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OTRO PASO HACIA LA PAZ EN URABÁ

OTRO PASO HACIA LA PAZ EN URABÁ

A Pedro Manuel Martínez Sotelo le cambió la vida el pasado 1 de julio. Desde hace 6 años, cuando salió de su tierra, Montelíbano, su existencia transcurrió entre pobreza y penalidades. A Urabá llegó solo y sin equipaje. Viajó en busca de la fortuna que nunca tuvo. Confundido entre millares de colonos que inmigraban de todas partes del país, se deslumbró con la idea del dorado bananero .

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
22 de julio 1991 , 12:00 a. m.

Nunca tuvo suerte. Pero sí tres hijos. Frente a ellos debió sortear las once veces que fue despedido de las fincas bananeras. Las huelgas y la situación política de Urabá fustraron sus pretenciones de conseguir un trabajo estable.

El 1 de julio, el futuro de Pedro Manuel pareció despejarse en forma decisiva, en su hábitat de la selva del Darién, a casi 40 kilómetros de Turbo (único centro urbano importante en muchos kilómetros a la redonda).

La razón para que el moreno rostro de Pedro Manuel entregara a sus hijos esa amplia sonrisa que sólo saben regalar los pescadores, tenía una causa. Su nombre apareció en una lista de 300 campesinos beneficiados con la entrega de parcelas que ese día oficializó la familia Castaño Gil en el Urabá chocoano.

Varios meses atrás, Pedro Manuel llenó con desconfianza un formulario. Lo entregó en la diócesis de Apartadó al secretario del Obispo de Urabá, Monseñor Isaías Duarte Cancino. Pero, a decir verdad, creí que se trataba de otra más de esas promesas gastadas de las épocas electoreras .

Ni aún ese día, haciendo fila en la hacienda La Tanela, de Fidel Castaño, a donde fueron citados por los miembros de la Fundación para la Paz de Córdoba y el Urabá Chocoano, (Funpazcord), tenía la certeza de poseer, por primera vez en la vida, un título que lo acreditara como propietario de un pedazo de tierra. En bus ca de la paz Con tono nervioso respondió una a una las preguntas que le formuló Manuel Causil, secretario de la Fundación. Un nochero recubierto con una toalla raída, sencillo como toda la parafernalia costeña, improvisado en el corredor del amplio caserón, sirvió de oficina para el acto de selección de los 300 beneficiarios.

En total, se repartieron 2.300 hectáreas de tierra que hacían parte de las fincas Buenos Aires, la Tanela y Nueva Esperanza, que conformaban el dominio de Castaño en Urabá.

La entrega hace parte del programa de beneficio a más de tres mil campesinos de las zonas de violencia, puesto en marcha por Castaño a finales del año pasado.

Funpazcord se creó el 14 de noviembre, con el fin de propiciar un clima de pacificación y de justicia en la tenencia de la tierra en regiones de Córdoba y Urabá. Desde entonces, ha entregado 18 mil hectáreas en Córdoba, Segovia, Amalfi, San Carlos y Urabá.

El proyecto ha generado toda serie de reacciones y opiniones entre dirigentes y autoridades. También entre la población, la actitud de la familia Castaño encontró adeptos y perseguidores.

Los escépticos recordaban las controvertidas referencias del benefactor. Castaño figuró durante años como el jefe máximo de las autodefensas de Córdoba y Urabá y ha sido señalado por las autoridades como el responsable de las peores masacres de los últimos años. Los genocidios de las fincas Honduras, La Negra, Las Tangas y Pueblo Bello, están asociados al enigmático personaje, conocido como Rambo en el ambiente judicial.

Sin embargo, el proceso de desarme de los frentes del Ejército Popular de Liberación (EPL), oficializado el pasado 14 de marzo, contribuyó de manera decisiva para el desmonte de los grupos de autodefensa que tenían asiento en la zona de Urabá.

Otros sectores, en cambio, entre ellos la Iglesia, han recibido la actitud filantrópica como un acto de paz. El Obispo de Urabá fue el encargado de recibir los títulos de las tierras de La Tanela, así como los insumos y el material para la construcción de las primeras viviendas.

En realidad, la Fundación, que cuenta con un capital inicial de mil millones de pesos, diseñó un proyecto completo para la creación de una empresa productora y comercializadora de productos agrícolas.

En Unguía, Pedro Manuel y los demás beneficiarios recibirán un sueldo de 3.500 pesos y un mercado semanal para el mantenimiento, hasta que empiecen a percibir los frutos del trabajo. Entonces, deberán pagar a Funpazcord con el producto de su cosecha. Para la construcción de la vivienda, la Fundación otorgará créditos a cada campesino por 400 mil pesos, con un interés del 1 por ciento.

La idea es montar en Urabá una comercializadora de plátano que garantice su exportación. En tanto, en Córdoba la producción se orientará a la siembra y comercialización de maracuyá y otras frutas con buena demanda en los mercados extranjeros.

A pesar de la actitud negativa manifestada por algunos sectores políticos frente a la entrega de tierras, los campesinos de Urabá se han despojado de toda clase de prejuicios. Si van a hacer repartición de tierras, bienvenida, sea de quien sea , dijo Pedro Manuel.

Voceros de la Fundación aseguraron que Fidel Castaño no espera indulto ni trato preferencial en el manejo de los procesos penales que se adelantan en su contra.

Lo único que queremos es contribuir al desarrollo económico y social de la región , dijo Marcelo Santos Tovar, fiscal de Funpazcord.

Y así quieren mirarlo los sectores progresistas de Urabá. El camino de la paz se construye a partir del perdón y la reconciliación. Y esta entrega constituye una luz de esperanza para las gentes pobres de Urabá , dijo Monseñor Duarte.

El próximo 10 de agosto, Funpazcord entregará los títulos de propiedad de las diez mil hectáreas que fueron repartidas en Córdoba. El sitio aún no ha sido definido.

Pero sea cual fuere, ese día, ante las banderas ondeantes de Colombia y de la Paz, otros 1.500 campesinos vivirán, como Pedro Manuel, el momento más significativo de sus vidas, cuando reciban el documento que les devuelva el derecho por el que han luchado durante toda su existencia: tener su propio techo. En un sitio histórico La ubicación de las tierras donadas por Fidel Castaño en la zona de Urabá, corresponde a una extensa franja localizada en el sitio donde tuvo su asiento la población de Santa María de la Antigua del Darién, primera ciudad fundada por los españoles en el continente.

El efímero asentamiento, cuya corta vida se redujo a solo 14 años, fue destruido por los aborígenes.

Hoy, a sólo un kilómetro de ese sitio, está localizado el puerto de Santa María del Darién, en cuya jurisdicción se encuentra la hacienda La Tanela.

Localizada en la margen derecha del río del mismo nombre, la hacienda se encuentra a 25 kilómetros de las Bocas del Atrato.

Su acceso se logra a través de una excitante travesía por el Golfo de Urabá. Se prosigue por una de las bocas del río Atrato, hasta la Ciénaga de Marriaga, en donde se toma el cauce del río Tanela.

En total, son dos horas de navegación desde Turbo.

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