LLEGÓ LA HORA DE LAS ALIANZAS

LLEGÓ LA HORA DE LAS ALIANZAS

La próxima semana traerá consigo forzosamente la hora cero para el comienzo de las alianzas en la Asamblea Constituyente. La puja por la presidencia de la corporación apresurará la polarización de fuerzas en busca de una mayoría de 37 miembros que luego entrará a decidir sobre los grandes cambios de la Carta Política. Horacio Serpa, uno de los aspirantes a la presidencia de la Asamblea, dijo que esta semana debe producirse la largada de los competidores por esa posición. Este hecho comenzará ineludiblemente a definir las alianzas.

20 de enero 1991 , 12:00 a. m.

Ante la pérdida de espacio político de las fuerzas tradicionales en las últimas elecciones, los sectores minoritarios representados como los indígenas, los religiosos, el Ejército Popular de Liberación (EPL), la Unión Patriótica (UP), y algunas disidencias conservadoras como la de Rodrigo Lloreda y Juan Gómez Martínez, tendrán un importante poder decisorio.

A partir de mañana, compromisarios de todos los sectores políticos de la Asamblea iniciarán reuniones diarias para buscar el consenso sobre su propio reglamento de trabajo, el cual esconde a su interior, la distribución de cuotas de poder que influirán definitivamente en la marcha de la Asamblea.

Entre tanto, el presidente César Gaviria Trujillo hacía ayer los últimos ajustes al proyecto de reforma a la Constitución que el Gobierno presentará a consideración de la Asamblea.

Las alianzas que a partir de la próxima semana empezarán a buscarse entre los miembros de la Asamblea Constituyente van a estar determinadas por la capacidad de arrastre que tengan los llamados bloques mayoritarios sobre los minoritarios.

El equilibrio que finalmente se dio en la composición de la Asamblea (liberales, 25 escaños; M-19, 19; Salvación Nacional, 11), ha obligado a esas mayorías a pensar en alianzas con las minorías o inclusive entre ellos mismos ( liberales con Góméz? con pastrana?; Navarro con Gómez? con los liberales?) para poder tener un verdadero poder.

La verdad es que hasta ahora ningún sector minoritario ha dejado ver con quién se aliaría. Y lograr un acuerdo con esas tendencias no es fácil por la serie de condicionamientos.

Por ejemplo, la Unión Patriótica tendrá muy en cuenta quién está dispuesto a llegar a un acuerdo, en la Asamblea, con las FARC. Se supone que estará del lado de Antonio Navarro Wolff pero se ha abstenido de confirmarlo.

Los dos delegatarios de la Unión Cristiana tampoco están comprometidos. Aunque algunos jefes políticos del Salvación Nacional den como seguro su apoyo, Jaime Ortiz Hurtado, el líder del movimiento, dijo que mantendrá una actitud de libre examen en cada tema. Hay asunto que le llaman la atención como para pensar en un acuerdo con otras fuerzas como la implantación de la libertad de cultos.

Por otro lado, ninguno de los grandes ha podido hasta ahora atribuirse el respaldo de los dos constituyentes indígenas, Francisco Rojas y Lorenzo Muelas, que han sabido guardar en su mochila ese secreto. En este caso, quien quiera tenerlos a su lado debe tener en cuenta que las aspiraciones de los indígenas son amplísimas.

Al grupo de las minorías decisorias hay que vincular los movimientos conservadores de Rodrigo Lloreda y Juan Gómez. Estos dos sectores, sin embargo, por su ancestro ideológico y por los intereses que los mueve, estarían más cerca de sus raíces maternas (conservadoras) que de cualquiera otra tendencia en el momento de las decisiones.

Con respecto a Lloreda, la presencia en su movimiento de Miguel Santamaría Dávila, de raigambre alvarista , es un ingrediente para pensar que sus votos estarán más cerca de Alvaro Gómez que el del ex presidente Misael Pastrana.

En cambio, la posición de Juan Gómez Martínez, en el sentido de que mantendrá una posición independiente como lo prometió en su campaña, lejos de intereses grupistas y de partido , lo ubica en el centro de las expectativas.

También hay que hablar del socialconservatismo como otra de las minorías, con cinco curules. Parece ser el sector que más se ha definido. En la campaña por la Constituyente, el ex presidente Pastrana Borrero ofreció reiteradamente estar cerca de los liberales para detener la amenaza de fuerzas nuevas que, como en el caso del M-19, le parecían peligrosas. Incluso, su vocero Augusto Ramírez, ya anunció que quieren a un liberal presidiendo la Asamblea. Alianzas En consecuencia, desde ya se puede dar como segura la alianza Partido Liberal (PL)-Partido Social Conservador (PSC). Estas dos organizaciones, que hasta hace apenas unos meses dominaban las mayorías absolutas en el Congreso, se ven ahora en dificultades para lograr un número de delegatarios definitorio en la Asamblea.

El liberalismo, que en las cámaras tenía un 60 por ciento de los votos y se daba el lujo de aprobar leyes y reformas constitucionales solo con el concurso de sus miembros, pues superaba la mitad mas uno de los miembros, apenas tiene ahora el control más o menos seguro de 25 votos en una Asamblea de 70 miembros.

El PSC, que también mantuvo un dominio del 40 por ciento promedio en el Congreso en los últimos años, está ahora reducido a solo 5 votos.

Unidas estas dos fuerzas en la Asamblea, apenas obtendrían 30 votos, muy lejos de los 37 que se necesitan para lograr la desafiante mitad más uno.

Pero tampoco es suficiente una alianza de las fuerzas nuevas (M-19 y Salvación Nacional). Sumadas las dos apenas obtendrían 30 votos, igual a la alianza PL-PSC.

En este punto donde se observa el poder de las 10 curules de las minorías.

Así las cosas la única alianza arrasadora sería la de los liberales y M-19, que solos, lograrían 44 escaños, sin sumar el respaldo de dos potenciales socios permanentes del M-19 (UP y EPL). De lograrse esta alianza obtendrían inclusive la mayoría calificada de 48 miembros para decidir sobre asuntos electorales.

Pero hay quienes la ven como la más difícil, teniendo en cuenta el palo que recibió Navarro de los liberales tanto desde el Congreso como de los candidatos liberales en la campaña. El único que puede lograr un pacto sería el presidente Gaviria, por su amistad con Navarro.

Tampoco sería suficiente para alcanzar la mayoría, una alianza del liberalismo y Salvación Nacional, que apenas conseguiría 36 escaños. No obstante es sobre la que más se ha especulado.

Hay otros problemas al interior de cada uno de los sectores mayoritarios que hacen dudar de su férrea unidad. En el liberalismo los 25 delegatarios que han asistido a las reuniones no estarán juntos en el momento de las votaciones.

Hay grietas como las que propician de un lado, Carlos Lemos Simmonds, Antonio Galán, Iván Marulanda y Fernando Carrillo. Cuatro votos con los que no podrá contar en todo momento el Partido de Gobierno. Y del otro lado, Horacio Serpa, cuya ubicación en la izquierda del liberalismo lo podría acercar más a los exguerrilleros del M-19.

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