CARTAGENA ES INTOCABLE

CARTAGENA ES INTOCABLE

La alcaldía de Cartagena ha tenido la mala idea de solucionar un problema de higiene enojoso pero no grave los ciudadanos que hacen sus necesidades al amparo de las murallas- de la peor manera posible: socavando los viejos muros coloniales para instalar allí tres unidades de baños públicos. Lo peor es que ha recibido el visto bueno del Ministerio de Cultura para tan insólita obra.

24 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

La alcaldía de Cartagena ha tenido la mala idea de solucionar un problema de higiene enojoso pero no grave los ciudadanos que hacen sus necesidades al amparo de las murallas- de la peor manera posible: socavando los viejos muros coloniales para instalar allí tres unidades de baños públicos. Lo peor es que ha recibido el visto bueno del Ministerio de Cultura para tan insólita obra.

Era de suponer que, después de que hace unas décadas un alcalde preocupado por el flujo de automóviles demolió un largo trozo de murallas, estaba aprendida la lección de que las piedras de Cartagena son intocables. Parece que no. Resulta inexcusable la falta de imaginación de un alcalde que remedia un problema de aseo rompiendo las murallas. Que obliguen a los concesionarios de bares a abrir sus baños al público, o que instalen discretos sanitarios en puntos clave al nivel de la calle, o que contraten guardias, o que hagan una campaña cívica. Pero que no toquen una sola piedra de este irremplazable monumento.

Preocupa que el Ministerio apoye semejante iniciativa, criticada por la Academia de Historia y otras entidades, y que lo haga alegando que en otros tiempos había mingitorios militares en el lugar. Confundir la antigua función y el objeto de conservación en un bien histórico es error gravísimo. Que no solo es de un alto costo económico (130 millones de pesos cada una de las tres unidades), sino de un irreparable costo para el patrimonio histórico de Cartagena. Con el mismo argumento habría que ofrecer espectáculos dominicales en el Circo romano, enterrar altos funcionarios en las pirámides de Egipto u ofrecer clases de natación en las piscinas de La Alhambra.

De consumarse tan atroz atentado, la Unesco podría retirar a Cartagena su título de ciudad Patrimonio de la Humanidad, como le advirtió al alcalde el representante de ese organismo en Colombia, Gustavo López. Solo faltaría que, por semejante estupidez, pongamos en peligro nuestro más valioso punto de atracción turística.

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