ESTO ARDE!

Cuando en 1889 a Herminib Cardolle se le ocurrió quitarle al corsé la parte que cubría el torso para poder respirar mejor y nació el brassier, se creyó que la incómoda prenda íntima que hacía ver a las mujeres como sílfides no moldearía más las siluetas femeninas. Pero el tiempo diría lo contrario. Cien años después de este atrevido experimento, las marcas más famosas de ropa interior recurrieron de nuevo a su sensual diseño y ahora las mujeres vuelven a lucirlo.

21 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Claro que con las variaciones del caso. Esta vez no se trata de las incómodas prendas con varillas que asfixiaban la figura femenina para ofrecer formas más sugerentes. Los corsés modernos, llamados body, entran a hacer parte de la nueva concepción de ropa íntima.

La sensualidad del cuerpo femenino coloca a este original diseño en un puesto de honor dentro del ropero. Ya no es una prenda para esconder, sino para mostrar. Se vuelve un complemento de la ropa exterior, gracias al auge que han tenido las transparencias durante los últimos años. Toques íntimos que sugieren.

Las primeras mujeres que usaron el corsé para realzar el busto y delinear la cintura fueron las cretenses, entre los años 3000 a 1500 antes de Cristo. Sinembargo, las egipcias, y romanas lo desconocieron. El strophium romano fue únicamente una tímida insinuación de corsé cuyo único objetivo era sujetar el busto.

Durante la Edad Media, la prenda fue totalmente ignorada porque existía un tremendo afán por ocultar toda forma femenina. Su época de oro comienza con la moda española del siglo XVI, en 1550 aproximadamente. Confeccionado con varillas de metal flexible forradas en tela, llamadas ballenas porque en determinados casos se usaron los dientes del cetáceo, se convirtieron en el diseño universal de los que vinieron luego.

Influyó tanto en la moda que los creativos de la firma Coca-Cola se basaron en las formas que sugería el corsé --la silueta de la mujer arqueda en forma de s-- para hacer su famosa botella, a finales del siglo XIX.

Durante cinco siglos la mujer estuvo atada a la opresora prenda. Solo tuvo un breve respiro entre los años 1625 a 1650 y 1800 a 1830, cuando desapareció transitoriamente.

En 1930 intentó regresar con la aparición del aislador, pero es destronado pronto cuando en los revolucionarios años 60 se despierta el feminismo y toda la ropa interior, considerada símbolo de la mujer objeto sexual, es quemada en hogueras.

Ahora su regreso no tiene nada de opresivo. Es un atuendo práctico que remplaza el pantalón y el brassier y tiene como premisa primordial el confort. El body --dice Amparo Betancur Palacio, diseñadora de Natural Collection-- es un diseño sensual, sobrio y muy moderno, con texturas delicadas y encajes perfectos elaborados en telares electrónicos, que se adaptan perfecto a la figura de la mujer .

Su percha es la mujer de hoy, trabajadora, que ama la vida y la asume intensamente. Es alguien que definitivamente sabe de moda y entiende que su intimidad se puede sugerir en forma muy seductora.

En Europa desde hace dos años se está usando con mucha fuerza y ahora llega a Colombia para delinear la figura de sus mujeres. RECUADRO Opinión extasiada No hay una alusión irónica detrás del personaje escogido para opinar sobre una prenda tan femenina como el corsé. El Tiempo quiso, simplemente, entrevistar a alguien dedicado a una labor importante y sacarlo de su contexto.

Ese alguien es Alvaro Posada, director para Sur América de la Sociedad Mundial para la Protección Animal. Tiene 48 años y en su época de juventud todavía las mujeres utilizaban el corsé.

Desafortunamante --dice-- no me duró mucho la dicha, porque se dejó de usar.

Me parece extraordinario que regrese una prenda tan femenina, porque todo lo que haga lucir a la mujer más delicada, más sugestiva y más sensual, es maravilloso y bienvenido. Especialmente, en esta época cuando parece que la moda fuera dirigida a afear en todo lo posible a la mujer.

Hoy, todo lo que se ponen las hace ver como machos, ocultando su delicadeza, femineidad y expresividad natural, que básicamente es lo que encierra su escencia.

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