SEPARADOS CON AYUDA DIVINA

SEPARADOS CON AYUDA DIVINA

El corazón se le entristece al padre Manuel Santamaría cuando ve llegar a la terapia para separados a parejas que meses o años antes él mismo ha bendecido. Llegan abatidos, con los sueños destrozados, y poco a poco se van recuperando. Aquí les ayudamos a procesar el duelo y van pasando por todas las etapas: negación, ira, echarle la culpa al otro y a Dios, depresión y aceptación , cuenta el párroco de Santa Gema, que como coordinador del grupo Revivir reparte al mismo tiempo bendiciones para enamorados y consuelo para los despechados.

23 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

El grupo, que nació hace nueve años, reúne todos los lunes por la noche a personas que tienen una pena en común: la separación de su pareja.

En este tiempo han pasado unas cuatro mil personas. Lastimosamente es un grupo que no hay necesidad de hacerle propaganda para que crezca. Cada semana se ven tres o cuatro caras nuevas , cuenta el religioso.

En cada encuentro, las palabras de alivio no son únicamente del sacerdote. Una sicóloga pone el tema y el grupo comienza a desahogarse en asuntos como la soledad, el ego, los hijos.

También, cada cierto tiempo, asiste una abogada que les explica lo que tienen que hacer para la separación de cuerpos y bienes, la anulación y la custodia y manutención de los hijos.

Con el grupo he logrado paz interior, encontré una paz que no tenía, logré elaborar una situación supremamente dolorosa y hoy no siento rencor, ni resentimiento, me siento reconciliada con la vida , cuenta María del Carmen Sandino, quien está hace cuatro años en Revivir.

A pesar de que esta socióloga, que trabaja en el Colegio Mayor de Antioquia, ya superó el duelo, no deja de asistir a los encuentros semanales.

Para mí es algo prioritario, es un compromiso conmigo, con Dios y con el grupo , dice. Para ella es un alivio saber que su caso puede ayudar a otros que apenas empiezan un via crucis que ella ya venció.

Las mujeres hacen la mayoría en el grupo, pero también hay hombres que se le miden a desnudar el alma ante el grupo.

Muchas mujeres creen que ellos no sufren, pero aquí vienen hombres llorando. Además, la mayoría de las veces ellas son las que se quedan con la casa, los hijos y la empleada. Y el otro sin nada , comenta el sacerdote.

José Angel Gutiérrez, un vendedor de repuestos de 46 años, da fe de su cambio al pasar por el grupo. Se siente otro desde que participa en Revivir y también siente un capítulo terminado el duelo por su separación y para dar testimonio no deja de ir los lunes.

La mujer busca más ayuda cuando pasa por una situación de éstas, pero nosotros tragamos para adentro. Aquí entendemos que nos faltó madurez. Antes, creemos que el otro es el que tiene la culpa , cuenta.

Por eso el padre Santamaría repite a cada momento que el Estado debería incluir en las clases de secundaria la preparación para vivir en pareja.

El cursillo prematrimonial sirve, primero, para desbaratar la propuesta de matrimonio; segundo, para llevar un buen noviazgo, y tercero, de pronto, para casarse , dice medio en serio y medio en broma para referirse a las uniones que se planean constantemente, a pesar de la falta de madurez y sin tener un proyecto de vida común.

Y los pocos metros que separan el altar de la iglesia de Santa Gema al sitio de reuniones de los separados parece demostrar que no es muy difícil pasar del estado casado al de separado.

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