BYE, BYE, HILTON...

BYE, BYE, HILTON...

No es buena noticia el retiro de la Hilton de Bogotá. Como es de todos sabido, se trata de una importante cadena hotelera a nivel mundial, y su súbita desaparición a lo único que conduce es a deteriorar aún más la mala imagen que la capital de Colombia tiene en el exterior. La Hilton se va aprovechando el hecho de que --después de 18 años de servicios-- se vence en marzo su contrato de arrendamiento con la Caja de Sueldos de la Policía, y de que no hubo acuerdo entre las partes para un reajuste del cánon. De alguna forma, ello no deja de ser un golpe a las arcas de la Caja, al menos hasta no encontrar nuevo arrendatario. Lo que --como se verá enseguida-- no es fácil conseguir, independientemente de la situación laboral de los 200 empleados que quedarán cesantes, a un costo cuya liquidación se aproxima a 285 millones de pesos.

16 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Por qué se va la Hilton de Bogotá, aparte de no haber llegado a un acuerdo con la Caja de sueldos de la Policía? El problema básico radica en que durante los últimos dos años el Hotel funcionó con un promedio de ocupación del 50 por ciento, lo cual hizo que la operación no fuera rentable, con una torre cuya mitad se mantenía vacía, sin contar con la ocupación de que próximamente se dispondrá con la torre gemela --aún por terminar--, lo que sumará un total de 800 habitaciones.

Y por qué el Hilton, al igual que el Tequendama, ha tenido en los últimos tiempos una ocupación tan baja, tratándose de hoteles clasificados como de cinco estrellas? Tal es, sin duda, la pregunta realmente importante. Y las respuestas son varias, a mi juicio.

En primer término, porque son hoteles que prácticamente no están ubicados en sitios residenciales de la ciudad sino, al contrario, desubicados de lo que podría denominarse la llamada zona rosa, al norte de la Capital. De manera que los ejecutivos y hombres de negocios que llegan a Bogotá (que no son exactamente turistas natos) prefieren alojarse en lugares hogareños y con un servicio más familiar (tipo Charleston, Casa Medina, o los que están localizados en la calle cien), pero no menos profesionales que el que generalmente han brindado los hoteles tradicionales. Aquellos además están rodeados de metederos muy agradables y de variados restaurantes que no se encuentran fácilmente en la parte del llamado Centro Internacional, pues los que existen allí son, fundamentalmente, para almuerzos de trabajo, y se pueden contar con los dedos de la mano.

Otro factor que necesariamente ha incidido en la afluencia de viajeros hacia el norte de la Capital es el World Trade Center, que ha absorbido buena parte de las actividades comerciales y financieras que se realizan aquí. De manera que un polo de la ciudad prácticamente ha anulado al otro, en desmedro de un trecho caracterizado por no estar bien habitado, lo que ha influído para espantar a posibles huéspedes que, por consideraciones no solo logísticas sino turísticas, prefieren quedarse en el norte y no en el centro.

Esto es bueno que se tenga en cuenta, para mejorar una zona susceptible de tener una activa vida nocturna, que no sea turbia ni sórdida como la que hoy se advierte. Además, desde hace mucho tiempo el propio centro de Bogotá se ha convertido, por las noches, en una ciudad muerta y miedosa, y salvo el excepcional ajetreo cultural del Barrio de La Candelaria --muy limitado, algo inseguro y sin capacidad de atracción suficiente para trasladar a las gentes del norte hacia el centro--, nuestra metrópoli tiene eso, cara de metrópoli, a partir de la calle 72 hacia el norte, que es donde está la movida ...

Por eso resulta importante que la Alcaldía tenga conciencia del problema, que podría abordarse procurando erradicar el mal ambiente nocturno que existe de la calle 72 hacia el sur, en cuanto se refiere a la comodidad y entretención de los visitantes --ocasionales y fijos, nacionales y extranjeros-- que se hospedan en esta zona. Y sería oportuno rescatarla con el proyecto del Parque Bavaria --al parecer andando muy lentamente--, para hacer del lugar un foco aglutinante y no despedidor, como es hoy. Con mayores veras cuando la Caja de Sueldos de la Policía necesita reanudar su contrato hotelero, bien con la Hilton o con alguna otra firma internacional de prestigio, como la cadena española Meliá o la Sheraton, según se habla...

Cualquier compañía hotelera que venga, necesitará de la colaboración de las autoridades distritales para hacer la del Centro Internacional una estadía variada y sana en materia de espectáculos, bares y restaurantes internacionales, antes que se muera del todo, como pasó con el centro. De lo contrario, Bogotá se volverá, cada vez más, una ciudad de parcelas; y aunque es posible que ello tienda a ocurrir en todas las grandes ciudades del mundo, sería económicamente importante salvar una parte de la Capital susceptible de mejorar o de empeorar, según la mano oficial que se le dé, o el desamparo en que gradualmente la vayan dejando. Lo cual explica --esto último-- el preocupante éxodo hacia el polo de moda, y su correspondiente crecimiento en materia de infraestructura hotelera y turística.

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