TODOS A LA CAZA DE UN TIGRE

TODOS A LA CAZA DE UN TIGRE

Más de medio siglo después de la construcción del campo del Augusta National Golf Club, el mundo del golf sigue opinando lo mismo que dijera su creador, Alister Mackenzie, quien murió antes de la inauguración: Como campo de golf interior en la maravilla del mundo .

30 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

No creo que exista golfista alguno a quien no le haya pasado por la mente estar parado en el tee del hoyo uno escuchando su nombre antes de dar su primer golpe de salida. Eso está reservado para unos pocos privilegiados.

El torneo de Maestros de Augusta es una junta de elegidos desde sus orígenes y por convicción de su severo comité. Este año han sido escogidos 84 jugadores, que según los organizadores, son los únicos que tienen las notas de excelencia para estar allí. Son 17 las estrictas normas fijadas por la comisión, y con solo cumplir con una de ellas se tiene la invitación.

La otra forma de llegar es la de estatus especial , usada por la comisión cuando considera que un jugador puede acceder al Masters aunque no cumpla alguna de las 17 normas. Este año la han usado para invitar al aficionado australiano Aaron Baddeley, último ganador el Abierto de Australia, el jugador más joven en lograrlo en 95 años de historia.

Algún día, dialogando con mi hijo Lukas sobre este tema tan apasionante que es el golf, le pregunté: Por qué crees que el Masters siempre lo gana un jugador importante? . A secas me contestó: Es que el Masters es el único Major donde no se puede colar ningún machaco . Cruda la respuesta, pero es cierta.

Analicemos por qué: En los otros tres Majors, aunque existen jugadores clasificados, hay un buen número de cupos para que cualquier jugador aficionado o profesional sin mayores campanillas puedan jugarlo participando en las clasificaciones previas, que no son nada rigurosas.

La demostración está reciente: el Open Británico del año pasado, ganado por un desconocido jugador como el escocés Paul Lawrie, que venía de las rondas de clasificación. Jamás hubiera podido lograr esta hazaña en el Masters.

La competencia de este año se torna como una de las más interesantes de la historia de este sensacional torneo. La ilusión no es vencer las dificultades de la sagrada cancha de Augusta, sino a un tigre que viene haciendo estragos en las toldas del golf mundial.

Nadie puede negar que el golf se ha convertido en una competencia de todos contra Woods. Yo sé que esto saca de quicio a muchos aficionados, y que al final de la competencia me estarán cobrando si no gana Tiger, pero eso no importa. Aquí lo que está claro es que el favorito es Woods y después el resto, por notables que sean.

Todas las miradas y expectativas estarán puestas en Woods. Unos, como yo, porque queremos que nos siga deleitando con toda su magia y su talento, otros porque lo quieren ver perder y algunos, los más pocos, lo quisieran ver mordiendo el pasto del Augusta National.

Los colombianos no hemos vuelto a tener representación en el Masters después de que lo hiciera Miguel Sala en seis ocasiones. Vaya honor, Maestro! Pero Suramérica sí la tendrá con el paraguayo Carlos Franco, quien dejara un grato sabor el año pasado con su sexto puesto, y el argentino Angel Cabrera, que se ganó el derecho por su cuarto puesto en el Open Británico el año pasado.

A partir del próximo 6 de abril, la contienda será: todos a la caza de un tigre. Amanecerá y veremos.

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