SUEÑOS DEL BID PARA 2010

SUEÑOS DEL BID PARA 2010

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, Enrique Iglesias, propuso ayer que el instituto se fije como meta reducir la pobreza en América Latina del 40 por ciento de la población actual al 20 por ciento en la década que se inicia.

28 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

El fracaso de los esfuerzos de reducción de la pobreza y la desigualdad es lo que está socavando la confianza de los pueblos en el sistema democrático y el libre mercado, advirtió Iglesias al inaugurar en Nueva Orleans la 41 reunión anual de la Asamblea de Gobernadores del BID.

Iglesias propuso una serie de metas ambiciosas para la década: - Reducir a la mitad el nivel de pobreza, de 40 a 20 por ciento de la población.

- Duplicar la tasa de crecimiento económico promedio, a un mínimo del 6 por ciento anual regional.

- Asegurar que todos los niños que hoy están en primer grado completen al menos 11 años de estudios.

- Expandir y diversificar las exportaciones, que durante la década pasada crecieron a tasas inferiores a las importaciones, aumentando la vulnerabilidad externa de la región.

- Profundizar la integración económica regional y extenderla a mecanismos de cooperación para contrarrestar los efectos de contagio de crisis o recesiones en otras partes del mundo.

- Reducir el desempleo, que es la principal fuente que nutre la pobreza, la desigualdad en la distribución del ingreso, la frustración y la erosión de la tolerancia social y política.

- Profundizar la reforma del Estado para combatir la corrupción y la ineficiencia de las instituciones, que son causa de gran parte del retraso económico de la región.

- Reducir el nivel de violencia e inseguridad, cuyos costos económicos son tanto o más severos que factores como la escasez de crédito o la inestabilidad política.

- Acelerar el acceso popular a nuevas tecnologías como Internet, que le ofrecen a la región un atajo para ponerse al día en materia de desarrollo informático.

Utopía realizable Estos son los pilares de una utopía realizable, una América Latina que conjugaría la prosperidad económica con la justicia social y la democracia en el contexto globalizado del mundo moderno , dijo Iglesias en su discurso.

Pasando revista a los últimos años destacó el abatimiento de la inflación, la apertura de los mercados y la creciente incorporación del sector privado como motor del crecimiento, y las limitaciones que impidieron hacer mella en el problema de la pobreza y la desigualdad.

A la luz de esa evaluación, estimó necesario buscar un nuevo paradigma que mejore la calidad del desarrollo y logre un equilibrio entre las metas de la política económica, el empleo, el crecimiento y la estabilidad de precios.

La experiencia respalda la tesis de que la consecución simultánea de esos objetivos es ahora viable, y que lejos de ser excluyentes entre sí más bien se refuerzan mutuamente en su efectividad , expresó.

Iglesias destacó el peligro que implican para la estabilidad política y económica de la región lacras sociales como la desigualdad, la indigencia, el desempleo, la violencia, la ineficiencia y la corrupción, que alimentan las frustraciones sobre la democracia.

Nuestros países no generarán el ahorro necesario, ni atraerán los flujos de capital y tecnología indispensables en este mundo globalizado sin un horizonte de estabilidad y seguridad jurídica y política de largo plazo , aseveró Iglesias

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