TANGO Y PREJUICIO

Señor director: Sospecho que quien dice que el tango es un caso de policía con música o un pensamiento triste que se baila, nunca ha oído un tango. Hace unos veinte años yo oía religiosamente tangos por la Radio Continental, de 11 a 12 de la noche, todos los días, durante un año completo. He aquí unas muestras de tango tomadas al azar:

17 de enero 1991 , 12:00 a. m.

Acaricia mi ensueño/ el suave murmullo de tu suspirar./ Cómo ríe la vida si tus ojos negros me quieren mirar...

El día que me quieras,/ la rosa que engalana/ se vestirá de fiesta/ con su mejor color/ y al viento las campanas/ dirán que ya eres mía...

Corrientes, tres, cuatro, ocho,/ segundo piso, ascensor;/ no hay porteros ni vecinos;/ adentro, coctel y amor.

Y todo a media luz,/ crepúsculo interior./ Qué suave terciopelo/ la media luz de amor...

Yo no veo el policía por ningún lado. Claro que como el tango al igual que el bolero se basa en la realidad, describe todos los estados anímicos. Y, obviamente, tiene su parte triste, como el bambuco. A pesar de que en un tango Gardel dice que un hombre macho no debe llorar , en otro tango no tiene inconveniente en decir: perdoná que, al evocarte,/ se me escurra un lagrimón ./

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