JORGE ARANGO, EL ZAR DEL CONTROL CONSTITUCIONAL

JORGE ARANGO, EL ZAR DEL CONTROL CONSTITUCIONAL

Jamás olvidará que por 90 votos no llegó a cristalizar en 1978 una de sus grandes aspiraciones: convertirse en senador de la República. Pero no se dio por vencido y cuatro años más tarde volvió a someter su nombre para llegar al Congreso, pero la falta de por lo menos 6.000 sufragios se lo impidió.

17 de abril 1994 , 12:00 a.m.

Jorge Arango Mejía pensó dedicarse a trajinar en el mundo de la política. Incluso, acompañó en 1982 a Luis Carlos Galán en su intento por llegar a la Primera Magistratura.

Pero no fue así y desde el pasado primero de marzo preside la Corte Constitucional, en reemplazo del jurista Hernando Herrera Vergara.

Arango ya se había acostumbrado a salir a la plaza pública como orador y acérrimo crítico de la corrupción y el clientelismo, contra los que dirigió su campaña para ocupar una curul en representación del Quindío.

En broma, su esposa, María Lucía Isaza Londoño quien en esa época hacía los banderines y colaboraba en la organización de la campaña, dice que Arango no llegó al Senado por una causa: apareció en un afiche político sin corbata, con un saco un tanto deportivo y una sonrisa no muy natural.

Hoy, Arango considera que el destino selló su suerte. Para lo que no sirvo es para hacer política y menos cuando ésta se convierte en politiquería , manifiesta.

Considera dice a EL TIEMPO que el mejor gobierno que Colombia ha tenido en este siglo es el de Carlos Lleras Restrepo, pero advierte que el modo de hacer política ha cambiado mucho, por cuanto ha desaparecido la disciplina de partido .

En la actualidad, su vida es otra y paradójicamente también se la definió el Senado de la República. El primero de diciembre de 1992, esta corporación lo llevó a ser uno de los nueve juristas de la Corte Constitucional.

Arango es de quienes piensa que la vida es lo más elemental y hay que vivirla como venga .

Por eso estima que la muerte sólo se debe experimentar tranquilamente cuando se presente y no hay que pensar tanto en ella. El hombre valiente muere una sola vez, el cobarde muere mil veces , dice citando una frase de Shakespeare.

El llegar a la Corte Constitucional le significó abandonar la Federación Nacional de Cafeteros, donde estuvo desde el 22 de marzo de 1984, cuando llegó como secretario general. Se retiró siendo director jurídico de la Federación.

Es la misma entidad a la cual llegaría después, sin saberlo y por los azares de la vida.

El presidente Belisario Betancur lo designó embajador de Colombia en la República Socialista de Checoslovaquia, cargo que ocupó del 7 de febrero de 1983 al 15 de marzo de 1984.

Arango, nacido en Armenia (Quindío), regresó al país luego de la oportunidad ofrecida a raíz de una visita del gerente de la Federación, Jorge Cárdenas Gutiérrez, a Praga, a donde acudió en gestiones relacionadas con la Organización Internacional del Café.

Llegar de nuevo a Bogotá a la Federación de Cafeteros renovó sus recuerdos sobre su pasado en las fincas cafeteras de su tierra natal y sobre su vida en la capital del país, aquella que inició prácticamente en 1955 cuando prestó servicio militar en el Batallón Miguel Antonio Caro.

Luego, animado por su afán de salir adelante, enfrentó su etapa de estudiante de provincia en la Facultad de Derecho de la Universidad Externado de Colombia. Más tarde, en 1961, se desempeñó como juez civil de La Dorada y después llegó a ser alcalde de Armenia, secretario de Obras Públicas y gobernador del Quindío, cargo que ocupó hasta el 23 de agosto de 1970.

El hombre Arango es el menor de 12 hermanos. En su momento, desde muy temprano, debió asumir el manejo de su casa y ayudar a los suyos, luego de la muerte de sus padres. Ahora sólo sobreviven tres de sus hermanas. La familia Arango proviene de Antioquia, Manizales donde nacieron sus padres y Armenia.

Sus dos bisabuelos, Joaquín Arango Restrepo y Gabriel Arango Palacio, figuran entre los fundadores de Manizales, creada por ordenanza de la Cámara Provincial el 12 de octubre de 1849.

Se graduó de bachiller en noviembre de 1954, en el Colegio San José, de Armenia. Fue el mismo centro en el cual debutó, sin pensarlo, como orador, cuando a sus 13 años debió por obligación (el escrito se le había quedado) improvisar ante sus compañeros un discurso sobre un tema patrio. Cursaba el segundo grado.

Se casó con María Lucía Isaza Londoño el 10 de febrero de 1962, cuando era alcalde y cuatro años después de conocerla. La vio por primera vez luego de pronunciar otro breve discurso el día de la coronación de la reina de los estudiantes de Armenia. Esa vez no se le quedó el escrito. El es persistente.

Hasta en el amor es así, pues dice que el amor hay que gozarlo como se presente . Su esposa afirma que es tierno, romántico, aunque añora las serenatas del pasado.

Arango, de 58 años, es padre de José Miguel, abogado; Mauricio, odontólogo, y Jorge, publicista.

Dedicado a la lectura, su obra predilecta, porque es buena y deja mucha enseñanza , es el Quijote de la Mancha. Ahora, incluso, repasa en sus ratos libres una biografía imaginaria, elaborada por un escritor inglés, de Miguel de Cervantes.

El nuevo presidente de la Corte Constitucional es de quienes lee hasta altas horas de la madrugada, se levanta a las 6 de la mañana a preparar el café y llevarlo a su esposa, leer los periódicos y hacer ejercicio en una bicicleta estática.

Es un autodidacta; así aprendió inglés. Le gusta jugar ajedrez, es hincha del Quindío y del Atlético Nacional y admira a Faustino Asprilla. Sus platos preferidos son el sancocho y los fríjoles antioqueños.

Al referirse a su labor en la política, dice que libró apenas unas batallas en la provincia con el ánimo de prestar una especie de servicio militar a sus ideas y a su partido.

Quebré algunas lanzas contra los molinos de viento de la politiquería, y éstos quebraron mis costillas , expresa.

Las personas que lo rodean a diario dicen que es serio, estricto, amable y a veces drástico. Eso es en parte herencia familiar y formación propia , dice Arango.

El llegar a la presidencia de la Corte Constitucional es para Arango la culminación de la carrera profesional de un abogado .

Al opinar sobre la promulgación de la Carta Política dice que el cambio no es tan grande. Habría que preguntarse si lo que hubo en 1991 no fue en realidad una reforma de la Carta anterior, aunque en el artículo 380 se diga: se deroga la Carta de 1886 .

Pero a diferencia de su carrera fugaz por la política, deja en claro ahora que no tiene un programa estricto para ejercer su nuevo cargo. Sólo voy a continuar cumplimiendo con el deber , concluye.

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