NUESTRA GUERRA

NUESTRA GUERRA

Absorbidos y desconcertados por el conflicto del Golfo Pérsico; distraídos por esa guerra larvada que se gesta en Lituania, los colombianos se olvidan de otra muy peligrosa, librada en su tierra. Es nuestra guerra, desgraciadamente. Tratar de ignorarla, o disminuirla, o restarle su capacidad destructiva es inconveniente y equivocado. Las Farc y el ELN le presentan una verdadera batalla a Colombia. Cualquier persona sensata e imparcial que estudie los argumentos de los alzados en armas para continuar una lucha fratricida que a todos perjudica, no puede resolver en favor de las guerrillas ninguna de sus acciones criminales. Asesinan a soldados y policías, cometen los más reprobables atentados ecológicos, minan las riquezas petrolíferas, dinamitan puentes, destrozan instalaciones en factorías que emplean a centenares de colombianos. Su intención destructiva supera todo límite. Jamás se les vio deseo sincero de paz a los representantes de las Farc. Porque lo que es con el ELN, los contacto

17 de enero 1991 , 12:00 a.m.

El país tiene que estar con el Gobierno y sus Fuerzas Armadas en este nuevo capítulo de violencia; y preparado para la paz, que debe llegar cuando el espíritu diabólico y destructivo abandone las mentalidades dirigentes de los rebeldes. Ellos entenderán entonces cómo destruyendo no se contribuye a un futuro promisorio para el pueblo colombiano.

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