MEISSEN, CON EL AGUA AL CUELLO

MEISSEN, CON EL AGUA AL CUELLO

Aunque los aguaceros causan siempre estragos en el barrio Meissen de Ciudad Bolívar, en el sur de la ciudad, José Wilson García, de 11 años, no esperaba que la fuerza del agua pudiera romper el techo de la cafetería de su colegio y que la lluvia les cayera a todos como un chorro de ducha.

28 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Las fuerte lluvia empezó al mediodía y en menos de una hora inundó el patio y los salones de clase del colegio Guillermo Cano Isaza. El agua subía hasta las rodillas y estudiantes y profesores debieron evacuar el lugar.

Mientras tanto, el resto del barrio vivía el mismo drama, que desde hace 40 años llega con el invierno. Solo que esta vez el panorama era más dramático porque el nivel del río subió tanto que las aguas negras se regresaron y hasta levantaron las tapas de las alcantarillas.

Además del Meissen, algunos de los barrios más afectados con el aguacero de ayer fueron El Carmen, Candelaria La Nueva, Lucero Bajo, Alameda, El Consuelo y México. De acuerdo con el subcomandante de Policía de Ciudad Bolívar, Mayor Israel Robayo, más de 200 familias de la zona sufrieron daños graves en sus viviendas.

En Meissen, para evitar perder todos sus muebles, algunos vecinos intentaron frenar la fuerza del agua instalando pedazos de tabla y ladrillo en las entradas de sus casas y otros se refugiaron en los segundos pisos de sus viviendas.

Casi en todas las casas el agua alcanzó los 50 centímetros y hubo otras viviendas, edificadas a un nivel más bajo, en el que el nivel de las lluvias estancadas pasaba de la rodillas de los residentes.

Cerca de 300 niños que estudian en el Jardín La Cometa tuvieron que ser evacuados por el Cuerpo de Bomberos. Fueron trasladados en volquetas hasta sus casas pues en las vías el agua alcanzó un nivel tan alto que nadie era capaz de cruzar la calle. Por eso, tres buses quedaron varados y los bomberos debieron evacuar a cerca de 80 pasajeros.

Muchos habitantes lloraban angustiados porque lo perdieron todo. Como Fermina Martínez quien llegó al barrio hace apenas dos días y en menos de media hora lo perdió todo. Pero otros, se divertían: algunos niños del sector aprovecharon la inundación para tirarse al agua y atravesar las calles nadando.

Es que en zonas como la calle 74 sur con carrera 18 el agua no dio tregua y a su paso inundó no solo viviendas sino varios sectores comerciales. Hasta la iglesia y el parque de Meissen resultaron anegados al igual que el Instituto Académico Copirrey.

Luis Rodríguez, quien lleva 40 años en el barrio padeciendo el mismo problema, asegura que los políticos les prometen siempre que van a resolverles esta situación pero después de temporadas de elecciones se olvidan de sus promesas.

Bomberos sostuvo que el problema en esa zona se debe a que los desagues se tapan con arena y mugre y por esta razón no se pueden evacuar las aguas. En el caso particular de ayer, hubo problemas en el rio Tunjuelito a la altura del Frigorífico Guadalupe, pues las aguas se atascaron por exceso de desechos, subió la cota del río y se produjo la inundación Fotos: Gerardo Chaves/EL TIEMPO LOS PINZON RIAÑO apenas lograron salvar a sus mascotas. Perdieron buena parte de sus enseres al igual que más de 200 familias de la zona.

LA ZONA COMERCIAL de la calle 74 sur con carrera 18 se anegó completamente. Al final de la tarde no había parado de llover.

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