SENADOR, MINISTRO Y MAGISTRADO

SENADOR, MINISTRO Y MAGISTRADO

Apenas cuatro días del nuevo milenio nos acompañó mi hermano Gonzalo. Fue despedido en su funeral con discursos bellísimos de Fernando Hinestroza Forero y Otto Morales Benítez, dos de sus grandes amigos. Recordemos ahora varios aspectos de su vida.

30 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Fue condecorado como el mejor bachiller del histórico Colegio de Boyacá, en Tunja. Ingresó al Externado de Colombia, con cuyo rector Ricardo Hinestroza mantuvo una afectuosa amistad. Su profesor José Joaquín Castro Martínez, al ser nombrado gobernador de Boyacá, lo designó Director de Educación, con solo 21 años de edad. También en la administración de Eduardo Santos ocupó la Secretaría de Gobierno para celebrar el cuarto centenario de la Fundación de Tunja. Se recuerda su famoso discurso sobre don Juan de Castellanos. La Asamblea de Boyacá lo eligió Contralor y después regresó a Bogotá, ejerciendo su profesión de abogado con su amigo Francisco Tafur Morales.

El doctor Alberto Lleras Camargo, siendo jefe único del liberalismo, lo incluyó en lista de partido para el Senado por Boyacá. Eran épocas maravillosas en que no había que comprar curules. Con Alfonso López Michelsen hicieron parte de la Comisión Paritaria de reajuste institucional, al caer la dictadura. Cuando Lleras Camargo volvió a la presidencia, nombró a Gonzalo Ministro de Educación. Pero meses después tuvo que convencer al Presidente Lleras de que le aceptara la renuncia, pues un pobre ciudadano casado y con once hijos estudiando no podía darse el lujo de ser su ministro.

Años más tarde, y también sin buscarlo, fue elegido Magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Todavía se recuerda la famosa renuncia que presentó al cumplir la edad reglamentaria, tuvo que dejar la magistratura. El maestro Darío Echandía lo llamó para lamentar su retiro por tan absurda disposición. Una gran amistad tuvo con el presidente Carlos Lleras Restrepo, a quien acompañó en las grandes campañas del partido. Alguna vez me preguntó el doctor Lleras por la salud de Gonzalo y le contesté que era magnífica, pero que la muerte de su bella esposa, Teresita Ayala, lo había afectado muchísimo. Entonces el doctor Lleras, con la gracia que tenía, me dijo que Gonzalo era un viudo de exhibir.

Su amigo y profesor de derecho, Emilio Robredo Uribe, tuvo con Gonzalo una gran amistad y lo felicitaba por esos once hijos profesionales que son orgullo de la sociedad boyacense: María Teresa, María Beatriz y Martha Lucía, terapistas; Gonzalo, arquitecto; Carlos Arturo, Alberto y Ernesto, ingenieros. Andrés, médico; Guillermo, Camilo y Juan Manuel, abogados del Externado de Colombia.

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