FIESTAS PARA LOS SABANEROS

FIESTAS PARA LOS SABANEROS

Para los sabaneros en especial para los sincelejanos la vida sin corralejas no es vida... Los sabaneros son gente alegre y trabajadora que habitan el extenso valle que conforman las fértiles tierras bajas de Sucre, Córdoba y Bolívar, y que están dedicados por completo a la ganadería y la agricultura.

18 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Por eso, hoy todo el mundo baila contento. La corralejas, después de once años de ayuno luego de aquella trágica tarde del 20 de enero de 1980, volverán a ser las corralejas. Ese espectáculo sobre el que se afincan las tradicionales fiestas enerinas de Sincelejo.

Pero hay un motivo más: la lidia de toros por manteros, garrocheros y capoteros, a cambio de borrachos, fanáticos pendencieros e irresponsables, recobrará todo ese esplendoroso estilo que la liga íntimamente a la idiosincrasia y cultura del pueblo sabanero y sinuano.

Para el pasado quedaron aquellas tardes de barbarie en que fueron degenerando las corralejas durante los últimos 50 años y que temporada tras temporada cobraron muertos y heridos hasta terminar en aquel infausto suceso que obligó a prohibir el certamen.

Después de un forzado ayuno, los sincelejanos esperan con entusiasmo el regreso de las corralejas para ver la arena regada de alegría en jornadas que bien podrían llamarse del reencuentro con el pasado y no de crueldad y sangre como ocurrió en épocas recientes que nadie quiere recordar. Ya llego el 20 de Enero... Por eso es que los moradores de la región entonan por estos días y con más entusiasmo que nunca aquella canción que para los sincelejanos es un himno: Ya llegó el 20 de enero...(Fiesta en corraleja).

Estas fiestas es el reencuentro con una tradición que, en Sincelejo, se remonta a un siglo y medio de historia, cuando fueron iniadas por Don Benito Jaraba en 1845; pero las corralejas, en la región, aparecen en 1740, comenta Amador Paternina, responsable del festival.

Dice Parternina que esta nueva versión no traerá nada nuevo, sino que se trata, simplemente, de volver al pasado.

Todo se debe al empeño del abogado Inis Amador Paternina, estudioso y compilador de cuanto hable de toros y quien se propuso acabar con la crueldad de las corralejas para volverlas más humanas, como lo fueron en sus comienzos.

Para ello, después de algunos jornadas de felices experimentos hechos en pueblos vecinos, montó el espectáculo que lleva por nombre Festival de Toros, tal vez el mismo con que se conocieron estas corridas durante la época de la colonia.

Para el estudioso de la tauromaquia, las corralejas de Villorrios eran sanas, bonitas, espontáneas y organizadas por gentes nobles y en las que los hijos de los ganaderos tenían a cargo el expectáculo.

En Sincelejo se hicieron por primera vez en la plaza Olaya Herrera, a mediados de octubre de 1845. Posteriormente cambiaron de fecha y escenario, celebrándose durante enero en el parque Santander, de donde se trasladaron a la plaza de Majagual y luego a la de Mochilla, donde ocurrió la tragedia en aquella tarde de 1980.

La historia cuenta que aparte de los toros, los sincelejanos organizaban también grandes reuniones familiares, montaban obras de teatro y comparsas. Se bailaba hasta el amanecer, se elevaban globos y se quemaba pólvora.

Pero un siglo después y con su traslado a tradicional Plaza de Majagual, las corralejaron se fueron en decadencia. Y gran parte de la culpa la tuvo la aparición de los picós (poderosos aparatos de sonido). El ganadero Rogelio Támara visionó lo que sería el futuro del certamen.

Dijo entonces: Estos cajones chillones y estridentes están degenerando el sonido armónico y autóctono de las bandas y van a acabar con las tradiciones, lo vernáculo de las corralejas .

Y así ocurrió. Las correlejas se comercializaron, los palcos comenzaron a ser un negocio rentable y debajo de estos aparecieron las cantinas con toda su infraestructura de prostitutas, cabrones y juegos de azar.

Para colmo de males, el traslado a la plaza de Mochila las convirtió en un monstruo incapaz de ser dominado por sus organizadores. El carácter mercantilista de la fiestas sobrepasó todos los límites y el espectáculo terminó en tragedia. Vuelven al pasado La lidia de toros ha tenido diferentes facetas. De festival de toros pasó a llamarse corralejas, en l950, cuando ya su carácter era netamente comercial.

La diferencia es grande. El festival elimina todos esos factores perturbadores que durante los últimos 15 años causaron luto y dolor, aparte de muchas controversias.

La idea sigue siendo la corrida de los toros, pero a cambio de intrusos, borrachos, drogadictos, prostitutas y gamines, que hacen la nota fea, vendrán las figuras del torero, del garrochero, del mantero, del banderillero, del capotero y del muletero, de los artistas del ruedo, que contarán con todo tipo de protección y la seguridad de que ningún loco saldrá a estropearle su faena.

Se correrán 24 toros por tarde y no cuarenta, como se hacía antes. Serán astados de primera plaza para evitar que lleguen ejemplares con instintos perversos.

En la plaza de ferias de Sincelejo Uberto Manchego tendrá lugar el II Festival de Toros en Corralejas, de hoy al 20 de enero.

Los palqueros de la Sabana y el Sinú cancelan entre diez y veinte millones de pesos por la exclusividad del redondel y con ello los organizadores arriedan los toros, contratan a los mejores garrocheros, manteros, banderilleros, capoteros y bandas de músicos.

Pero además de los toros, los aficionados pueden disfrutar del espectáculo que estará ofreciendo el Ballet Floclórico de Sucre, que dirige el ginecólogo Roger Padilla Paternina, donde su principal obra es el baile del fandango.

La mejores bandas musicales de la región, la 19 de Marzo, de Laguneta, y la Juvenil de Chochó brindarán el mano a mano musical desde las graderías. Habrá pólvora y abundantes viandas. Las reinas prendieron la fiesta Desde el miércoles, con el arribo de las 11 candidatas al Primer Reinado Nacional del 20 de enero, Sincelejo se volvió una sola rumba que se tomó hasta los más apartados rincones del departamento.

No sólo se presenta una competencia entre beldades que buscan dejar bien representados a sus ciudades y departamentos, sino una disputa de regiones. La belleza andina representada por Marisol Beltrán González, de Bogotá; María Cristina Arango Angel, de Antioquia; y la bumanguesa Emma Zambrano, se enfrentan a ocho reinas del Caribe: Ana Lucía Archibold Brayan, del archipiélago de San Andrés; Fhara Gutiérrez Garcés, y Tatiana Julio Cabrales, de Montería; Atlántico trae dos representantes: Vanessa Aguerra Sarmiento, por el departamento, y Katherine Kussie Mennuto, por Barranquilla; por Santa Marta, Alexandra Patricia Dau Crespo; y de Cartagena, Luz Elena Flórez.

La reina anfitriona es Vilma Marcela Támara García.

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