JUSTICIA PRIVADA, 30 AÑOS A LA ORDEN DEL DÍA

JUSTICIA PRIVADA, 30 AÑOS A LA ORDEN DEL DÍA

A mí me asesinaron el 14 de octubre del año pasado, faltanto un cuarto para la 1 de la madrugada. Me dieron 35 hachazos, pero gracias a Dios y a una chaqueta negra resucité media hora después. Me mataron mis propios compañeros del Departamento de Seguridad y Control de Envigado, que me acusaron de sapa , de informar al Ejército de los crímenes que ellos cometían... . Este testimonio es de la sobreviviente que, en 1989, escapó a uno de las manos negras o grupos de limpieza social más tenebrosos que ha existido en Colombia.

08 de mayo 1994 , 12:00 a.m.

Organizaciones de esa índole empezaron a aparecer en el país en la década de los 60 y depués han surgido periódicamente en varias zonas y ciudades del país.

Su manifestación más reciente es el grupo Muerte a Jaladores de Carros (Majaca) , que surgió el pasado 27 de febrero y el 28 de marzo hizo públicas sus actividades: en un mensaje a los medios de comunicación dijo haber ajusticiado a 19 personas.

Así como los Pepes terminaron con el cartel de Medellín decía el mensaje Majaca acabará con los jaladores de carros .

De hecho, según los reportes de la Policía Nacional, el grupo clandestino ha asesinado a 23 personas y efectuado cuatro actos terroristas contra almacenes de autopartes.

El último atentado ocurrió el miércoles de este semana, cuando una carga de dinamita explotó en el almacén Autorrepuestos La 59, de Medellín, en Barrio Triste.

La Fiscalía y la Policía de Medellín intentan establecer si Majaca está detrás de los homicidios de un funcionario de la sección de automotores de la Fiscalía y del gerente de automóviles de la Compañía Suramericana de Seguros.

Excepto estas dos víctimas, en los casos restantes atribuidos a Majaca , la Policía ha hallado a las víctimas amordazadas, con sus extremidades atadas y con impactos de bala de armas automáticas.

La Policía tiene la hipótesis de que las acciones del grupo clandestino de delincuentes ya ha llegado inclusive a Bogotá.

Hace un mes fueron encontrados en el sector de Mondoñedo, cerca del municipio de Mosquera, cuatro cadáveres en un Mazda Matsuri y un Dogde Dart robados.

Según un oficial de Policía, verificamos que entre las víctimas había una tramitadora de documentos de tránsito, un propietario de un almacén de automóviles y un latonero y creemos que existe una relación entre estos crímenes y los ocurridos en Medellín .

Un documento interno de la Policía, entre tanto, dice que Majaca podría estar integrado por ex miembros de Perseguidos por Pablo Escobar ( Pepes ). Y en las calles de Medellín circula el rumor de que la organización surgió después de que ladrones de automóviles asesinaron en un atraco al familiar de un individuo implicado en actividades ilegales relacionadas con narcóticos.

De cualquier forma, afirma un investigador de la Procuraduría, esta clase de grupos de justicia privada surgen y actúan persuadidos de que sus víctimas potenciales son individuos que no pueden hacer parte de la sociedad, pues no es posible su rehabilitación. Paradójicamente, agrega el mismo funcionario, las manos negras justifican sus crímenes y actos violentos con un supuesto altruismo .

Limpieza en los 60 El grupo clandestino Majaca es, sin embargo, sólo el último de los muchos que han aparecido y operado en Colombia desde los años 60.

Entonces aparecieron manos negras que persiguieron a simpatizantes del castrismo, corriente que había cobrado fuerza en Colombia tras el triunfo de la revolución cubana.

Se autobautizaron La mano negra que se identificaba con huellas negras de manos pintadas en las paredes y consignas que exigían el rompimiento de relaciones con Cuba.

Aparentemente, este grupo estaba financiado por gremios económicos y, aunque nunca llegaron al asesinato, sí intimidaron a quienes consideraban simpatizantes del régimen de Castro.

En los 70, con el auge de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) que, mediante asesinatos y atentados contra el grupo izquierdista Los Montoneros, logró desestabilizar ese país, en Colombia surgió la Alianza Anticomunista Colombiana.

