EL CARNERO , SEMILLA DE NUESTRO PERIODISMO

EL CARNERO , SEMILLA DE NUESTRO PERIODISMO

Entre los más destacables pioneros del periodismo colombiano está Juan Rodríguez Freyle, autor El Carnero, de esta deliciosa mezcla de historia, hechos menudos y chismes cotidianos de los primeros tiempos de la Colonia española.

08 de agosto 2003 , 12:00 a.m.

Entre los más destacables pioneros del periodismo colombiano está Juan Rodríguez Freyle, autor El Carnero, de esta deliciosa mezcla de historia, hechos menudos y chismes cotidianos de los primeros tiempos de la Colonia española.

Rodríguez Freyle escribe El Carnero se cree que alrededor de 1636-1638, unos 250 años antes de la impresión de la primera noticia en una hoja volante titulada el Aviso del terremoto , en 1785.

Antonio Cacua Prada, que tiene como hito del nacimiento de nuestro periodismo la presencia de la imprenta y la publicación de aquella primera noticia, lo excluyó de la Historia del periodismo colombiano, pero los periodistas tienen claro que la voluntad de recoger historias y reportarlas con la mayor voluntad de verdad, para el conocimiento de todos, hay una innegable semilla de lo que hoy se conoce como periodismo.

Sobre ese imperativo de certidumbre, para no ir más lejos, el propio Rodríguez Freyle desnuda su dilema ante el lector, cuando se propone denunciar quién fue el verdadero autor de un episodio público, como fue la aparición de unos pasquines en esquinas y puertas de Santa Fe, en contra de los miembros de la Real Audiencia, y por el que hubo encarcelados, torturados y muertos inocentes.

En su lugar anuncia- diré quién puso estos libelos; y están luchando conmigo la razón y la verdad. La razón me dice que no me meta en vidas ajenas; la verdad me dice que diga la verdad (...) los cronistas están obligados a la verdad .

Desde los años 70, Daniel Samper Pizano, en su ya clásico ensayo introductorio a la Antología de grandes reportajes colombianos, destaca a Rodríguez Freyle entre los primeros cronistas, historiadores de tono menor .

Pero fue Germán Arciniegas, en 1988, que reunía en sí mismo la condición de historiador y periodista, quien se atrevió a decir sin rubores, que aquello que hicieron desde las primeras generaciones de relatores, casi notarios de lo que pasaba en las expediciones conquistadoras, conocidos como los cronistas de Indias , no es otra cosa que periodismo.

Los puso en su sitio definitivamente para la historia del periodismo nacional, paradójicamente, en el Manual de literatura colombiana, donde escribió estas líneas esclarecedoras: Los autores de los primeros libros eran como los periodistas de hoy, con la suerte de entrevistar a los autores de descubrimientos y conquistas. Forman el tesoro de los primeros reportajes .

Es en este contexto en que resulta enorme la importancia de Rodríguez Freyle (bogotano de pura cepa), quien, valga aclarar, pertenece a una segunda generación de cronistas que escriben ya sentados en sus casas, a partir de testimonios y de otros libros de cronistas.

Rodríguez ya no es como los andariegos guerreros o curitas letrados que llegaron a estas tierras por entre el azote del clima tropical, los mosquitos, los pitos, las serpientes, los pantanos, los precipicios y algunos pueblos indígenas expertos en las lides del hostigamiento y la crueldad. Y nada de eso le resta mérito a su sabrosa escritura.

Juan Rodríguez Freyle.

Nació en Bogotá el 25 de abril de 1566. Hijo de Juan Freyle, un español que fue soldado de Pedro de Ursúa, y Catalina Rodríguez. Vivió en España donde presenció, en 1587, el ataque del pirata Francis Drake a Cádiz. Ingresó al Seminario de San Luis, y perteneció a ordenes menores pero no fue sacerdote.

Conoció a Gonzalo Jiménez de Quesada y al cacique de Guatavita. Estuvo dedicado a la agricultura en la región de Guatavita y se casó en 1603 con Francisca Rodríguez. Comenzó a escribir El Carnero en 1636, a los 70 años, y lo terminó dos años después.

Así lo ven los historiadores.

"La obra da testimonio de la época aborigen, la Conquista y la Colonia en Colombia. Recoge la tradición indígena. La leyenda de El Dorado está narrada de manera muy detallada porque Juan Rodríguez Freyle -que vivió en Guasca- fue amigo del cacique de Guatavita. Su carácter novelesco se debe a que recoge historias de vida de Santa Fe, pero es, ante todo, un libro documental.".

Roberto Velandia.

Secretario de la Academia Colombiana de Historia.

"El Carnero es una de las fuentes más importantes de la historia de la ciudad, del siglo XVI, porque muestra a la sociedad encomendera que habitaba Santa Fe. Es una obra de estilo barroco que deja ver contrastes entre lo macabro y lo festivo. El hecho de que Freyle fuera hijo de un encomendero español le da a la obra veracidad, pero no hay que olvidar que es un registro que parte de los ojos de un miembro de la élite colonial".

Fabio Zambrano.

Departamento de Historia Universidad de Los Andes.

"El Carnero es una obra maravillosa porque muestra una Bogotá que uno no conoció. Respecto a la posición de Freyle ante las mujeres, por la que algunos lo definen como misógino, creo que el autor cuenta las cosas tal como a él le llegaron, no necesariamente porque lo escandalizaran. Rodríguez Freyle pinta la cultura de su momento, el aspecto humano, las anécdotas. Lo más valioso de la obra es lenguaje, porque permite aproximarse a su época, encontrar datos gramaticales y modismos muy interesantes".

Carmen Ortega.

Academia Colombiana de Historia

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