ASUNTO CUELLUDO

ASUNTO CUELLUDO

Hasta hace unos pocos años, la corbata era una prenda despreciada por la juventud. Se le consideraba dependiendo de ideologías o cambios adolescentes un objeto para viejos aburridos o ejecutivos más aburridos todavía. No congeniaba de ninguna manera con la bohemia o con la informalidad de los estudiantes. Pero la década que inició 1990 empezó a cambiar las cosas en ese punto. La tendencia nostálgica, unida a la velocidad de las transformaciones modernas, hizo que la corbata se liberara de su veto y entrara a formar parte del atuendo de jóvenes y adultos sin discriminación o sin sensación de ridículo.

20 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Ni burguesa ni burócrata ni decadente. Simplemente elemento vivo para sentirse elegante. Los cuellos masculinos iniciaron una lenta aceptación de la prenda porque les ofrecía algo más que cortarles el aire o apretarles la manzana de Adán.

Por supuesto, la variación no se presentó por pura inspiración divina. Tiene más que ver con una manera de individualizarse frente a los demás. El retorno a formas y símbolos de los años 60 y 50 dio un toque de mítica rebeldía. En el 90 las formas complejas dieron al traste con las sobrias y tradicionales líneas.

Totalmente out quedaron las corbatas rayadas, estilo internado británico. Las telas repletas de arabescos, flores gigantes y todo tipo de especies semejantes a motivos moriscos o bacteriológicos llamaron la atención de quienes querían algo distinto.

Los colores fuertes, casi fosforescentes, afianzaron la tendencia. Una expresión sobresaliente dentro del vestido. Imposible de pasar inadvertida.

Aunque ahí no para la cosa. El asunto cogió vuelo. Para el 91, la situación tiene características de tren desbocado. Según Darío Oquendo Z., diseñador de la casa Pierre Cardin para Colombia, desde Italia vienen sorpresas grandes. Hasta con lavamanos En su reciente correría por ese núcleo de la moda masculina, Oquendo recogió las ideas que marcarán este año. Para iniciar, las corbatas tendrán más o menos un ancho de diez centímetros. Y adquirirán una forma con visos moldeados con forma de botella.

Durante el primer semestre, prevalecerán las flores grandes. Pero también reaparecerá un elemento, aunque ya conocido, abandonado por mucho tiempo: el conversational. Es decir, diseños con temáticas.

Podrán verse, sobre seda o poliéster muy delgado, corbatas con ilustraciones de paisajes, muebles, relojes, palos de golf, cadenas. Un verdadero sello para quien las porte. Adiós a la cotidianidad.

Los tonos fuertes seguirán en ascenso. Con especial énfasis en el color oro combinado de múltiples maneras. Una mezcla entre lo contestatario de los años 60 y la elegancia anterior de los 50, tan relacionada con los gangsters y su línea fastuosa.

Las camisas de rayas, salvo algunas con fondo entero de colores pálidos, serán el respaldo de esta singular creación del diseño.

Pero no todo implicará un cambio atrevido en la moda del país. Los colombianos degustan despacio sus atuendos, y lo que prevaleció en el 90 seguramente continuará por algún tiempo.

Para Carlos Romero, diseñador de modas, todavía hacen furor las corbatas anchas de colores vivos como el verde, con flores o arabescos. Como punto central que resalta la subjetividad del individuo.

Con un aliciente mayor se pueden combinar prácticamente con todos los vestidos. Lo que sí es definitivo es el material con una orientación hacia el ciento por ciento de seda, sobreviviendo aún en los estampados más arriesgados.

Una ruptura estruendosa con nuestra tradición conservadora, con tendencias británicas.

Pasó la época de la locura que implicaba desorden en el vestir. Ahora existe esa locura pero con una mentalidad diferente, que busca un mejor modo de vestir. Y como el hombre de hoy es más lanzado, liberado y polifacético, no le teme a la moda. No es payasada La moda no incomoda, dicen algunos de manera conforme, al referirse a la ola de corbatas con flores, euglenas y tripanosomas que absorbe al mundo de hoy.

Lo que ignoran es que cada una de ellas tiene su razón de ser.

María Teresa Guerrero, directora del departamento de artes de la Universidad de Los Andes, dice que en el asunto la influencia de los años 60 es evidente: Anteriormente era el payaso el que llevaba corbatas vistosas y de grandes tamaños, a manera de burla. La época de los 60 influyó en la creación de diseños. En aquellas corbatas, al igual que hoy, se querían expresar esos sentimientos de los que carecía el mundo, como la paz, y que podían encontrarse en la naturaleza y en todo lo que ella encerraba.

Ahora se vive del pasado porque se persiguen unos ideales parecidos. En Colombia las nuevas generaciones han sido las encargadas de dar el visto bueno a la nueva liberación.

Hoy son las corbatas, que así como las joyas en la mujer, constituyen el centro de atracción masculino.

Pero esta moda no se queda ahí. Se prevé, por ejemplo, que los diseñadores italianos pondrán su granito de arena con modelos a base de obras de arte y que en Colombia no faltarán los arriesgados que quieran demostrar que lo clásico no siempre está in .

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