LA CORTE, LA ECONOMÍA Y LA POBREZA

LA CORTE, LA ECONOMÍA Y LA POBREZA

Lo que nos faltaba. La Corte Constitucional decidió tumbar la extensión de la base del IVA y el cobro del 2 por ciento sobre los productos que se encontraban exentos, aproximadamente el 40 por ciento del universo total, entre los que se encuentran aquellos de la canasta familiar. Por lo que se ha conocido, el argumento es que no es equitativo establecer el tributo porque hay una situación de creciente pobreza e indigencia .

13 de septiembre 2003 , 12:00 a.m.

Lo que nos faltaba. La Corte Constitucional decidió tumbar la extensión de la base del IVA y el cobro del 2 por ciento sobre los productos que se encontraban exentos, aproximadamente el 40 por ciento del universo total, entre los que se encuentran aquellos de la canasta familiar. Por lo que se ha conocido, el argumento es que no es equitativo establecer el tributo porque hay una situación de creciente pobreza e indigencia .

La actuación de la Corte le traerá una buena dosis de popularidad. Lástima que ello suceda por las razones que no son. En mi opinión, la Corte se equivoca. Va en contra del ordenamiento institucional, crea incertidumbre sobre la situación fiscal futura y no beneficia a las clases menos favorecidas.

La Corte no puede legislar y menos en materia tributaria, que es del resorte exclusivo del Congreso como cuerpo de elección popular. No hay tributación sin representación , fue el lema de la revolución americana y, que se sepa, no ha perdido vigencia ni en Estados Unidos, ni en Colombia, en donde existe también la separación de los poderes públicos. Los congresistas querámoslo o no representan al pueblo y votaron, a finales del año anterior, la extensión de la base del IVA con esta nueva tarifa. Es un principio filosófico tan elemental que uno no entiende que los ilustres magistrados lo pasen de manera unánime por alto. Todavía más si se tiene en cuenta, como lo recuerda Salomón Kalmanovitz en uno de sus escritos sobre la Corte y el Banco de la República, que esta fue una consideración de la Corte cuando declaró inexequible la emergencia económica decretada por el Gobierno a principios de 1997.

Todos los colombianos debemos pagar impuestos y contribuir al financiamiento del Estado. Este es otro principio fundamental que justifica, además, las acciones contra la evasión . De acuerdo con el nivel del ingreso y del consumo, habrá familias que paguen más o menos impuestos. La redistribución del ingreso se hace por la vía del gasto social y los subsidios. De esa manera se compensa a los más pobres. En el caso de la extensión del IVA, hay una consideración adicional: el apoyo a las Fuerzas Militares y de Policía para recuperar la seguridad y el orden público.

Las empresas y los individuos con patrimonios mayores a 170 millones de pesos sufragaron el gravamen especial para la seguridad democrática decretado por este Gobierno, cuando declaró el estado de conmoción interior en los primeros días de su mandato. Fueron algo así como 450 mil contribuyentes, no todas personas naturales, en un país de 44 millones de habitantes y unas 9 millones de familias. La Corte dio su visto bueno a la constitucionalidad del decreto que estableció el impuesto, sin entrar en disquisiciones sobre la equidad de sus implicaciones. La extensión del IVA que entraría en vigencia en el 2005 buscaba contar con mayores recursos tributarios (800 mil millones en ese año) para financiar, de manera permanente, el aumento del gasto militar. Este es importante para los pobres y no solamente para los ricos. Con frecuencia se escucha que los pobres son los más afectados por la violencia. Una mayor seguridad implicaría menos desplazamientos, más empleos y menos pobreza.

La Corte olvida que equilibrar las finanzas públicas y corregir el déficit fiscal es fundamental para el bienestar del conjunto de la sociedad. El país se empobreció en los últimos seis años cuando estalló la crisis del fin de siglo: los patrimonios cayeron, el desempleo aumentó y la miseria se generalizó. La recuperación de la estabilidad económica es un elemento importante de la lucha contra la pobreza. El déficit fiscal, la devaluación, la inflación y las tasas altas de interés son los grandes enemigos del avance social.

Por eso, la decisión de esta semana de la Corte, al impedir el cobro de un tributo, aumenta la incertidumbre sobre el futuro de la economía ya de por sí grande y no contribuye a mejorar la situación de aquellos a quienes supuestamente quiere favorecer. Pero, eso sí, recibirá los aplausos. Otros nos quedaremos con los insultos.

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