CUPIDO AL DIVÁN

CUPIDO AL DIVÁN

Elegir pareja parece ser uno de los asuntos menos pensados del mundo. Aparte de algunos mercenarios del amor nacidos en fotonovelas o series de televisión, no es común encontrar mucho pragmatismo en ese campo. Al menos esa es la idea generalizada (idílica) que se tiene a la hora de encontrar una compañía estable. Aventuradamente se dice que la escogencia se produce por una indescriptible sensación interior, como una ebullición química, que hace que un hombre o una mujer queden irremediablemente atrapados .

20 de enero 1991 , 12:00 a.m.

La gente, en su mayoría, sin pensarlo dos veces se identifica con esa explicación romántica y se libera de cualquier otra pregunta que la desvie de su deseo. Pero lo cierto según un estudio realizado el año pasado en 33 países del mundo es que el maquiavélico y sonrosado Cupido, lejos de clavar flechas en sus víctimas, lo que produce es apenas una leve picadura aliviable con solo mirar una billetera gorda o un hermoso par de piernas.

Bajo la dirección del sicólogo de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) David M. Buss, un equipo de especialistas esparcidos por seis continentes y cinco islas, trató de establecer cuales son las verdaderas razones que hombres y mujeres tienen en cuenta para escoger su pareja. De la zona latinoamericana solo se incluyeron tres países en la muestra: Colombia (con muestras realizadas por el sicólogo Julio Ponce de León), Venezuela y Brasil.

Para lograr una mayor claridad en las respuestas, se utilizaron dos clases de cuestionarios. En el primero, se pedía a cada uno de los 9.474 encuestados alrededor del planeta, que calificaran (de 0 a 3) las 18 características ahí descritas. El segundo solicitaba que, tan sólo, se colocaran en orden de importancia otras 13 características.

En el listado de calificación figuraban puntos como: buena disposición de ánimo; deseo de hogar e hijos; buena apariencia física; refinamiento y pulcritud; atracción mutua y amor; castidad; similitud en creencias religiosas; similitud en asuntos políticos; buen prospecto económico; buena salud; sociabilidad e inteligencia y educación .

El listado de ordenamiento incluía, entre otros: personalidad excitante; grado profesional; creatividad y tendencias artísticas; buena posibilidad de ganar dinero; inteligencia; deseo de tener hijos y atractivo físico .

Todas las variables buscaban establecer qué incide más en el acercamiento hacia la posible pareja: la cultura de un país o la simple diferencia de sexos? La conclusión inicial muestra que la cultura tiene mucho mayor efecto (en las 31 características expuestas) que el que se da por poseer características masculinas o femeninas. Sin disgustos Esa primera lectura sugiere que hay más similitud entre hombres y mujeres de una misma cultura, que la que existe entre los hombres de una cultura y los de otra o entre mujeres de un país y las de otro.

La variable cultural con más efectos cambiantes se da en un punto que parecía olvidado por los nuevos tiempos: la castidad . China, Irán, Indonesia o los árabes palestinos le dan suma importancia a ese aspecto. Irlanda y Japón le ponen moderado interés. En cambio, Suecia, Finlandia, Noruega y Alemania Federal apenas se acuerdan de su existencia.

En el área de la personalidad, franceses, japoneses, brasileños, norteamericanos, españoles e irlandeses se van por el lado de la personalidad exitante, la buena disposición de ánimo y la amabilidad . Entre tanto, la población negra de Suráfrica, los chinos, y los iraníes casi no se inmutan con esas dotes.

A pesar de que la opinión por diferencia de sexos no tiene tanto impacto como la cultural, sirve para ratificar viejos chistes que circulaban sin una base confiable. El estudió confirma que la mayor diferencia entre hombres y mujeres de todo el mundo está en los puntos buenas perspectivas económicas y atractivo físico . Las mujeres se inclinan, en su mayoría, por las cuentas bancarias de sus pretendientes, mientras los hombres pierden la cabeza ante una cara linda o un cuerpo voluptuoso.

Aunque no todo para ahí. Las mujeres hacen su remate con un énfasis en la variable industriosidad y ambición . Y los hombres no se quedan al palpitar por lo descrito como buena cocinera y buena ama de casa .

Pero sería exagerar si se dijese que las motivaciones materialistas no podían ser el único motor de atracción entre seres humanos. La cuestión queda un poco atenuada cuando se comprueba, mediante una correlación general, que tanto para los hombres como las mujeres de toda la muestra, la solicitud fundamental es la de atracción mutua y amor . A pesar de que ese punto se podría definir más como un estado de la relación que como una característica.

También se observa algo curioso en la tabla de ordenamiento (13 puntos). En esta, que no incluía la variable de atracción mutua , los encuestados de los 33 países dan los primeros lugares (en diferente orden) a los mismos cuatro puntos: comprensión y bondad, inteligencia, personalidad exitante y salud .

Esa identidad general sugiere la existencia de un grado de unidad en ciertas preferencias, típico de la especie humana, que trasciende geografía, raza, política y diversidad sexual.

En países de Europa Occidental, como Alemania, Francia y España, se encuentra concordancia en opciones como similitud política , pero en el caso de la vida social , de la que son muy partidarios los españoles, el puntaje alemán es muy bajo.

Como último aporte novedoso está el de naciones como Nigeria y Zambia, dos de las muestras con más alto grado de diferencia en las opiniones de los sexos. Lo interesante ahí, es que son los dos países donde se practica la poligamia. Aunque los venezolanos también producen sorpresa cuando se establece que su muestra es una de las tres únicas (de todo el estudio) en la que hombres y mujeres colocan como característica más importante para elegir pareja a la variable inteligencia . Preferencias colombianas Colombia, da buena muestra de su diversidad cultural y variedad regional, al situarse como caso único en la mezcla de preferencias. Su diferencia con el promedio internacional está en dar un alto valor a un curioso híbrido de gustos.

Por un lado los colombianos ponen énfasis en puntos como refinamiento y pulcritud, buena capacidad económica y alto nivel social . Por el otro, dan igual interés a los de disposición en asuntos domésticos y deseo de tener hijos .

En el último punto (asuntos domésticos) Colombia queda en nivel cercano al alto interés que le pusieron países como Suráfrica (población negra) y Estonia. A diferencia de Estados Unidos, Canadá y Europa Occidental (con excepción de España) que poco atención le dieron.

En el último análisis del estudio, basado en una escala multidimensional que agrupa a los países dentro del cuadro general, también se presentaron resultados novedosos. Colombia queda agrupada al lado de España, Grecia y Venezuela en su mayor valoración a la educación, la inteligencia y el refinamiento, en oposición a Indonesia, Estonia, Irlanda y Japón que apoyan más la buena disposición de ánimo.

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