TENIS DE BALSO

TENIS DE BALSO

Está muy bien lo que hace una empresa privada como Colsánitas y su imbatible y especial fe por apoyar el tenis colombiano. Lo que está mal es que el futuro del tenis en este país, aun con el incondicional respaldo que recibe, no esté medianamente cargado de esperanzas.

23 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Está muy bien lo que hace una empresa privada como Colsánitas y su imbatible y especial fe por apoyar el tenis colombiano. Lo que está mal es que el futuro del tenis en este país, aun con el incondicional respaldo que recibe, no esté medianamente cargado de esperanzas.

En mujeres, Fabiola Zuluaga es muy fuerte en Bogotá, gana con relativa facilidad y por momentos deja ver posibilidades de subir en el ranking de la WTA. Pero en los últimos meses, lamentablemente, fuera de Colombia se queda muy temprano en el camino.

Esta bien: tuvo una lesión, pero la superó y ya es hora de dar resultados, digo, si quiere defender sus pronósticos, que hablan de estar entre las mejores 40 tenistas del mundo, algo imposible si con frecuencia pierde en las primeras rondas de los últimos torneos a los que ha asistido.

Catalina Castaño pasa bien bola al defenderse, es aguerrida, pero no mucho más. No para pensar en una aventura seria en el tenis mundial con ella. Romy Farah, con especial talento, de ninguna manera cumple con las expectativas que se tenían con ella. Todo lo contrario. Hoy, a los 18 años, su fama de convertirse algún día en la mejor de Colombia se desvanece.

En hombres, el perder 0-5 y solo ganarle un set a Cuba en el reciente encuentro de Copa Davis, habla de lo mal que estamos, así no hubieran jugado Quintero, González y Falla, buenos tenistas, pero a mi modo de ver pasados de años para figurar en el circuito ATP, caso los argentinos Guillermo Coria y David Nalbandián, entre muchos otros, similares en edad a los nuestros.

Si Colsánitas apoya, la Federación Colombiana de Tenis se encarga de protagonizar oscuras escenas, como la que denunció EL TIEMPO y que incluye una extraña y particular versión del dinero que recibe como aporte de la ITF. Eso, entre otras perlas.

Fabiola ha logrado aceptables resultados, pero no son suficientes. No con su talento, no si nos acostumbramos a que llegar a segundas rondas está bien. Pero Fabiola, bien o mal, ha hecho una digna tarea. El problema es lo que viene. Pobre si miramos resultados, pobre si comparamos. Pero más pobre, si confiamos en una Federación que, si por algo se caracteriza, es por mediocre.

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