PAPÁ AUSENTISTA

PAPÁ AUSENTISTA

El Papá Ausentista

31 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

El Papá Ausentista suele tener una profesión que lo mantiene lejos del hogar: agente viajero, ejecutivo globalizado, piloto, marino, burócrata internacional, corresponsal... Aunque poco duerme en casa, tiene varios hijos porque llega con las pilas cargadas y no se frena en razones de prudencia.

Este pobre sujeto se la pasa en un avión y sufre horrores por los efectos del jet lag. Los fines de semana cuando podría ver a los hijos, tiene que preparar nuevos viajes. Al final, mantiene con los chinos una relación ocasional y lejana. La mamá intenta cerrar la brecha empapándolo de los problemas cotidianos y procurando que intervenga en ellos para que los niños sientan que tienen padre.

Por ejemplo: al llegar de un viaje de tres semanas la mujer le cuenta que Jorgito va a perder el año y le pide que hable con él de padre a hijo. El Papá Ausentista lo invita a almorzar y desliza el tema.

PAPA AUSENTISTA: Cómo vas en el colegio? HIJO: Bien. Voy bien.

PAPA AUSENTISTA: Mijo, es clave que entre papá e hijo exista total franqueza. Dime la verdad, que yo sólo quiero ayudarte.

HIJO: Te estoy diciendo la verdad. Voy bien.

PAPA AUSENTISTA: Pues tenemos informes del rector que dicen todo lo contrario, Jorgito..

HIJO: Papi: yo no soy Jorgito. Soy Alfonso. Jorgito es el mayor.

Al Papá Ausentista se le atraganta la hamburguesa e intenta salir del paso con disculpas inútiles: Es increíble cómo se parecen ustedes ... La verdad es que los niños crecen entre viaje y viaje, y el taita se puede confundir: cuando partió a Hong Kong Alfonso era un niño, y cuando volvió, mes y medio después, ya era un adolescente. Al final, el Papá Ausentista caerá vencido por su sentido de culpabilidad y abrirá su corazón.

PAPA AUSENTISTA: Voy a serte sincero, Alfonso: sí, te confundí con Jorgito, y lo lamento, pero es que el viaje me dejó fundido. Estoy seguro de que en condiciones normales jamás confundiría a ninguno de mis seis hijos...

HIJO: Siete, papi. Acuérdate que Luisa nació hace ocho meses.

l Papá Ausentista querrá que se lo coma la tierra. Pero no se lo tragará la tierra. Al día siguiente se lo tragará un avión que sólo lo devolverá dentro de 45 días, cuando ya Luisa sea una señorita...

Papá Rockefeller l Papá Rockefeller aprendió en su trabajo --equivocadamente, por supuesto-- que el dinero sirve para solucionar cualquier problema, y pretenden aplicar la misma filosofía a sus relaciones con sus hijos. Más que padre, es una especie de taita de negocios. Imaginémoslo viendo un partido de fútbol por televisión, cuando llega el hijo de seis años.

GUILLE: Papá, me duele una muela.

PAPA ROCKEFELLER: Qué vaina, Guille. Pero déjame ver el partido tranquilo.

GUILLE: Es que me duele mucho.

PAPA ROCKEFELLER: Tu mamá está por regresar y... cuidado, casi hay gol, carajo!... ella te dará algún calmante.

GUILLE (Empieza a llorar): Me duele...! PAPA ROCKEFELLER (Llevándose la mano a la billetera, y sin dejar de mirar el televisor): Está bien, Guille... Te voy a dar cinco mil pesos a ver si se te quita el dolor...

GUILLE (Sigue llorando): Es que me sigue doliendo...

PAPA ROCKEFELLER: Diez mil? Quince mil? Mira: toma veinte mil y deja de llorar.

GUILLE (Al fin y al cabo hijo de su padre, Guille deja de llorar): A ver, dámelos...

Poco rato después, regresa sollozando. El dolor de muela persiste.

PAPA ROCKEFELLER: Mira: te voy a dar diez mil más para que te vayas a llorar a otro sitio. O si no, te quito los veinte mil.

GUILLE (Llorando a moco tendido): No... los veinte mil son míos... son míos... tú me los regalaste! El Papá Rockefeller pretende comprar con plata dolores de muela, tareas, exámenes, silencios, el control remoto del televisor, mandados y hasta el retraso de la pubertad. Un día llegará una orden de captura para el hijo mayor, que estafó a alguien en la universidad, y, en vez de entender que el verdadero culpable del delito es él, el Papá Rockefeller intentará comprar al juez que expidió la orden de captura.

Los fines de semana los niños visitarán al papá y al hermano en la cárcel, y el papá insistirá en regalarles algunas monedas.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.