LA CRÓNICA DE LA MEDALLA

LA CRÓNICA DE LA MEDALLA

Dos horas antes de ganar la medalla de oro, María Isabel Urrutia llamó a Colombia. Buscaba con afán a Nelly, su mamá, para que le diera suerte. Fue una conversación corta. Un par de bendiciones para María Isabel, de su parte, bastaron para que se fuera tranquila al Centro de Convenciones de Sydney, ubicado en el corazón de la ciudad. Allá la esperaban 11 rivales de peso. En Colombia, mientras tanto, su mamá se había quedado prendida a todos los santos.

21 de septiembre 2000 , 12:00 a.m.

Yo vine por la medalla de oro y me encontré con una gran rival como la colombiana , le dijo a EL TIEMPO Ruth Ogbeifo, de Nigeria, quien logró la medalla de plata. Creo que Urrutia es muy buena. Pero para los otros Olímpicos yo seré mejor .

No fue una competencia fácil. Tampoco, conseguir la medalla de oro. Al final Ogbeifo quedó igualada con la colombiana y Kuo Yi-Hang, de Taipei, en el primer lugar. Las tres levantaron 245 kilos en el total de las pruebas de arranque y envión.

Y las tres tenían las mismas posibilidades. Pero Urrutia les ganó a ambas porque su peso corporal era menor. Mientras que la colombiana pesó 73,28 kilos antes de la competencia, Ogbeifo y Kuo Yi-Hang registraron 74,20 kilos y 74,52, respectivamente.

Me siento feliz de haber logrado esta medalla para Colombia. Fue una medalla muy trabajada. Nada fue casualidad. Tuve que esforzarme y sacrificar muchas cosas. Pero valió la pena. Claro que la valió , dijo María Isabel Urrutia.

La competencia empezó a las 2:30 en punto. Eran 11 mujeres en el escenario, 10 jueces, unas pesas y una barra a la que frecuentemente le ponían unos discos que hacían que el asunto fuera más y más complicado. Primero salieron las más flojas. Las que sabían sus limitaciones y entre las que se encontraban Mónica Carrio, de España, la dominicana Wanda Rijo y Lane Cara, de Estados Unidos, entre otras. Nada para tener en cuenta.

Después vino lo bueno. Por un lado la colombiana, que en su primer turno levantó 105 kilos en el arranque. Pero había por qué preocuparse. Tatyana Khromova, de Kazajstán, era una rival peligrosa. Además de gorda y bajita, Khromova tenía fuerza. No en vano había levantado sin mayores problemas 110 kilos, mientras que Urrutia había fracasado en su segundo intento.

Es un honor haber competido al lado de María Isabel Urrutia , le dijo a EL TIEMPO Kuo Yi-Hang. Todos sabíamos de su fortaleza. Y creo que se merece ser la campeona de estos Olímpicos . Las cosas no estaban fáciles. Aún estando la colombiana en el primer lugar, con 110 kilos al término de los tres turnos en la modalidad de arranque, tenía a su lado a Khromova, también con 110 kilos, y muy cerca a Kuo Yi-Hang, con 107 kilos.

Pero la colombiana era más. No importaba que no gritara tanto ni hiciera gestos y ruidos extraños antes de levantar las pesas. Urrutia, al contrario de sus rivales, simplemente se limitaba a realizar un rápido zapateo. Tal vez por nervios. Tal vez porque algo le molestaba en sus tenis.

Es un privilegio haber venido a estos Juegos. Pero lo es más haberme convertido en la primera colombiana en ganar una medalla de oro. Ese es un honor muy grande , dijo Urrutia. Llegó la modalidad del envión. Y otra vez, las flojas. Es decir, España, República Dominica y las otras. Vino el turno de Urrutia. Fue fácil y rápido. La colombiana levantó, como si fueran plumas, los 132,5 kilos, sonrió, saludó al público y, claro, zapateó.

Vendría el segundo intento, esta vez con 135 kilos. La misma historia, con zapateo, sonrisas y todo. Pero faltaría la angustia. Mientras que María Isabel Urrutia se había quedado en el último intento al no poder levantar 137,5 kilos, sus rivales más cercanas tomaban un segundo aire. Kuo Yi-Hang había levantado ese peso, mientras que la nigeriana hacía lo propio, pero con la diferencia de que tenía una tercera y final oportunidad.

Esta medalla se la ofrezco a mi mamá y a toda Colombia. Todos se la merecen. Todos los que creyeron en mí, pero también los que no lo hicieron , dijo Urrutia. Ruth Ogbeifo, de Nigeria, fue por los 140 kilos. Si los dejaba en el aire con sus brazos, el oro era suyo, si no, para Colombia. Y así fue. La nigeriana se quedó a mitad de camino y no pudo con tanto peso. María Isabel Urrutia, mientras tanto, se iba con el oro. A eso vino a Sydney. Y con él se devuelve para Colombia.

Foto/AFP La sonrisa acompañó a María Isabel Urrutia en la competencia de levantamiento de pesas en 75 kilos. La vallecaucana se llevó la medalla de oro al final, sobre Ruth Ogbeifo y Kuo Yi-Hang.

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