CUANDO EL REY FUE UN BARRANQUILLERO

CUANDO EL REY FUE UN BARRANQUILLERO

Desde la segunda versión del Festival Vallenato en 1969, cuando fue elegido Rey Nicolás Colacho Mendoza, las tropelías, botellazos y pedreas en la plaza Alfonso López fomentadas por aquellos inconformes con los fallos, casi que hacen parte del mismo espectáculo.

30 de abril 2000 , 12:00 a.m.

A partir de ese año son contados los festivales en los que la escogencia del máximo ganador del evento no ha estado rodeada de polémicas, en cuanto a si reúne o no las condiciones para alzarse con la codiciada denominación.

Sin embargo, como ya es una situación previsible, la acción de la fuerza pública es inmediata, y el orden es fácilmente restituido aunque continúe uno que otro borrachito refunfuñando por la caída de su acordeonero favorito.

En esta cuasi lógica controversia no podía quedar por fuera la cuarta versión del Festival, conquistado en 1971 por Alberto Pacheco, el único barranquillero que profanó este santuario del folclor vallenato superando a figuras de la talla del legendario Luis Enrique Martínez y el símbolo, Emiliano Zuleta Baquero.

Alberto Pacheco, proveniente de una tierra más ligada a los ritmos tropicales que soplan desde las Antillas que a los fuelles y guacharacas del Valle del Cacique Upar y la Provincia de Padilla, encarnaba para los ortodoxos de la región al intruso que usurpaba algo que les pertenecía sólo a ellos .

Pero las protestas por el triunfo del currambero no se quedaron en meras pataletas de plaza, hasta un disco fue compuesto por el guajiro fonsequero Luis Francisco Mendoza para supuestamente recordarle hasta la posteridad que hubo mejores que él en ese festival ...en donde no se mencionó el nombre de Luis Pitre...

Nelson Henriquez grabó este tema llamado Festival vallenato , que irónicamente tuvo en Barranquilla su mejor plaza, al punto que el venezolano ganó un Congo de Oro en el Carnaval interpretándolo en el coliseo cubierto Humberto Perea, acompañado de aplausos y pañuelos blancos.

Veintinueve años después de este éxito de Alberto Pacheco Balmaceda, -su nombre completo- Tiempo Caribe pretende rendirle un homenaje a su memoria, recordarlo entre quienes lo conocieron y mostrarlo a las nuevas generaciones seguidores del folclor vallenato.

La trayectoria Según el musicólogo y compositor Julio Oñate Martínez, Pacheco fue un profundo conocedor de los secretos del acordeón, al punto de no seguir el ordenamiento normal de los tonos que prefiere el común de los acordeoneros, sino que impuso un sonido más delicado sin perder la esencia autóctona.

En 1983, cuando el aprendizaje para tocar este instrumento era empírico, se encontraba redactando un método que permitiera por medios más profesionales conocer el manejo del acordeón, pero la muerte lo sorprendió el 29 de septiembre de ese año y el proyecto quedó inconcluso.

Murió de un infarto cardíaco, pero él venía afectado de cirrosis hepática por su afición al trago en esos últimos años , recuerda su esposa Amira Callejas.

El Festival que ganó Alberto Pacheco tuvo un jurado de lujo, integrado por hombres de la talla del maestro José Barros, Antonio María Peñaloza, Alejo Durán, Alberto Méndez, --propietario de la taberna La Quemada de Cartagena-- y Colacho Mendoza, quien remplazó a Adolfo Pacheco Anillo, el compositor sanjacintero que no llegó a Valledupar.

Con gente de esta categoría como jueces no hay el menor asomo de duda sobre la honorabilidad del fallo , precisa Oñate Martínez para zanjar de una vez por todas cualquier manto de desconfianza que históricamente se pretenda mantener sobre el reinado de Alberto Pacheco.

El gran derrotado en ese certamen fue Luis Enrique Martínez, El pollo vallenato , quien en la finalísima tuvo pifias en la interpretación de la puya siendo ampliamente superado por Alberto Pacheco.

Luis Enrique no estuvo en su noche, a pesar de ser un eximio acordeonero. Por eso hasta su compadre y amigo, Alejo Durán, votó en su contra , explica Julio Oñate.

Los temas que interpretó Pacheco fueron: La cacería, una puya de Sergio Moya Molina; El pobre Juan, un paseo de Rafael Escalona y Francisco El Hombre, un merengue de su autoría.

Nació en Barranquilla el 23 de junio de 1935 y residió en los barrios Olaya y Los Andes.

En 1963 estuvo en Méjico en un encuentro musical iberoamericano, y a su regreso conformó en Bogotá, con Pedro García, el conjunto Los Universitarios. Grabó para sellos disqueros de la importancia de Sonolux y Orbe.

En su desarrollo musical contribuyó mucho el haber hecho parte del colectivo folclórico de Delia Zapata Olivella, con el que recorrió varios países del mundo.

Es autor del tema Viejo Valledupar considerado a través de los años un himno folclórico en la capital del Cesar.

Contrajo matrimonio con Amira Callejas con quien tuvo cinco hijos: Yenny, Alberto, Amira, Néstor y Rosa María. Todos son profesionales y ninguno siguió la música.

Su esposa rememora las serenatas con que Alberto Pacheco solía expresarle su amor. Eran los valses El Danubio Azul, Oropel, Entre las olas, El cafetal, temas lindos tocados en acordeón. Esas interpretaciones no las hacen los músicos de ahora , agrega orgullosa la dama.

Fue tal la devoción de Pacheco por la música vallenata que se mudó a Valledupar para vivirla allí más intensamente al lado de sus ídolos Rafael Escalona, Colacho Mendoza y otros grandes. La muerte tocó a su puerta en un hotel de esa ciudad.

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