LOS PALOS DE LA ENCUESTA

LOS PALOS DE LA ENCUESTA

Sin encabezar las encuestas, William Vinasco ya es un ganador. Sin maquinaria, sin trayectoria política y con menos de dos meses de campaña, ha logrado colarse como el tercero en las preferencias de los bogotanos, con 9,5 por ciento de las intenciones de voto.

01 de octubre 2000 , 12:00 a.m.

Los analistas políticos lo ven como un fenómeno electoral, pues pasó de narrar partidos de fútbol a las reuniones con las comunidades y a hablar de temas ciudadanos sin mayores inconvenientes. El alto nivel de reconocimiento, por su imagen de hombre de los medios, es su gran aliado.

También dicen que lo es Claudia de Castellanos, quien aparece muy cerca de Vinasco en las preferencias de los electores, gracias aldisciplinado votoi de los cristianos. Después de varios años, reapareció en el mapa político y desde las primeras encuestas desplazó a personajes con más trayectoria como Jairo Clopatofsky y Héctor Riveros.

A pesar de esto, se prevé que ni Castellanos ni Vinasco alcanzarán la fuerza suficiente para ser una tercería entre los dos candidatos punteros, Antanas Mockus y María Emma Mejía.

Miguel García, investigador del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la Universidad Nacional, señala que ve poco probable que para esta campaña se consolide una alianza fuerte entre los candidatos minoritarios que logre generar un tercer lugar con alto puntaje, porque los movimientos tienen intereses muy diferentes .

Si esta tendencia se confirma el 29 de octubre, no sería más que la ratificación de lo ocurrido históricamente en las elecciones para la Alcaldía. Salvo en la primera de 1988, en ninguna ha habido una tercero de peso en contienda. En ese momento, Carlos Ossa obtuvo 218.724 votos, 20 mil menos que Juan Martín Caicedo, quien perdió frente a Andrés Pastrana.

Dos años después, el tercero en la disputa fue Carlos Pizarro, quien quedó a 130 mil votos del segundo. Y en las últimas elecciones, en 1997, Antonio Galán obtuvo el tercer lugar con 61 mil votos, mientras que Moreno, en el segundo lugar, logró 397 mil.

Para Elizabeth Ungar, politóloga de Los Andes, la participación de Vinasco o de Castellanos sí puede ser decisiva, en caso de que le hagan unguiñoi a alguno de los dos punteros. Podría generar un desempate por amplia mayoría.

Si el guiño lo hiciera Castellanos, la ganancia sería más efectiva, porque sus votos son muy disciplinados. No sé qué pasaría con los simpatizantes de Vinasco en caso de que adhirieran a Mockus o Mejía, porque sus votos son mucho más de opinión , explicó Ungar.

Sin embargo, hasta el momento ninguno de los dos candidatos tiene previsto retirarse de la contienda electoral y adherir a alguien.

Riveros, desaparecido Para los especialistas no es raro que Héctor Riveros, el candidato que se presentó como el sucesor del alcalde Enrique Peñalosa, no figure entre los preferidos de los electores (2,8 por ciento).

Ungar, por ejemplo, asegura que Riveros desapareció del mapa político hace rato: Sus votos son muy inseguros y lo peor es que como no proyectó independencia ni ideas propias para un verdadero continuismo, generó una debilidad en su imagen. Lo veo como un candidato soso Otros creen que los problemas de la candidatura de Riveros están en la asesoría que recibe y que no le ayudó a evitar dos episodios desafortunados: cuando apareció por televisiónechandoi discurso al lado del urbanizador informal Alfredo Guerrero Estrada y, luego, cuando salió por la ciclovía con una modelo desnuda, pero con el cuerpo pintado.

García es más drástico con Riveros. Dice que no desapareció del panorama electoral, sino que nunca estuvo, porque nunca fue una figura de la talla de Mockus o de Mejía y que aunque la gente sabe que hay un candidato continuista, casi nadie lo identifica porque carece de imagen propia. Es como un candidato sin nombre ni rostro .

En esto coincide Javier Restrepo, director asociado de Napoleón Franco y Cía, quien sostiene que aunque la gente quiere la continuidad de los programas de Peñalosa, no quiere una administración calcada, como lo plantea Riveros.

La pregunta que queda es: puede ser decisivo Riveros, maltrecho y todo, si se une a cualquiera de los candidatos punteros personificando elguiñoi de su jefe, Peñalosa, quien puede ser un aliado útil dada su alta opinión favorable?

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