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SEIS DEDOS ATRAEN MÁS QUE CINCO

SEIS DEDOS ATRAEN MÁS QUE CINCO

Colombia está pasando actualmente por uno de sus mejores momentos... Tenemos la posibilidad de ofrecer al mundo un país distinto, diferente, disfrutando de la llamada cultura de la paz . Estas palabras, de espeluznante desconocimiento de la realidad, o tal vez cinismo, salieron de boca de Carlos Proenza Lanao, quien fuera encargado del Turismo en nuestro país, y las he tomado del excelente artículo de José Hernández aparecido en EL TIEMPO del domingo 24 de mayo. Nada raro que fuera el mismo Proenza quien propusiera la idea brillante de abrir al turismo masivo los Parques Nacionales Naturales. Apertura que de llevarse a cabo los aniquilará irremediablemente. Los funcionarios pasan y sus antipatrióticas metidas de pata quedan. José Hernández habla de la casi total imposibilidad de ofrecer una imagen buena cuando el país, por obra de algunos cuantos, sólo presenta atrocidades y vergenzas. Quiero añadir, de mi propia experiencia por el globo terráqueo, algunos comentarios sobre el mis

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
28 de mayo 1992 , 12:00 a. m.

Que las tragedias, el terrorismo, lo raro y curioso atraigan al periodista es un hecho. Pero es lo más correcto? Hallábame en Madrid y la prensa local publicó un reportaje sobre Las Hurdes, región ubicada a unos 150 kilómetros de la capital. Decía el reportero que no es raro encontrar allí personas que tienen seis dedos en cada mano. Organicé viaje para comprobarlo. Un amigo español se cabreó . Sólo quieres visitar lo estrambótico, me dijo en son de reclamo. No señor, ya visité el Museo del Prado, el Escorial, el Valle de los Caídos... y ahora quiero ir a Las Hurdes. Y vosotros, cuando vais a Colombia, solo mostráis lo negativo de mi país, fue mi respuesta. Le hablé muy castizamente, utilizando el clásico pronombre vosotros. Yo encontraba plenamente justificado ir a mirar los extraños seis dedos por mano, como ellos, los periodistas extranjeros, son atraídos por la guerrilla, los laboratorios de coca, los secuestros, nuestra podredumbre política, en suma, nuestra miseria.

Para mostrar buena imagen es preciso tenerla, de acuerdo; de total acuerdo. Pero... mientras logramos que los violentos recapaciten, los mafiosos reflexionen y la clase política podrida se arrepienta ( cuándo será ese cuándo, Sagrado Corazón?) hagamos algo los demás. Nuestras embajadas y consulados no tienen un miserable folletico, ni unas cuantas postales, ni un video qué ofrecer sobre Colombia. Estimo que la labor de la Corporación Nacional de Turismo ha sido durante muchos años poco menos que ineficaz, por no decir nula.

En tiempos del recordado Pedro Gómez Valderrama y con ayuda de Pedro Felipe Valencia (Federación de Cafeteros) reunimos el cuerpo diplomático en Madrid. Allí les ofrecí una sesión de casi tres horas, mostrándoles las bellezas naturales de Colombia. Ese ha sido quizás el día más grande de mi vida. Hice abrir la boca y suspirar a sus excelencias presentándoles y hablándoles con pasión de la Sierra de la Macarena y su espectacular Caño Cristales, con sus cinco colores, el río más bello del planeta. (Sierra y río que serán asesinados por la marginal de la selva que pasará por el Cañón del Duda). Mostré la inconmensurable belleza de los páramos. (Los estamos aniquilando). La selva amazónica, las montañas, los Llanos. Ese día los embajadores reconocieron que Colombia es un país fuera de serie. Lo es.

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