ATLÉTICO BUCARAMANGA, OTRA VEZ PROTAGONISTA DE LA LIGUILLA DE FIN DE AÑO TUCHO : UN TALLADOR DE TALENTOS Y DE CAMPAÑAS...

ATLÉTICO BUCARAMANGA, OTRA VEZ PROTAGONISTA DE LA LIGUILLA DE FIN DE AÑO TUCHO : UN TALLADOR DE TALENTOS Y DE CAMPAÑAS...

Apoyado en sus propias fuerzas, único recurso para afrontar la soledad espiritual que le produce estar lejos de su familia y encarar el duro reto del éxito, Humberto Ortiz Echavarría, un ex maestro de escuela que empezó dictando clases de sociales y que terminó por entero dedicado al fútbol, su gran pasión, es hoy en día uno de los técnicos de moda. Mientras su esposa Maria Helena Ramírez vive en Cali, y sus cuatro hijos, Mauricio (25 años) estudia administración de empresas y contaduría en Estados Unidos, Luz Adriana (22) es estudiante de sicología en la Javeriana de Cali, y Mónica María (18) y Ana María (15) terminan el bachillerato, Humberto el padre suele zambullirse cada instante en el mundo del fútbol para que le alcance su talento frente al modernismo.

18 de octubre 1990 , 12:00 a.m.

A sus 53 años bien administrados, este paisa, nacido en el propio corazón de Medellín, vive al ritmo de la moda, y no les pierde pista a los Maturana, a los Beckenbauer, a los Thys y a los Bilardo, tampoco a los campeonatos europeos y suramericanos y, entre sus hobbies, la literatura deportiva encabeza sus preferencias y una clasificada discoteca con los temas musicales del ayer, por supuesto.

Tucho Ortiz, como se le conoce en el país, se quedó así desde su época juvenil porque siempre manifestó su inclinación por uno de los jugadores que mejor pintaban en ese entonces, Tucho Méndez, y desde sus 16 años Humberto heredó el legado misterioso de uno de sus ídolos.

Curtido en la formación de auténticos cracks , Ortiz ha disfrutado intensamente el placer de hacer el bien. Su dotada y conservada memoria lo traslada sin reservas a sus épocas de técnico en la Bolivariana, desde donde talló a los Ponciano Castro, Alejandro Brand, La Rata Gallego y Byron Hernández, entre otros.

Y no solo eso, durante 12 años fue campeón juvenil y de mayores con la Selección Antioquia, sin dejar la docencia, sin dejar sus clases de sociales, pero como el fútbol ya lo consumía en su nuevo mundo, abandonó la docencia en 1963 para sacar al DIM campeón de reservas.

Ese siempre fue su mundo, el fútbol de base, con intervalos en la rama profesional como aquella vez en 1964 cuando reemplazó a Pancho Hormazábal en el Poderoso , dejándolo de quinto para que Pizzutti lo metiera luego a la fase final.

O como en 1976 cuando reemplazó a Gabriel Ochoa en Millonarios en plena Copa Libertadores, de la que fue eliminado en Lima con un gol que le hicieron a Ballesteros por entre las piernas, o la última, en América, también por el médico Ochoa en el campeonato doméstico y en Libertadores...

Cuando llegué, hallé un equipo en una situación caótica económicamente. Todo su recaudo en 1989 había sido de 19 millones de pesos, más un déficit acumulado grande y una inasistencia alarmante, o sea que había que tratar de recuperar la afición porque se habían dado partidos con menos de 500 personas. Es decir, teníamos que devolverles al público y a los jugadores la credibilidad. Me encontré con un grupo de jugadores a préstamo y un movimiento regional para impulsar al futbolista santandereano, pero mucha gente lo criticaba... .

Al comenzar la temporada, el Bucaramanga contaba entre sus refuerzos con Radamel García, Pablo Zuleta, Hugo Caycedo, Flaminio Rivas, El Torito Cañas, Gustavo Mosquera y Héctor El Oso Arévalo, entre otros. A excepción de García, el resto eran muchachos en formación en su gran mayoría.

Mi propósito fue entonces conseguir en esas mismas posiciones otro tipo de refuerzos, jugadores más experimentados. En el mismo momento en que acepté, hablé en Cali con Víctor Espinosa, Humberto Sierra y Enrique Simón Esterilla, llamé a Kiko Barrios y a William Rico, y les dije que si se querían comprometer en esta etapa nueva los invitaba a otro reto en sus vidas. A todos les gustó la idea y entonces iniciamos ese movimiento. Fuimos el último equipo en comenzar a trabajar .

