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LA ESPALDA VULNERABLE

LA ESPALDA VULNERABLE

Le duele la espalda cuando maneja su carro, aspira, está sentado frente al computador o simplemente se encuentra en el salón de su casa charlando con amigos? No se altere. Usted es otro de los millones de personas que sufren del llamado mal del siglo XX: el dolor de espalda.

Posturas inadecuadas, falta de ejercicio, exceso de peso, sillas demasiado mullidas, colchones muy duros o blandos, cigarrillo, tensión nerviosa, estrés... Tantos factores que han contribuido a convertir este mal en un denominador común de hombres y mujeres, y del cual son víctimas también los jóvenes.

De entrada, del dolor de espalda no se puede hablar como de una enfermedad. Se acepta hoy como normal que a cualquier persona le duela la región lumbar dos o tres veces al año. Son dolores benignos, casi siempre ocasionados por un motivo bien identificado: si lavó su carro el domingo por la mañana, lo brilló, aspiró y lo dejó como nuevo, no se extrañe de que el lunes amanezca con dolor de espalda... Si un fin de semana se desbocó en su afán de aseo y dejó su casa como decían las señoras como una tacita de plata... O si lo invadieron los remordimientos y quiso perder en la ciclovía los dos kilos que le sobran, y para eso pedaleó durante cinco horas seguidas, y por la tarde se enfrascó en un partido de fútbol... Tampoco se extrañe que el lunes siguiente amanezca con dolor de espalda.

Es normal, dicen los médicos. Esos dolores benignos que le siguen a un fuerte ejercicio y que pasan con un simple analgésico, usted los puede sufrir sin preocuparse varias veces al año.

Pero ese dolor deja de ser normal si de pronto se hace persistente, le taladra la espalda, impide la libertad de sus movimientos o definitivamente lo incapacita, y no se alivia con analgésicos. Es entonces cuando le conviene consultar con un especialista.

Al dolor de espalda se le han adjudicado muchas causas. Una de las más frecuentes son los riñones. Para un gran número de personas sentir malestar a la altura de la cintura es sinónimo de que algo anda mal en las vías urinarias. De hecho, no están del todo equivocadas porque, en efecto, en algunos casos una disfunción renal sí ocasiona dolor en la región lumbar. Pero son los casos menos frecuentes: la mayoría de las causas se originan en la misma columna vertebral.

Y no es difícil entender por qué ésta es tan susceptible de ocasionar problemas. La columna es una estructura formada por 24 vértebras. Está unida en la parte alta al occipital, y en la parte inferior al sacro. Es el eje de movimiento de todo el organismo y tiene una característica muy importante: al mismo tiempo de ser bastante móvil, debe ser muy estable. Tiene que poder moverse en todos los sentidos pero igualmente ser tan firme como para proteger las estructuras nerviosas que van en su interior (raíces nerviosas y médula).

Hay dos sitios en la columna que son especialmente vulnerables: la columna cervical (a la altura del cuello) y la columna lumbar (de la cintura hacia abajo). A pesar de que el estrés afecta mucho más la parte alta de la columna,el ochenta por ciento de los pacientes que sufren de dolores de espalda sienten el malestar en la región lumbar. Esto es lógico puesto que involucra a las vértebras que más peso y movimiento deben sorportar. Hábitos, desgaste...

La columna vertebral está formada básicamente por una parte ósea (vértebras) y otra parte cartilaginosa (discos intervertebrales). En estos últimos es donde se suele producir el desgaste que se deriva de la movilidad, y que comienza a darse en toda persona, como un proceso normal, a partir de los 25 años de edad.

Se considera que, entre los 15 y los 16 años, la columna está consolidada. Se le ve con curvas normales en las cervicales, en la parte del tórax y en la parte baja. Estas curvas son las que ayudan a que tenga mayor elasticidad, lo que equivale a decir que impiden que la columna se convierta en una barra rígida.

Estas explicaciones son útiles para comprender que, precisamente, una de las grandes causas del dolor de espalda es el desgaste de los cartílagos que separan una vértebra de otra. El proceso es irreversible, lento, toma varios años en manifestarse, todo ser humano lo vive, pero no en todos se traduce en dolor.

Normalmente, los discos entre las vértebras comienzan a gastarse, disminuye su irrigación, pueden deshidratarse y perder altura. Con frecuencia, se producen allí fisuras espontáneas que son muy dolorosas. Sucede, por ejemplo, en la persona que de pronto siente un fuerte dolor que llega a impedirle levantarse de la cama o el sillón.

Contra este desgaste normal no hay nada que hacer. Pero algunos hábitos y circunstancias lo hacen más lento o impiden que se convierta en una enfermedad. Otros factores influyen para acelerarlo. Entre estos, el peso. Es un factor puramente mecánico: entre más sobrepeso tenga la persona, más se desgastan sus discos. Igualmente influye el cigarrillo: un fumador tiene 10 veces más probabilidades de sufrir de dolor de espalda que un no fumador. La nicotina tiene un efecto vasoconstrictor en los pequeños vasos sanguíneos que nutren la columna y se ha observado que mientras en el fumador todos los discos de la columna se desgastan, en quienes no fuman se desgastan únicamente los discos de la parte inferior.

