CONGRESISTAS BUSCAN DE NUEVO MINISTERIOS

CONGRESISTAS BUSCAN DE NUEVO MINISTERIOS

Los congresistas no se han resignado a dejar de saborear las mieles del Ejecutivo. Varios de ellos acaban de presentar un proyecto reformatorio de la Constitución (el número 8 de 1992) para que el Presidente de la República los pueda nombrar en ministerios, embajadas, gobernaciones, alcaldías de capitales de departamento y en las gerencias de empresas industriales y comerciales del Estado. Se trata de un intento por regresar a la anterior Constitución, que facultaba al jefe del Estado para nombrar a los legisladores en esos cargos.

18 de mayo 1992 , 12:00 a.m.

La prohibición de llevar a senadores y representantes a posiciones del Ejecutivo fue, según algunos tratadistas de derecho constitucional, uno de los grandes logros de la Carta de 1991.

La reciente Constitución, a través de su artículo 180, ordenó expresamente: Los congresistas no podrán... desempeñar cargo o empleo público o privado . Y dispuso además que el funcionario que en contravención del presente artículo nombre a un congresista para un empleo o cargo, o celebre con él un contrato, o acepte que actúe como gestor en nombre propio o de terceros, incurrirá en causal de mala conducta .

Su marginamiento de los cargos del Ejecutivo ha implicado una pérdida real de poder. Ahora los congresistas tienen menos posibilidades de tener protagonismo político y de influir sobre sus electores.

A raíz de esta situación se elaboró el proyecto de reforma constitucional presentado al Congreso desde hace poco más de un mes, pero que había sido mantenido en una especie de reserva por sus autores.

Los proponentes del proyecto, todos liberales, son: Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, Juan Manuel López Cabrales, José Renán Trujillo García, Amílkar Acosta, María Izquierdo, Tiberio Villareal, Alfonso Latorre, José Guerra, David Turbay, Aurelio Iragorri y José Blackburn.

En la exposición de motivos, suscrita por Jaramillo, López Cabrales y Trujillo García, se alega el derecho que tienen los congresistas a acceder a posiciones de dirección y mando del Estado, sin perder por ello su investidura de legisladores.

Dicen que, desde los mismos inicios de la sociedad, ha sido costumbre llamar a los mejores hombres y a los más brillantes a la dirección del Estado. Recordaron que esto ha sucedido en todas las sociedades: burguesa, comunista, esclavista o medieval, y en los regímenes de derecha, centro e izquierda.

Con un dejo satírico, los congresistas dijeron que la prohibición de que los legisladores desempeñen cargos en el Ejecutivo pesa sobre sus hombros como un INRI de ineptitud o desconfianza, de incapacidad o desconocimiento, y se pretende pontificar al señalarse como incompatible ejercer cualquier cargo o actividad dentro del Estado .

Aunque el proyecto se encuentra listo para comenzar a ser discutido en la Comisión Primera del Senado, es seguro que no hará ningún tránsito en lo que resta de la actual legislatura.

EL TIEMPO conoció que los autores del proyecto lo volverán a presentar a consideración del Congreso después del 20 de julio próximo.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.