EN 1.009 MUNICIPIOS SE REPITIÓ LA CEREMONIA PARA QUE NO SE MUERA LA PAZ: RECONCILIACIÓN NACIONAL

EN 1.009 MUNICIPIOS SE REPITIÓ LA CEREMONIA PARA QUE NO SE MUERA LA PAZ: RECONCILIACIÓN NACIONAL

El de ayer fue uno de los himnos nacional más escalofriantes que se han escuchado en el país. No porque se le hubiera cambiado la letra ni porque se hubiera interpretado de otra manera. Fue por el acompañamiento casual que tuvo. A la par con la interpretación que hacía el batallón Guardia Presidencial, doblaban, de la manera más triste, las campanas de la Catedral, llegaban oleadas de ruidos de sirenas, como si anunciaran tiempos de guerra y el cielo se hacía cada vez más gris.

20 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

En ese momento, en la plaza de Bolívar, que durante los últimos años ha sido testigo de primera de los lutos de este país, miles de personas comenzaban a entonar sus preces por la reconciliación. Como ellos, millones hacían lo mismo en el resto del territorio nacional.

Era que una vez más los colombianos se convertían en uno solo para pedir que se acabará todo tipo de violencia, para exigir que se respeten los derechos de cada ciudadano, para proponer la reconciliación.

La convocatoria llegó de los labios de una trabajadora de la paz, de una madre que lleva en su alma el dolor de saber a su hija ausente: Nidia Quintero de Balcázar. Y en coro, la acompañaron las voces de los padres y familiares de otros miles de colombianos desaparecidos.

Entre ellas también estaban, dando una vez más muestra de valor, los familiares de los periodistas secuestrados: Diana Turbay, directora de la revista Hoy por Hoy, Francisco Santos, jefe de redacción de EL TIEMPO; Azucena Liévano, jefe de redacción del Noticiero Criptón; Richard Becerra y Orlando Acevedo, camarógrafos del mismo noticiero; Juan Vitta, editor de la revista y el periodista alemán, Hero Buss.

La convocatoria se extendió a toda la Nación. De ahí que los pañuelos blancos ondearon en los 1.009 municipios del país.

La propuesta fue enviarle un mensaje a los violentos: Queremos llegarle al corazón de ellos, que oigan el clamor de todos los corazones, de todas las gargantas de los colombianos que pedimos que nos volvamos a entender, que haya paz, que haya amor, que nuestros hijos tengan futuro , dijo al final de la misa la señora de Balcázar.

Esa súplica ferviente se interpretó en la homilía, en la que se calificó la ocasión como el principio de una época en que se elejará el odio y la violencia, y que nos invita a tender la mano del perdón y la comprensión para sembrar la esperanza de días mejores .

Y para pedir esto llegaron gentes de todas partes. De las universidades y colegios, de las oficinas privadas y despachos públicos, del norte y del sur, de la derecha y de la izquierda. Se hicieron presentes los ministros de gobierno, Julio César Sánchez; de salud, Antonio Navarro Wolff; de comunicaciones; Alberto Casas Santamaría; el Alcalde Mayor, Juan Martín Caicedo Ferrer y otros funcionarios.

De entre la multitud salieron dos jóvenes estudiantes quienes fueron los encargados de encender una antorcha que, en adelante, simbolizará la unidad entre los colombianos.

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