Existe igualmente una fuerte correlación entre la vida sedentaria y el dolor de espalda. El ejercicio ayuda a un mayor aporte sanguíneo, a la hidratación y oxigenación de los discos, lo mismo que al fortalecimiento de los músculos.

Influyen igualmente los hábitos, posturas inadecuadas para sentarse, caminar, alzar objetos... Y la herencia: definitivamente el dolor de espalda puede ser un mal de familia. Los más corrientes Algunas enfermedades pueden asociarse con el dolor de espalda y son los llamados dolores referidos: una afección en los riñones (ya mencionada), algunas veces molestias en la vesícula, problemas de úlcera gástrica pueden irradiarse a la región lumbar.

Pero, como se ha señalado anteriormente, son los menos frecuentes. Un buen número de personas en cambio consulta por el llamado dolor disfuncional. Este se da aun cuando la columna está sana, y generalmente se origina en una postura inadecuada, ejercicios mal hechos, movimientos errados. Es, por ejemplo, el dolor que le da al ama de casa que se agacha infinidad de veces para recoger objetos, barrer, aspirar, arreglar el tapete, etcétera, y lo hace en forma inadecuada. O es el caso de la persona que carga objetos pesados sin antes cerciorarse de la manera cómo debe hacerlo sin perjudicar su espalda.

A menudo, estos dolores disfuncionales van agravados por el estrés (caso de los ejecutivos).

Estos dolores deben ser consultados con la certeza de que recibirán un alivio. El ochenta por ciento de los problemas de espalda tienen solución médica, y el veinte por ciento restante puede pasar a cirugía, después de un tratamiento médico sin éxito. Estos generalmente son los pacientes que presentan alguna malformación congénita, que sufren de compromisos neurológicos (pérdida de sensibilidad o movimiento, por ejemplo), o que demuestran un desgaste severo de los discos.

En realidad, los tratamientos han cambiado. Anteriormente, al paciente se le daban analgésicos, un corsé o fisioterapia. Hoy el dolor de espalda se enfoca de manera global: se identifican los factores que influyen y se les modifica. Pérdida de peso, ejercicios, corrección de postura, dejar el hábito de fumar, son algunos de las recomendaciones que se hacen muchas veces antes de formular medicamentos.

La medicina ha avanzado en tal forma que aun para las tan frecuentes hernias de disco se comienza con un tratamiento médico antes de buscar la cirugía. La hernia muy frecuente entre los 30 y 40 años es consecuencia del desgaste normal de los cartílagos. La parte periférica del disco se rompe haciendo que la parte central del mismo se salga a través de la fisura. Cuando la fisura se da en la parte posterior y el núcleo se hernia, se produce una compresión de los nervios que se manifiesta generalmente con dolores muy fuertes en brazos y piernas, que comienzan en forma súbita y se alivian con reposo y analgésicos.

Otra de las causas frecuentes del dolor de espalda es la estenosis o estrechez del canal. Se presenta a medida que la columna se va desgastando, el disco intervertebral comienza a salirse, los ligamentos de la columna se van engrosando y el calibre del canal por donde pasan los nervios comienza a estrecharse.

La estenosis frecuente en mayores de 60 años se manifiesta con dolores en la espalda y las piernas que obligan a menudo a la persona a interrumpir la marcha para sentarse a descansar. Además de la pérdida de las fuerzas, cuando la estenosis se agrava produce pérdida de sensibilidad y alteraciones en el control de la vejiga. SUEÑOS Alerta: cuando el dolor de espalda aparece sin que la persona haya hecho ningún esfuerzo, es persistente, se irradia hacia las piernas, va acompañado de otras alteraciones como pérdida de fuerzas y sensibilidad, falta de control de esfínteres. Deportes: especialmente recomendados para la espalda son la natación, ciclismo, caminar y trotar. Poco aconsejados: los que obligan a un giro muy fuerte a nivel de la cintura como el tenis (se le llama el triturador de discos...), golf y squash. Se pueden practicar siempre y cuando no produzcan dolor de espalda. En este caso, deben ser suspendidos. Tumores: causa frecuente de dolor. Algunos síntomas: dolor persistente, nocturno, que no se relaciona con la actividad, usualmente no mejora con analgésicos. Comodidad: tanto la silla como el colchón deben acomodarse a las necesidades de cada persona. Son preferibles las sillas anatómicas que se acomodan a la forma normal del organismo. No son aconsejables los colchones demasiado duros ni demasiado mullidos (ambos extremos son malos). El ideal es una cama firme pero confortable. En almohadas, es conveniente utilizar el justo medio: no son buenas ni demasiado bajas ni demasiado altas. El dormir boca abajo en los adultos tampoco es aconsejado porque produce distensión en los ligamentos y esto causa dolor.

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