RECUPERACIÓN A MEDIAS

RECUPERACIÓN A MEDIAS

A la casa de Martín Agudelo* le falta parte del techo, el lavamanos y el sanitario, una ventana y parte del muro que la sostenía. Tampoco están ahí las cosas que dejó cuando huyó en septiembre pasado de los combates que paramilitares y guerrilleros sostenían desde hacía un año y medio en el sector de La Cuchilla, en el barrio El Corazón de la comuna 13.

16 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Durante las noches comenzaban las balaceras y pasaba la madrugada y todo el día sin poder salir de debajo de las camas con mi señora y mi niño. Por eso cuando los milicianos dijeron que necesitaban la zona desocupada no lo dudé y me fui a pagar arriendo en una casa en Moravia , cuenta Martín.

Un mes después de su partida, el 16 de octubre de 2002, con la operaciónOrión la Fuerza Pública tomó el control de los cinco barrios de la comuna donde los grupos armados mantenían su disputa territorial. La mayoría de las casas vecinas a la de Martín, ubicadas en el filo de la montaña donde ahora se construye la estación de Policía, desaparecieron.

El alcalde Luis Pérez prometió generar empleo en la zona y reconstruir el tejido social y las viviendas afectadas por los combates. Igualmente se anunciaron exenciones de impuesto predial y perdón a los deudores de servicios públicos que dejaron sus casas por el conflicto.

A finales de diciembre Martín visitó la zona para determinar si podía volver y constató el mal estado de su vivienda. Esperó las ayudas, pero en vista de que no llegaban, optó por sostener los muros de su casa con unos maderos y regresó a mediados de enero.

Volví porque supuestamente el barrio es de uno y ya no podía pagar los 100 mil pesos del arriendo, pero la casa estaba hasta sin alambres de luz, sin agua y sin contadores , dice. Como en Empresas Públicas de Medellín no le redujeron la deuda cercana al millón de pesos, tiene servicios de contrabando. Los pocos habitantes del sector que han regresado tratan de reconstruir lo que queda sin la ayuda de nadie.

Tranquilidad e incertidumbre Mientras los soldados y policías hacen recorridos permanentes por El Corazón, Las Independencias, 20 de Julio, El Salado y Belencito, la gente se siente segura. En Las Independencias 3, los hogares comunitarios del Instituto Colombiano de bienestar Familiar volvieron a funcionar con todos los cupos.

Cuando Isabel Sánchez, madre comunitaria de este sector, comenzó a trabajar en julio del año pasado, no alcanzaba a llenar los 13 cupos que tenía. A la mayoría de las mamás les daba miedo dejar a los niños y muchas veces ni siquiera podían venir a traerlos debido a las constantes balaceras. Los niños partían hasta una galleta y comenzaban a jugar a la guerra, eran muy agresivos y llorones , cuenta.

Ahora Isabel no solo tiene cupo completo sino que muchas familias que no tienen cómo alimentar a sus hijos, le piden que les abra un espacio.

Pese a que la gente sale a la calle tranquila, en estos barrios todavía se vive incertidumbre. En la Defensoría del Pueblo hay denuncias sobre desapariciones y las ONG documentaron 65 asesinatos entre octubre y noviembre, aunque el alcalde Luis Pérez insiste en que aquí no se registra una sola muerte desde el comienzo deOrión.

EL TIEMPO intentó comunicarse en repetidas ocasiones con el Alcalde y varios de los funcionarios responsables de la recuperación social de la zona pero ninguno de ellos accedió a responder las inquietudes.

En las urbanizaciones Desde que dejó de resonar el eco de los disparos en los barrios vecinos, Ramiro Ospina*, habitante de la urbanización El Alcázar, volvió a dormir tranquilo. Sin embargo no ha quitado aún las láminas de acero con las que blindó las cabeceras de las camas de su familia porque no tiene dónde guardarlas.

Un día antes de la OperaciónOrión un disparo entró por la ventana de otro apartamento y mató a una estudiante. En otras ocasiones las balas habían logrado traspasar la pared, por eso puse el blindaje pero creo que ya no lo necesito , afirma.

En el punto más crítico de la confrontación a los propietarios de estos apartamentos que oscilan entre 55 y 65 millones de pesos llegaron a ofrecerles 30 ó 35 millones. Muchos de ellos se fueron, pero llegaron a un acuerdo para no vender.

Esto lo construimos nosotros y no lo íbamos a perder a manos de unos pulpos que estaban esperando sacar provecho de la guerra. Estábamos seguros de que las cosas se iban a arreglar y así fue , dice Ramiro.

Gustavo Puerta, administrador del conjunto residencial San Michel, asegura que allí la desocupación alcanzó el 70 por ciento de 637 apartamentos. Hoy ronda el 30 por ciento y los propietarios, que antes tenían que pagar para que alguien habitara sus viviendas, ahora cobran arriendos de 300 mil pesos en adelante. Las guarderías de estas dos urbanizaciones, que el año pasado tuvieron que cerrar, cuentan hoy con nuevos alumnos.

Según la Lonja de Propiedad Raíz de Medellín, del total de 1.507 apartamentos en San Michel, Portón de San Michel, Quintas de San Javier, Nueva Andalucía, Abedules y Trigales, el 51 por ciento permanecía vacío en octubre del año pasado. Hoy la desocupación está en el 18 por ciento.

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