SUPERSTICIONES Y HECHICERÍAS EN IBAGUÉ AÑO DE 1601

SUPERSTICIONES Y HECHICERÍAS EN IBAGUÉ AÑO DE 1601

Entramos en una época de la Historia que fue apacible si se compara con la conquista. En la colonia los indios estaban sometidos, muchas tribus eran amigas de los españoles empezando una vida de carácter eminentemente religioso; y de gobierno español.

29 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Epoca que iniciamos con una sentencia dictada en la causa criminal seguida contra indígenas por sus artes de magia, supersticiones y hechicerías.

La investigación decía así: Constanza, india de Cayma era Herbolaria es decir el que vende hierbas medicinales, la perdió. Pero, que les vinieran a los españoles de entonces con aquello de hierbecitas medicinales; cosas del diablo; la hierba, eso está comprobado, sólo sirve para engordar caballos, vacas y conejos y lo demás es pura superstición y superchería.

Estos indios todos son malvados y tienen pacto con el demonio. No era posible que los juecesse dejarán engañar de los indios dando fe a las condiciones curativas de sus yerbas desconocidas. Paro algo don Juan de Aguilar, miembro principalísimo del tribunal, era corregidor de la ciudad y Caballero del Hábito de Cristo, y don Hernando de Lorezana, capitán y alcalde ordinario; si no sabrían ellos de yerbas y medicinas mucho más que los indios idólatras.

Las yerbas de la india Constanza, según testigos, no eran otra cosa que las yerbas del bien querer . La doncella que las tomara, perdía el sentido de la honestidad y caía inmediatamente en pecado. Aquella otra, no cura el tabardillo sino que hace entrar a la gente que la toma en delirios y sudores que no son otra cosa que el trance de comunicación con el diablo.

Esta india Constanza es bruja y brujos sus compañeros el indio Juan y su mujer Catalina. Y se cerró la investigación.

Don Juan de Aguilar, pidió que la india Constanza fuera ahorcada y su cadáver expuesto a la salida del camino feal que conducía de Ibagué a Santafé, no hubo acuerdo, se sometió la decisión a la Real Audiencia de Santafé, esta produjo la sentencia definitiva que se ejecutó en Ibagué.

No hubo ahorcamiento de Constanza, montaron a Catalina, Juan y Constanza, ahorcadas en borricos enjaezados; una soga atada a la garganta les anudaba también las manos y los pies: A Constanza le raparon los cabellos y le cubrieron la cabeza con una coraza en señal de infamia; todo esto mientras les propinaban azotes a granel, a voz del pregonero que decía: Esta es la justicia que manda hacer el Rey nuestro señor y el señor Corregidor de esta ciudad, en su real nombre, a este hombre y a estas mujeres por hechiceros y a esta encorazada porque habla con el diablo y vendía y daba yerbas de bien querer, manda se le den trescientos azotes; y al indio doscientos y a su mujer ciento; quien tal hace que tal pague .

Así se cumplió la sentencia según testimonio del escribano Jusepe Valterra.

Prehistoria y Folclor del Tolima Cesáreo Rocha Castilla Academia de Historia del Tolima Homenaje a la ciudad de Ibagué 450 años La historia mejor contada del Valle de las Lanzas Colaboradores Yolanda Jaramillo G, Presidenta Bernardino Sosa Rubio -Vocal Gobernación 9 piso

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