UN RETRATO QUE EVOCA A SEVILLA

UN RETRATO QUE EVOCA A SEVILLA

La historia de La Mesa está íntimamente ligada con la legendaria personalidad de Juan Díaz, el sevillano que le dio ese sabor español del que hoy en día se enorgullece.

25 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Pero antes de 1544, época en la que le fueron adjudicadas las tierras de La Mesa a ese astuto y valeroso soldado de Hernán Venegas, el pueblo era bien distinto, incluso, rayaba en el primitivo salvajismo como dicen sus habitantes.

El poblachón de varios caseríos indígenas se distinguía por esas casitas de paja mal construidas que atravesaban la plaza desierta y que se prolongaban hasta la quebrada de la Carbonera.

Entre una y otra había siembras de plátano y yuca que ayudaban a invocar, aún más, ese aspecto pueblerino. Había muchos cerdos que deambulaban por las calles y obviamente no había ni una posada ni un hotel donde se pudieran hospedar los viajeros.

Con la llegada de Juan Díaz ese aspecto cambió radicalmente y comenzó a adquirir ese sabor español; se construyó la iglesia antigua, que hoy es considerada una reliquia histórica, las estaciones del tren, el parque central y las casas coloniales que hoy ostenta.

Incluso, la bruma tiene algo de Sevilla. Cuando en la mañanas frías se instala en las calles de La Mesa, los habitantes creen que es el espíritu de Juan Díaz que llega para darle la bienvenida a propios y extraños.

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