Petardos y cargas de dinamita explotaron en las sedes de la Juventud Comunista de Colombia, de la revista Alternativa y de los principales sindicatos del país. Con este grupo surgieron los primeros intentos de homicidio de líderes de izquierda en Colombia.

Entre finales de los 70 y comienzos de los 80, el narcotráfico se convirtió en el acelerador de otras manifestaciones más violentas de grupos de justicia privada que llegaron inclusive al asesinato de candidatos presidenciales.

En 1981, 233 líderes de la mafia de Antioquia y Valle integraron el grupo Muerte a Secuestradores ( MAS ).

Esta organización calndestina fue la respuesta de los incipientes barones del tráfico de cocaína al secuestro, en noviembre de ese año, de Marta Nieves Ochoa Vásquez, hermana de Jorge Luis, Juan David y Fabio Ochoa Vásquez.

El MAS responsabilizó al Movimiento 19 de Abril (M-19) del secuestro, identificó uno a uno a varios de sus autores, asesinó a casi cien personas a las que acusó de pertenecer a ese movimiento guerrillero y dejó, atadas a las rejas que circundaban el edificio de El Colombiano en Medellín, a varios de los supuestos responsables del secuestro.

La persecución fue tal que el propio Pablo Escobar terminó por negociar un acuerdo de no agresión y de respeto de territorios con la subversión.

Pero además del MAS , los jefes de la cocaína consolidaron ejércitos privados, en algunos casos entrenados por ex mercenarios extranjeros, que llegaron a dominar vastas regiones del Magdalena Medio, la Costa Atlántica y el Valle del Sinú y Córdoba.

Entre 1984 y 1989, esas organizaciones paramilitares perpetraron centenares de masacres en busca de quienes, según argumentaban, eran simpatizantes de los movimientos de izquierda e informantes de las Farc y el Eln.

En Córdoba se impulsó una campaña de exterminio contra campesinos a los que se acusaba de pertenecer al Epl, lo mismo que en el Magdalena Medio contra líderes de la Unión Patriótica y el Partido Comunista, lo que pronto se extendió a todo el país.

Mientras tanto, en diversas ciudades, por cuenta de comerciantes, ex policías o grupos extremistas, empezaron a aparecer organizaciones de limpieza ciudadana .

A finales de 1979, según los estudios del sociólogo Carlos Eduardo Rojas, se presentaron muertes aisladas de delincuentes de bajo perfil en las calles de Pereira.

Los asesinos les lanzaban tinta indeleble para marcarlos y asesinarlos en la noche o la madrugada. La marca se convertía en una señal inexorable de muerte. Luego, los cuerpos aparecían en inmediaciones de la Villa Olímpica.

La práctica se extendió a otras regiones del país y a otros sectores sociales, según el mismo sociólogo, con la premisa de acabar con la suciedad de la sociedad .

Así, prostitutas, homosexuales, travestis, adictos, niños indigentes, recicladores, jóvenes de la calle, ladrones y adictos al basuco, se convirtieron en víctimas potenciales.

Medellín y Cali Los grupos de justicia privada también han aparecido, según el defensor del pueblo de la regional Medellín, Rubén Darío Jaramillo, en zonas de Antioquia con reducidos índices delictivos.

El problema dice Jaramillo no sólo se registra en zonas de conflicto armado, sino que se ha extendido a regiones de relativa calma. Los autores son particulares, comerciantes y funcionarios públicos que se han unido con la pretensión de limpiar la sociedad .

En Yarumal, por ejemplo, empezaron a aparecer asesinados jóvenes con antecedentes penales, atracadores y mujeres que trabajaban en bares y cantinas.

Así, en solo tres meses de 1992, se contabilizaron más de 30 homicidios y, en los últimos meses, las autoridades sostienen que su número subió a 80.

Según información de la Consejería para la Defensa de los Derechos Humanos, en Yarumal, Campamento y El Bagre, un mismo grupo de limpieza está operando desde hace meses en esa zona. Se denomina Los apóstoles .

En Medellín, entre tanto, según un informe de la Defensoría, varios individuos llegaron, en febrero de este año, en un carro particular y un taxi a una zona de prostitución, cerca del sector de la iglesia de Veracruz.

Después de invitar a varias prostitutas a acompañarlos, los hombres las golpearon y las amenazaron con asesinarlas si no abandonaban la zona.

