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DOÑA ELVIA, HEROÍNA DE LOS COLOMBIANOS

DOÑA ELVIA, HEROÍNA DE LOS COLOMBIANOS

Chiquinquirá se paralizó el pasado martes. Trabajadores, estudiantes, comerciantes, funcionarios públicos y autoridades, realizaron una marcha en la ciudad para unirse al duelo que embarga a la familia Pachón Cortés, que dio sepultura en el Cementerio Central de esta ciudad a Ana Elvia Cortés Gil de Pachón, muerta el lunes en la vía circunvalar.

19 de mayo 2000 , 12:00 a. m.

El caso, que ocasionó la reacción de organizaciones de derechos humanos en todo el mundo y que llevó al presidente Andrés Pastrana a suspender la audiencia pública internacional con las Farc programada para finales de mayo, provocó reacciones de indignación entre los chiquinquireños, que han visto alterada la paz que se vive en la región desde hace muchos años.

Escenas de llanto, dolor y sufrimiento se vivieron durante el sepelio de la señora de 55 años, en el que sus hijos, hermanos, esposo y familiares, lloraban desconsolados ante el féretro que contenía los despojos mortales de la humilde campesina.

La Basílica de Nuestra Señora del Rosario, templo en donde se realizaron los oficios fúnebres por parte del obispo Héctor Gutiérrez Pabón, fue insuficiente para albergar la multitud que acompañó la ceremonia, por lo que unas 1.500 personas, entre ellas los estudiantes de la ciudad, debieron aguardar en la Plaza de Bolívar.

Cuando terminaron los actos religiosos, el cortejo se dirigió al cementerio Central de Chiquinquirá donde se dio cristiana sepultura al cadáver de quien fue llamada por el obispo Gutiérrez, heroína de los colombianos , al referirse a la crueldad y salvajismo con que fue cometido el crimen por sus autores.

No es justo Habitantes de la vereda La Palestina, del municipio de Simijaca, donde residía el matrimonio Pachón Cortés, manifestaron su sorpresa por el hecho, el que calificaron de injusto, ya que esta familia no es adinerada. Pienso que si a ellos (los Pachón), que eran pobres, los estaban extorsionando, entonces cuánto no le estarán sacando a otro propietarios de fincas de la región? , dijo uno de los habitantes de la vereda y que conoce a la familia hace varios años.

Uno de los primos de la mujer muerta, dijo que ellos eran pobres y humildes y que de su trabajo sacaron para pagar el estudio de sus hijos (cuatro) y se mantenían con los suficiente para vivir. El mismo Salomón (el esposo), hacía los trabajos durante la cosecha de maíz para ahorrarse lo de un jornal y no contratar a nadie , dijo.

Quién fue? Cuando las autoridades de Chiquinquirá fueron alertadas sobre el caso, que comenzó a las 4 de la mañana del pasado lunes, unidades de la Policía y del Batallón Sucre se encargaron de traer a la mujer desde su finca, La Esperanza, ubicada en Simijaca, municipio cundinamarqués (límites con el departamento de Boyacá), hasta la carretera circunvalar de Chiquinquirá.

Las investigaciones adelantadas por los organismos de inteligencia del Ejército apunta a que los responsables por el crimen son miembros de las Farc, frente 11, que es el que opera en la región. Sin embargo, el mismo día del sepelio de la víctima, un hombre, quien dijo ser el comandante Gaitán Gutiérrez, del estado mayor de las Farc en el Magdalena Medio, llamó a las emisoras locales de Chiquinquirá para señalar que su organización nada tuvo que ver con el hecho que le atribuyen los militares y agregó que son acusaciones falsas y son calumnias del comandante del Batallón Sucre, coronel Fabio Santiago Roa Millán, al responsabilizarnos de este acto que no ha sido cometido por ninguno de nuestros grupos y el cual tenemos claro no corresponde a nuestros objetivos militares que no incluyen a la población civil . La misma voz, aclaró que el comandante del frente 11 es el conocido con el alias de Cienfuegos y que él confirmó que nada tenían que ver con el crimen de la señora Elvia.

Horas desesperadas Ana Elvia Cortés fue condenada a muerte por cuatro encapuchados que le colocaron el collar explosivo a las cuatro de la mañana del lunes 15 de mayo.

Le advirtieron que a las 3 de la tarde del mismo día vendrían por los 15 millones de pesos, que si pagaba le quitarían la carga mortal. Dejaron un casete con instrucciones.

5:20 a.m. Un amigo de la familia alertó a la Policía y los transportó hasta el encuentro con los uniformados, quienes se detuvieron en la carretera circunvalar de Chiquinquirá. El lugar fue acordonado en 50 metros a la redonda.

8:30 a.m. Comenzó el trabajo de desmonte de la carga explosiva en el cuello de Ana Elvia Cortés. La operación fue dirigida por el subintendente Jairo López, experto de la Sijin.

10.00 a.m. Fue anunciado por parte del grupo antiexplosivos que se había desmontado una de las secciones de la bomba. El coronel Roa Millán, del Batallón Sucre, acompañaba a la señora para animarla.

11:30 a.m. Ana Elvia está cansada. El grupo interrumpe la labor para que ella pueda relajarse y beber agua. El coronel Roa Millán le dice que falta poco.

12:00 m. El suboficial de la Sijin anuncia que se ha desmontado casi el 70 por ciento de la carga y así se lo dan a conocer a la señora Elvia. Le dan ánimos, más de 50 personas, incluidos familiares, esperan atentos y esperanzados.

12:30 (Aproximadamente). Hay regocijo entre el grupo antiexplosivos. López dice que falta poco; lo acompañan dos suboficiales y dos soldados del batallón Sucre. El comandante de esa unidad se retira después de abrazar a la señora y confortarla. Diez segundos después el artefacto explota.

En el piso, a la orilla de la carretera, queda el cuerpo destrozado de la señora Elvia Cortés. También, agonizante, el del subintendente de la Policía, quien perdió su brazo izquierdo; el del sargento Julio Ignacio Cruz Torres, quien sufrió amputación de tres dedos de su mano izquierda y los soldados Gustavo Caro López y José Gabriel Suárez, con heridas en el rostro, tórax y manos.

2:00 p.m. Se anuncia la muerte del técnico en explosivos Jairo López, camino del Hospital Militar en Bogotá a donde era trasladado en helicóptero junto con los otros heridos.

Unos segundos El comandante del Batallón Sucre, Fabio Santiago Roa Millán, quien estuvo consolando y acompañando a la señora Cortés de Pachón durante el desmonte de la carga y solo se separó de ella unos segundos antes de la explosión, resultó levemente herido a causa de la onda explosiva. Así recuerda esos últimos segundos: La abracé y le dije tranquila que ya falta muy poco y me retiré para que los técnicos siguieran en su labor. No habría caminado diez metros, cuando se produjo la explosión .

Este drama se presentó a la orilla de la carretera circunvalar, donde las autoridades desviaron vehículos y mantuvieron a raya a los curiosos. A una distancia prudencial se encontraban el esposo de Elvia, Salomón Pachón, y sus cuatro hijos quienes presenciaron impotentes las fallidas operaciones del grupo antiexplosivos.

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