U N P R O B L E M A Q U E C R E C E EXCESO DE MÉDICOS

U N P R O B L E M A Q U E C R E C E EXCESO DE MÉDICOS

Es tesis probada que el número de médicos no es un factor que incida de manera considerable sobre la calidad de la salud de una población determinada. Más importante es el número de enfermeras, de auxiliares, de ingenieros sanitarios, de promotoras. Si la llamada atención primaria cumple a cabalidad sus objetivos, y se educa y se protege a las gentes contra la aparición de enfermedades --vale decir, se hace medicina preventiva-- el médico dejará de tener protagonismo. Su papel de curador y aliviador tendrá entonces como escenarios los hospitales, con sus consultorios y quirófanos, donde habrá de enfrentarse con las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, el trauma, los trasplantes, la cirugía reparadora. Hago la anterior consideración para señalar que en Colombia viene ocurriendo un fenómeno absurdo, a la luz de la lógica educativa y sanitaria: veintiuna facultades de medicina están empeñadas en inundar al país de médicos, sin advertir que esa proliferación no corresponde a las ne

17 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Hace 35 años, cuando el país tenía 18 millones de habitantes y siete escuelas de medicina, se justificó plenamente la autorización para crear más, sobre todo teniendo en cuenta el crecimiento demográfico desbordado. Catorce nuevas facultades iniciaron pronto actividades --de ellas apenas una pública--, permitiéndoseles que funcionaran con programas semestralizados para doblar su producción anual. Solo así es posible entender que en ese lapso se pasara de siete mil médicos a algo más de treinta mil, y que la desocupación de muchos de esos profesionales sea ahora motivo de natural preocupación.

Como si fuera poco, en la actualidad cursa en el parlamento un proyecto de ley que pretende legalizar el ejercicio profesional de quienes practican la homeopatía. Teniendo en cuenta que aquellos que poseen grado de médicos están de suyo autorizados para alternar la homeopatía con la alopatía, el mencionado proyecto lo que busca en últimas es que se imparta la bendición oficial a todos los que sin tener título universitario han venido ejerciendo la medicina de manera pirata.

Hablando con franqueza, debo señalar que la formación de médicos se ha constituido en un buen negocio para las universidades privadas, en virtud de la gran demanda que la carrera tiene y los altos cánones de matrícula que significa cada semestre.

Si el Estado es, en verdad, el rector de la educación superior en Colombia, no debe dejar prosperar un problema que se acrecienta cada seis meses. Es necesario que se decida a desmontar la estructura que, carente hoy de justificaciones, está dedicada a producir médicos a escala industrial.

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