Según se supo, existía una lista negra de 200 mujeres. En marzo comenzaron las muertes. En la primera quincena hubo 12.

Este fenómeno no es nuevo en esa zona de la capital de Antioquia. En 1987, un grupo autodenominado Amor por Medellín dio muerte a varias prostitutas del mismo sector.

Santander En Bucaramanga, en junio de 1987, a un lado de las víctimas aparecía un papel blanco con la impresión de una mano negra.

Así, nació la llamada Mano negra que ese año dio muerte a cerca de 20 personas y, dos años más tarde, reapareció asesinando a otras nueve.

En Barranca, entre tanto, se hallaron por la misma época comunicados en donde se leía que ante la reinante ola de inseguridad (...) hemos tomado con corazón firme, la radical posición de erradicar y eliminar, por cualquier medio, a toda clase de elementos no aptos para convivir en sociedad (...) Hemos creado el producto Toxicol 90 dentro de una sociedad anónima y limitada cuyo objeto acorde con la razón social es la de realizar humanas prácticas de aseo .

En Cali, una escalada contra homosexuales entre agosto y noviembre de 1985 dejó 35 muertos. La única evidencia eran carteles que decían Vamos a limpiar la ciudad de esos indeseables .

Hacia la medianoche les disparaban dos tiros en la cabeza y los abandonaban en las vías. La noche negra fue la del 7 de junio de 1986, cuando el escuadrón de la muerte asesinó a 19 personas del bajo mundo.

El 11 de marzo de 1987, otros seis indigentes fueron hallados sin vida. Los días del exterminio regresaron en 1992: 229 personas, entre homosexuales, prostitutas, recicladores y delincuentes, fueron asesinadas.

Desde la Mano negra anticastrista hasta los Pepes , la justicia privada ha sido una práctica generalizada en Colombia.

Majacas es apenas otro momento de esa realidad que, en Villavicencio, entre 1988 y 1989 se convirtió casi en una deporte.

Era la época en que los incipientes reclutas de los escuadrones paramilitares de Gonzalo Rodríguez Gacha, El Mexicano , iniciaban sus prácticas de tiro en prostitutas, homosexuales y drogadictos... Disparaban desde vehículos en marcha. O secuestraban plagios y luego hacían las ejecuciones a sangre fría.

Lo cierto es que cientos de cadáveres de indigentes y criminales siguen apareciendo sin que hasta ahora haya sido posible que a este exterminio se oponga la justicia del Estado.

En Bogotá En la década de los 80 aparecieron en Bogotá organizaciones que se dedicaron a asesinar gamines que se reunían en esquinas de las calles de Ciudad Bolívar, Santa Fe, Rafael Uribe Uribe, Usme y Los Mártires. Los cadáveres de algunos se encontraron con huellas de tortura en las manos.

Durante 1992, las autoridades informaron de la muerte violenta de 505 personas denominadas desechables , y en 1993, de 117.

A la mayoría de las víctimas nadie las identifica y termina como N.N. De las 242 que terminaron en una fosa común en 1993, 117 eran indigentes.

En agosto de 1993, empezaron a aparecer en las calles del barrio Los Mártires, en el centro de Bogotá, avisos funerarios que invitaban a los indigentes y delincuentes a sus propias exequias.

En la madrugada, desconocidos los mataban mientras dormían en las aceras. En los sitios dejaban avisos que decían: Yo era atracador , Yo era basuquero , Me mataron por ladrón , y otros como Muerte a basuqueros , Muerte a gamines , Muerte a prostitutas .

Algunas zonas de la ciudad se convirtieron en botaderos de cadáveres , como el cerro de Guadalupe, sobre la vía al municipio de Choachí, donde los indigentes comenzaron a encontrar sin vida a sus compañeros.

Según un funcionario de la Consejería para la Defensa de los Derechos Humanos, en Bogotá la difícil situación ha disminuido en parte porque estos grupos, especialmente de indigentes y prostitutas, se han organizado.

Sin embargo, aún se recuerda la muerte a golpes del indigente Miguel Angel Martínez, de 58 años, apodado El Poeta , el 26 de septiembre de 1993, y el carro fantasma que el pasado 27 de febrero, en la carrera 15, en el norte de la capital, disparó contra un grupo de travestis.

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