Al lado de Santa Fe, Millonarios, Tolima y Cúcuta en los pentagonales, el equipo fue creciendo hasta ganar ese torneo y quedar frente a frente al América y el Medellín. Ese fue su primer logro deportivo que lo llevó rápidamente a fortalecer la parte económica y por primera vez ante América se reventó el Alfonso López con una taquilla de 17 millones. Prácticamente en un solo partido se hizo lo de todo el 89.

Durante el Mundial de Fútbol, el Bucaramanga aprovechó para hacer reacondicionamiento físico, trabajo de base. Se consiguió con un directivo una finca ubicada a 2.400 metros sobre el nivel del mar para mejorar la hemoglobina. Allí se realizó trabajo de fuerza y de resistencia para aguantar la exigencia del largo campeonato colombiano, hasta alcanzar una producción sólida sin nunca salir de la quinta casilla, y disputando permanentemente la tercera, y en ocasiones arañando la segunda .

Tucho Ortiz conseguiría también, debido a su vinculación con América, la cuota de experiencia y de gol.

Hablé con la gente del América donde había trabajado diez años para que inicialmente me prestaran a Méndez que había hecho una excelente campaña en Pereira, y sí, me lo facilitaron, con él ganamos en dinámica, en fuerza anímica.

En ese primer torneo compartimos con América la valla menos vencida, pero nos costaba la parte ofensiva. Entonces miramos cómo podíamos solucionar el déficit de gol, y vimos que Olalla, que había tenido participación con el Unión, estaba inactivo, entonces recomendé a los directivos hacer un último esfuerzo y lo logramos.

El arranque fue en cierta forma controvertido. El resultado deportivo fue bueno pero futbolísticamente la identidad con el espectáculo no alcanzaba una cuota importante. Poco a poco, el equipo terminó jugando con tres delanteros netos: Kiko Barrios, Olalla y Rico.

Nuestra función en el campo no ha cambiado últimamente. Es un equipo que hace casi siempre 1-3-2-1-3 en su esquema, y en donde tratamos de manejar mucho los bloques defensivo y ofensivo, dándole una salida bilateral de marcadores, con un 10 que entra a ser casi un segundo 9 cuando estamos atacando, y en donde cuando se pierde la pelota la exigencia de desdoblamiento defensivo tiene que ser nutrida, obligando a los punteros a venir hasta el fondo con sus laterales .

En el proceso Ortiz-Bucaramanga siempre se le asocia con el América, inclusive un poco su forma de ser que ciertos críticos comparan con Ochoa. Pero la de Tucho es clara, tal vez fuerte, muy propia y absolutamente definida con su pensamiento independiente...

Es obvio que después de trabajar diez años en América yo tenga cierta facilidad y diálogo con ellos, porque tengo amigos. Juan José Bellini, el presidente, por ejemplo, es mi amigo personal, entonces cuando yo hablo con él para que me preste un jugador que indudablemente es apetecido por otros clubes, pues desde luego que yo puedo tener más facilidades para ese logro. Además, a ellos les interesa que a su jugador lo trabaje un técnico que ofrezca garantía y confianza. Allí deben darse beneficios mutuos .

Hay quienes aseguran que su futuro en Santander está definido. Otros que está por verse de acuerdo con la actitud progresista de los directivos. El presidente, Eduardo Valdivieso Mantilla, un médico especialista en vías digestivas y director del Hospital Universitario Ramón González Valencia, parece tener la fórmula: Le hemos dado pleno poder, inclusive para que nos asesore en la parte administrativa .

Y el técnico tiene sus aspiraciones: Yo aspiro a que esta situación de préstamo de jugadores no sea permanente. Por eso invoco el sentimiento de la afición para que nos acompañe, que llene el estadio para que el club pueda conseguir recursos propios y así hacerse a jugadores de importancia, a fin de que podamos comprar un terreno en donde hacer un par de canchas de fútbol, de tenis, de basquetbol, una piscina, y ofrecerle al socio garantías para que venga a la institución .

Su espíritu de crítica es combativo. Igual tiene que hablar claro para que comprendan hasta sus preocupaciones: Sí, me preocupa que el público se aleje en partidos claves, por ejemplo ante Tolima, Cúcuta, Sporting. Allí es donde medimos nuestro verdadero entusiasmo .

Eso con un sector del público, porque con los jugadores no tiene ningún problema: Disciplinariamente el equipo está formado por seres humanos que yo los considero excepcionales, porque todos los mensajes los entendieron bien. Obviamente como humanos tienen sus desconcentraciones, pero para menos de un año de trabajo la recepción ha sido muy buena .

Por todo lo anterior y por la maquiavélica suspicacia de comentaristas y narradores que lo quieren alinear en otro sector, Tucho Ortiz es bien diferente.

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