CONOCIMIENTO, SE COMPRA Y SE VENDE

CONOCIMIENTO, SE COMPRA Y SE VENDE

Hablar sobre lo que pasaría con nuestra educación el día que Colombia hiciera parte de un tratado de libre comercio, lleva años siendo un ejercicio común de las universidades y la academia.

23 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Hablar sobre lo que pasaría con nuestra educación el día que Colombia hiciera parte de un tratado de libre comercio, lleva años siendo un ejercicio común de las universidades y la academia.

Y apenas ahora, cuando están en marcha las negociaciones de 34 países para constituir el Area de Libre Comercio de las Américas (Alca), el sector enfrenta el hecho de que en un mundo de mercado ampliado, hasta la educación es un servicio que puede comercializarse de acuerdo con la oferta y la demanda.

La consolidación del Alca traerá a Colombia un número cada vez mayor de instituciones de educación superior extranjeras, que harán presencia con sucursales y programas virtuales de toda clase, nuevas tecnologías y servicios de formación en decenas de modalidades y precios.

No solo tratarán de absorber a la gran masa de jóvenes colombianos que no tienen acceso a la educación superior (por la limitada oferta de cupos públicos y privados), sino que les disputarán los estudiantes a los centros de enseñanza actuales.

Quienes ven con buenos ojos los efectos del Alca, dicen que la ampliación de cobertura en formación superior es uno de los mejores efectos de un mercado ampliado.

Una de las razones es que se flexibilizarán la oferta del servicio. Un estudiante interesado en los sistemas podrá escoger entre el programa completo de ingeniería ofrecido por una universidad en cuatro o cinco años, y el curso más corto de una institución técnica o una empresa que lo formará con un énfasis que responda a sus necesidades como compañía, para poder contratarlo.

Claro está, nuestras universidades también podrán abrir sucursales en otros países y ofrecer programas a través de medios virtuales. Alumnos y maestros tendrán menos restricciones a la hora de moverse de un país de América con propósitos académicos. En últimas, arrancará en firme la internacionalización de nuestra educación.

El escenario futuro luce prometedor en materia de oferta e intercambio de tecnologías, currículos y talento humano.

No obstante expertos en el tema como Hernando Gutiérrez, director del departamento de sociología y política jurídica de la Universidad Javeriana, sostienen que si bien la liberalización de la educación no puede satanizarse, tampoco puede mirarse con ingenuidad, porque se trata de un proceso más complejo de lo que en realidad parece .

Considera que pensar la educación solo como servicio simplifica el hecho de que las instituciones extranjeras van a ofrecer programas primordialmente rentables, es decir, formarán la gente que está necesitando el sector productivo. Qué va a pasar entonces con las ciencias sociales y humanas, con la filosofía? , se pregunta Gutiérrez.

Qué impediría que hasta nuestras universidades, presionadas por la competencia, terminen abriendo programas rentables y cerrando aquellos que no lo son tanto?.

En el artículo Se vende enseñanza superior, aparecido en el último boletín Educación hoy, de la Unesco, se llama la atención sobre la discusión que en todo el mundo ha generado la gradual integración de la educación al mercado.

A las voces más críticas, que vislumbran el riesgo de que la formación en nuestros países -con tanta diversidad étnica y cultural- termine siendo un modelo occidental estándar por cuenta de la promoción de ciertos programas, el director general adjunto de educación de la Unesco, John Daniel, responde señalando las ventajas que supone para naciones en desarrollo.

Podemos imaginar un futuro en el que los maestros y las instituciones (incluso las de mayor prestigio mundial) pongan sus contenidos de cursos y materiales a disposición de todos a través de Internet. Cualquiera (en especial los profesores) podrá traducirlos y adaptarlos al uso local , afirma Daniel en el editorial de la publicación.

Inexpertos?.

Quizá lo que más preocupa al sector educativo nacional no es funcionar en el futuro en un escenario de libre competencia.

Lo que ha sido motivo de reflexión es el grado de preparación de las universidades (pues la oferta se dará esencialmente en educación de adultos) y las autoridades educativas para enfrentar los cambios que se avecinan.

El Ministerio de Educación considera que no estamos crudos. Primero hay que tener en cuenta -afirma Javier Botero, viceministro de Educación- que el sector nunca ha sido ajeno a la internacionalización. No es bajo el número de oficinas que hoy manejan el tema en las instituciones educativas .

Son comunes los intercambios entre universidades y la oferta de programas virtuales en todo el país, a partir de convenios con el extranjero; aun así reconoce que tanto las instituciones públicas como privadas deben hacer ajustes de todo orden para moverse con el Alca.

Hugo Villamil, decano de comercio internacional de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, coincide en que debe mirarse el tema en forma más crítica.

Asegura que si bien las instituciones de educación superior han abierto oficinas que trabajan en internacionalización, no tenemos en Colombia antecedentes de venta agresiva de servicios educativos o por lo menos una política encaminada a eso, que hoy nos permitiera, por lo menos, tener claridad al respecto .

Frente al tema de calidad, que según las universidades puede verse afectada por la oferta de programas e instituciones de mala calidad, el Ministerio sostiene que el país ya tiene una serie de requisitos y procesos que deben cumplir tanto los programas como las instituciones nuevas, nacionales y extranjeras, para poder funcionar .

Las instituciones de hoy, por su parte, deben empezar a modificar algunos de sus programas, capacitar docentes, modernizar infraestructura y tecnología y establecer convenios internacionales para la movilidad de maestros y estudiantes, entre otros.

Hernando Gutiérrez afirma que lo mejor ahora es tener una actitud proactiva desde la academia, porque con Alca o son él esta clase de integración regional se producirá tarde o temprano. Hay que coordinar esfuerzos como sector y ser muy realistas frente al tiempo que tenemos para asumir posturas y tomar decisiones .

El tiempo lo dirá.

Todo cuanto ocurrirá en el futuro dependerá de la posición que logre sentar Colombia dentro del tratado.

El 15 de febrero pasado, los países comprometidos con la creación del Alca intercambiaron las ofertas en las que cada cual fijó sus condiciones para desgravar el comercio de bienes y servicios, el tratamiento a las inversiones y a las compras estatales con miras a las negociaciones que se iniciarán el 15 de junio.

En cuanto a educación, incluida en el sector de servicios, Colombia dio a conocer las restricciones que protegen la comercialización del sector. De acuerdo con el Ministerio de Educación, el propósito es lograr que los demás países acepten que Colombia las mantenga.

Los expertos insisten en que el tema de educación es tan complejo y fundamental para el crecimiento de nuestros países, que no se entiende que no aparezca como un sector estratégico dentro de las negociaciones del Alca, sino metido dentro de un paquete de servicios.

Esa es la razón por la que existe incertidumbre sobre lo que este proceso nos dejará en materia de reconocimiento de títulos, visas para estudiantes, estándares de calidad ( tendremos que ajustar los nuestros a los de los demás?) y protección de nuestra identidad cultural.

Las dudas no se resolverán por arte de magia con la entrada en vigencia del Alca el primero de enero 2006, pues los reales efectos solo llegaremos a verlos hacia el final de esta década.

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