Alvaro Uribe, un Fujimori? La pregunta no es mía sino, ni más ni menos, del asesor del Presidente, José Obdulio Gaviria Vélez. Personaje interesante sin duda , pues se sabe que es uno de los llamados escritores fantasma del jefe del Estado en temas determinados, o lo que los gringos llaman ghostwriter.
Con un ítem: que José Obdulio no es tan fantasma , ya que también tiene la virtud- o el riesgo, según quien lo mire de escribir públicamente en distintos periódicos del país, incluyendo EL TIEMPO.
En efecto, en artículo publicado en Lecturas Dominicales el pasado 6 de julio, replica un comentario de la profesora María Emma Wills, publicado a su vez en el periódico de la Universidad Nacional, que con frecuencia se inserta en diferentes diarios de amplia circulación.
Wills señala que como Fujimori, (Uribe) parece desconfiar profundamente de los partidos y de las instituciones de la democracia representativa . Gaviria responde que ello no pasa de ser una metáfora, lo cual no siempre equivale a argumento, ya que la profesora se desempeña por el terreno de las comparaciones con el Perú hasta desembocar en la descripción de un próximo y terrífico escenario colombiano de excesos represivos, acaparamiento de decisiones y funciones por el Ejecutivo y de cortes a la deriva .
Y aunque nuestro speechwriter advierte que lo de Uribe es un hecho casi excepcional en su generación, pues nunca fue seducido por cantos de sirena totalitarios de derecha o de izquierda en razón de que bebió en las fuentes de la tolerancia liberal y de la democracia representativa , temo que se contradice cuando por otra parte expresa en la misma nota: Alguien, seriamente, puede afirmar que Colombia no está necesitando fisioterapia para destorcer su democracia algo jorobeta? Precisamente, los Consejos (Comunitarios) son ejercicios de democracia para reeducar a los partidos y reposicionar el sistema de representación .
Con todo respeto, pienso que tales Consejos son más útiles para los objetivos del Gobierno que para los de la propia comunidad. Claro. El ensayo es interesante. Como lo es igualmente el hecho de que el Presidente hubiera puesto a sus ministros a ser interrogados públicamente, en lo que algunos califican como show televisivo . Por eso, más de uno opina que Uribe ha resultado un mago en esta materia. Una especie de retórico de la acción. Y, sobre todo, un imagólogo como decía Kundera muy superior a Pastrana, pese a que este fue presentador de noticias y así se proyectó hacia la política, aunque con una diferencia: paradójicamente, durante su gobierno no supo manejar o mejor, cultivar tal imagen, mientras que el actual mandatario ha resultado superexitoso en el ejercicio de comunicarse con las distintas comunidades.
Ello además ha servido para explicar en gran parte sus altos índices de popularidad. Uribe proyecta una imagen de trabajador infatigable y de autenticidad indiscutible, y nadie cuestiona por eso las ruanas que se pone o los carrieles que carga. Al revés. En su conjunto, impactan y de paso muestran a un gobernante involucrado con las inquietudes y necesidades del pueblo.
Que dichas inquietudes y necesidades estén solucionándose es lo que está por verse. Es cierto: el Fujimori de antes sacó al Perú de la postración y erradicó la subversión, pero, francamente, flaco favor se le hace a Uribe relacionándolo con Fujimori, ahora, por más que Alejandro Toledo esté tambaleante y nuestra democracia, jorobeta.
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Lo importante en todo caso es que el Presidente- quien curiosamente se ha autocalificado siempre como un convencido socialdemócrata- no olvide que su segundo año de gobierno, por iniciarse el 7 de agosto, tiene que ser su año social. Liberándose necesariamente de dos factores clave.
Uno, sacudirse de tanto neoliberal que lo rodea y cuya ortodoxia la de tales neoliberales le impide a la postre acometer el revolcón social que cuanto antes necesita el país, comenzando por la lucha contra el desempleo. Y dos, que así como están llegando a feliz término los acuerdos con grupos paramilitares, a fin de incorporarlos a la vida civil, ese loable afán no desplace otros intentos de negociaciones no menos urgentes con grupos armados tan complejos como las Farc y el Eln.
Complejos, sí, pero a los que no conviene dejar a la deriva con el argumento de que son terroristas, porque ello se traduce en que los delitos atroces serían perdonables cuando los cometen unos y no cuando sus autores son otros. Mensaje muy peligroso ante la comunidad internacional, así a nivel interno estemos felices con tanto unanimismo, como posiblemente ocurrió en las épocas gloriosas de Fujimori en el Perú, aunque a la postre fatales desde el punto de vista de la transparencia democrática.
La gente sin duda quiere mano dura (ojalá sin excepciones), pero y el corazón grande del Presidente cuándo latirá? O el de Pacho, tan inolvidablemente acelerado?
Pluma inmejorable
Fallecido Alberto Lleras, Carlos Lemos Simmonds era junto con Alfonso López Michelsen el escritor político de los últimos tiempos más agudo, penetrante y elegante en el manejo del idioma. Su muerte lacera el alma de cuantos lo quisimos y admiramos. Por muchas razones, empezando por su valor civil para decir y hacer las cosas aun en periodos tan turbulentos como el del pleno furor del narcoterrorismo.