ROBERTO DOMINGUEZ

El destino le fue claro desde muy niño en Valladolid (España), en 1953. Eso lo comprende ahora, al verse retratado haciendo lances toreros con las servilletas del comedor, cuando apenas tenía cuatro años. A los nueve, toreó su primera becerra. Inicialmente escogió la arquitectura. A lo mejor, iba a dar un paso al vacío. De todas maneras, dibujar o hacer algo que tenga que ver con la simetría y el arte han sido su preferencia, por aquello de reflejar la personalidad en las obras. Entonces: torero!

18 de enero 1991 , 12:00 a. m.

Como le encanta viajar, conocer, esculcar las culturas y hacer amigos, hoy más que nunca está entregado por completo a su profesión. El año anterior logró el record mundial de corridas toreadas, y en Colombia este año ya ganó el trofeo de la Feria de Manizales.

Ha tenido sus baches en la vida profesional. Pero ahora, los contratos no escasean. Así tenga que dormir en Bogotá y torear al día siguiente en Lima, y a los dos días en Sevilla, siempre está listo para cumplir.

Autocrítico, casi en exceso, a veces, es malgeniado, pero tiene la virtud de ser un caballero y sabe presentar excusas si se equivoca.

Pese a su itinerario de viajero errante, saca tiempo para hacer deporte (frontón), montar en moto o en su caballo, y pasear a sus nueve perros de las más diversas razas --desde un Mastín Leonés (el más grande en el mundo), un Bóxer, hasta un Sharpey Japonés-- que se dan la buena vida en la casa de campo de su amo, cerca de Valladolid, a orillas del caudaloso Pisuerga. Allí su familia, a veces, lo escucha rasgar la guitarra (para lo cual también es maestro) y entonar un canto flamenco.

Goza a plenitud los escasos momentos que pasa con sus diez sobrinos o al lado de sus padres. Disfruta también mientras desempaca libros o casetes con música autóctona de cada país, entre la cual la colombiana tiene un sitio privilegiado.

Para Roberto Domínguez, la vida es un sueño bien dormido. Pero su transcurrir es agitado. Pues, además, su éxito con las mujeres es enorme. Hasta tuvo un romance con la actriz colombiana Amparo Grisales. Pero hay momentos en los que lo asalta la idea de casarse y convertirse en padre de familia y disfrutar de sus paellas o sus sancochos, o del reposo de un hogar.

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