SE ADAPTA A INTERNET O...

SE ADAPTA A INTERNET O...

Internet, esa red mundial de computadores conectados entre sí que ha hecho que la innovación del ser humano salga por todos sus poros y que ha empezado a desbaratar industrias tradicionales, ya se convirtió en algo de lo que no se habla mucho.

24 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Internet, esa red mundial de computadores conectados entre sí que ha hecho que la innovación del ser humano salga por todos sus poros y que ha empezado a desbaratar industrias tradicionales, ya se convirtió en algo de lo que no se habla mucho.

El hecho de que Internet haya dejado de ser el tema de cocteles, revistas, periódicos, televisión y otros medios no es algo malo. Por el contrario, es muy bueno, porque significa que ya se convirtió en una tecnología invisible como la televisión.

Ya ha permeado todos los niveles en que funciona el hombre y se ve como algo común y corriente. El fenómeno económico, sociológico y político aún no se ha dimensionado en su real envergadura. Y es en estas áreas en las que se van a presentar las grandes sacudidas.

El que desconozca que la industria de la música tiene que dar un viraje total para adaptarse a esta nueva tecnología no está viviendo la realidad. Los productores de música demandaron con éxito a Napster, servicio que se podía usar para bajar música gratis, y solo lograron que la red respondiera con decenas de servicios similares. La única salida para este dilema es que la industria se acomode a esta nueva realidad.

Y ni qué decir de la televisión. Las cajas inteligentes que buscan vía Internet para grabar en disco duro los programas adecuados para los gustos de cada uno harán que los futuros esquemas comerciales de este medio sean muy diferentes a los actuales. La televisión será asincrónica gracias a que, con las cajas inteligentes, tipo TiVo, se pueden ver los programas que se quiera sin tener que restringirse a un horario, y, además, con solo oprimir un botón, saltarse los comerciales. La caja es inteligente y con solo suministrarle la preferencia de programas, ella va y busca los horarios en que se transmiten y los graba en forma automática, sin mucha programación.

La pregunta entonces es en qué queda la franja AAA por la que se pagan altos precios. Y con el botón que permite saltarse los comerciales, en qué quedan estos? En el futuro, la televisión, gracias a Internet, también deberá cambiar sus esquemas tradicionales comerciales para adaptarse.

Los negocios que se han resistido, por su inercia, a aceptar las nuevas realidades que ha introducido la tecnología disruptiva conocida como Internet deben recapacitar. En lugar de luchar contra lo que se viene, hay que acogerlo y sacarle el mejor provecho. Lo contrario es exponerse a una temprana acta de defunción.

guisan@eltiempo.com.co

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