EL OCASO DE ECHANDIA

EL OCASO DE ECHANDIA

La última mujer ideal de Henry Miller, Brenda Venus, narra cómo ya en lo que su amigo Lawrence Durrell calificó de una maravillosa euforia de amistad amorosa , el gran escritor vivía en una casa rodeada de recuerdos, fotografías, objetos, una especie de complicidad ambiental para la senectud que le permitía en el umbral de la muerte ser el mismo rebelde, irónico, profundamente apasionado con la obsesión del sexo y la mujer, como una bandera irremplazable. Cuantan, asimismo, que consciente de los valores de la decrepitud física y del crepúsculo existencial, el escritor neoyorquino devoto del que calificaba como el americano , Walt Whitman, su compatriota, resolvió colocar a la entrada de la sencilla construcción que habitaba un inmenso letrero, que se atribuye a la sabiduría de algún filósofo chino, y que dice: Cuando un hombre ha llegado a la ancianidad y ha cumplido su misión, tiene derecho a afrontar en paz la idea de la muerte. No tiene necesidad de otros hombres, los conoce

02 de mayo 1993 , 12:00 a.m.

Celebrábamos en Ibagué los cien años de nacimiento de Alfonso López Pumarejo. En la Asamblea del Tolima, donde inició su carrera pública, se colocó una piedra blanca para recordar el acontecimiento. El ex presidente López Michelsen y yo expresamos en nuestras palabras lo que fue, aun en los días de su mayor consagración nacional, la devoción de López Pumarejo por el Tolima, la terra patrum, y por sus gentes.

Echandía fue sacado de la penumbra de un juzgado a la orilla del río de la Magdalena a ocupar el Ministerio de la Política y se convierte desde entonces en el amigo, el consejero, una especie de sombra del viejo López, lo mismo en los días de triunfo que en las horas aciagas de la República Liberal, y en estas últimas fue casi siempre el hombre predestinado a convertirse en solución.

En las dos presidencias que condujo el caudillo liberal, Echandía tuvo un papel decisivo y, luego, en los episodios dramáticos del 9 de abril o en la creación y desarrollo de la política de concordia entre los partidos que López y Alberto Lleras pusieron en marcha, desde ministerios, designaturas, direcciones liberales y presidencias del Congreso, ocupó siempre un lugar protagónico fundamental.

Al ex presidente López Michelsen se le humedeció la pupila al observar el mármol que consagra el comienzo de la carrera pública del más grande de los liberales del presente siglo, cuya inteligencia diseñó una escuela política, descubrió los valores de un país nuevo y revitalizó ideológica y organizativamente un partido agonizante por la experiencia de las guerras, la clandestinidad y el caudillismo.

López lo sacó de la guerra a la civilidad, del caudillismo a la democracia participativa, del ostracismo a la luz de las plazas abiertas y entusiastas... Y desde luego, llevó a ese partido remozado a la experiencia transformadora desde el poder, con un intenso cambio en las instituciones y en la vida nacional. Y no hay momento de estos episodios, hoy enclavados en la historia, donde Echandía no aparezca como una sombra fiel al lado de su jefe, hasta el supremo honor de haberlo remplazado dos veces como encargado del poder.

Una ciertasonrisa Quizá por todo esto el ex presidente López Michelsen me expresó su deseo de ver a Echandía en Ibagué. Concluidos los actos oficiales, pedí a la familia, que lo rodeaba con afecto admirable, que permitiera la visita. Echandía nos recibió descargado en un sillón con el gesto característico que algunos identifican con su conocido desprecio por el poder y las ambiciones, esa conducta suya que alguna vez encarnó el desdén por el imperio eternizado por Plinio El Joven, en el Panegírico de Trajano.

Los labios de los que otro día brotara la fuerza argumental de la República Liberal, sobre la función social de la propiedad en los debates de 1936, sobre el concordato, sobre tantos grandes temas, estaban silenciosos, casi mudos. Se dibujaba apenas en ellos esa cierta sonrisa con la que Echandía subrayaba lo mismo en la cátedra que en el discurso parlamentario, en la discusión familiar, las citas de Marx o de Hegel, sus pasajes preferidos sobre los griegos o la historia de Roma, sus evocaciones de páginas de Cervantes, de Shakespeare, del Dante o las anécdotas sobre su vida de estudiante pobre y provinciano, bajo la tutoría espiritual de monseñor Carrasquilla en la Bogotá de comienzos del siglo, bajo el alero del atañoso claustro que fundara Fray Cristóbal de Torres.

Largos, lentos silencios, luego, la imagen de unos ojos profundamente excitados e inquietos agigantados por los lentes, tratando de ubicar alguna persona, una palabra esquiva en la lejana noche del tiempo. En este momento, recordé cuando Bernard Fall interrogara a Ho Chi Minh, y este respondiera: Sabe usted, yo soy un hombre viejo y un hombre muy viejo, y a los viejos les gusta rodearse de misterio, ustedes lo entenderán .

Así lo entendimos el ex presidente López Michelsen y quienes le acompañábamos, al cerrar la puerta del hogar donde Echandía austera, serenamente, ya sin importarle nada, esperaba el final. Dejamos allí muchos años de gloria liberal y de historia de Colombia, y evocando con nostalgia a Emilia Arciniegas, su irremplazable compañera de tantos años, pensamos con el filósofo chino, a quien Henry Miller rindió el homenaje de la cita a la entrada de su última estancia, que Darío Echandía había cumplido su misión y tenía derecho a afrontar en paz la idea de la muerte .

Cuatro años después de su desaparición, en medio de estas horas críticas, añoramos a Echandía y recordamos a don Francisco de Quevedo y Villegas: Miré los muros de la patria mía, un tiempo fuertes, ya desmoronados , y pensamos cuánta luz, entre las trágicas tinieblas de ahora, hubiera aportado su talento para sacar adelante a su país injustamente crucificado por las mil violencias.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.