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UNA FILOSOFÍA SOCIAL HECHA UNIVERSIDAD

UNA FILOSOFÍA SOCIAL HECHA UNIVERSIDAD

Luis Francisco Sierra Reyes Presidente Nacional La historia de la Universidad Libre comenzó durante las tres primeras décadas del siglo XX, dentro de un entorno político-social fundamentado en los principios teocráticos y autoritarios de la Constitución de 1886, que dirigía las actividades públicas y privadas de los colombianos; entre ellas la educación, por los caminos del dogma y del confesionalismo, que fue consecuencia del avance del Movimiento de Regeneración que a finales del siglo XIX acaudilló Rafael Núñez.

Luis Francisco Sierra Reyes.

Presidente Nacional.

La historia de la Universidad Libre comenzó durante las tres primeras décadas del siglo XX, dentro de un entorno político-social fundamentado en los principios teocráticos y autoritarios de la Constitución de 1886, que dirigía las actividades públicas y privadas de los colombianos; entre ellas la educación, por los caminos del dogma y del confesionalismo, que fue consecuencia del avance del Movimiento de Regeneración que a finales del siglo XIX acaudilló Rafael Núñez.

Tales circunstancias generaron profesionales distinguidos de la época, de ideología liberal, libres y de buenas costumbres, que creían en los gobiernos -fundamentados más en las leyes que en la inspiración del gobernante-, en la justicia económica a través de la solidaridad social, y en la necesidad de una universidad en la cual se garantizara la libertad de enseñanza y de aprendizaje, y se debatieran las nuevas tesis sociales, políticas y económicas, en beneficio del interés social y de la utilidad común.

Para tal efecto, el 30 de octubre de 1913, constituyeron una compañía anónima de capital limitado, que tenía por objeto la fundación de un amplio instituto nacional de educación, que con fines meramente patrióticos desarrollaría las facultades de trabajo disciplinario y productivo y formaría personas que rindieran culto a los deberes e ideales humanos, que llevaría el nombre de Universidad Libre.

Los escasos fondos con que contaba la nueva compañía, producto de las pocas acciones suscritas y pagadas, no permitieron su inmediato funcionamiento, que sólo fue posible 10 años después, cuando dos hechos políticos y sociales propiciaron su fundación.

Rodeada de una atmósfera de fraude, coacción y parcialidad, entendiendo que su desarrollo ideológico solo era viable a través de una gran cruzada cultural en claustros diferentes a los establecimientos oficiales, recomendó expresamente a los liberales, prestar apoyo decidido a la obra de la fundación de la Universidad Libre, en su histórica convención reunida en Ibagué el 29 de marzo de 1922.

El clamor de los universitarios liberales, por una escuela organizada sobre bases verdaderamente científicas y bajo los postulados de la cátedra libre, expresado en una manifestación popular, el 20 de mayo de 1922, con asistencia de varios miles de ellos, encabezados por el estudiante universitario Jorge Eliécer Gaitán -fulgurante inteligencia entregada a las letras del derecho y a la religión de la paz-, logró que el mayor prestigio liberal de la época, el general Benjamín Herrera -caudillo, cuya imagen era la del patriota honesto y pulquérrimo- se encargara de hacerla realidad y ponerla en marcha.

El general Herrera asumió personalmente y de inmediato esta misión. En su discurso de respuesta, determinó expresamente los fines doctrinarios y nacionalistas de la universidad: No vamos a fundar una cátedra liberal, sino una amplísima aula en la que se agiten y se muevan, con noble libertad, los temas científicos y los principios filosóficos aceptados por la moderna civilización .

De esta forma concibió a la institución como una escuela universal, sin restricciones ni imposiciones, abierta a todas las orientaciones del magisterio civilizador y a todas las sanas ideas en materia de educación, alejada de prejuicios y del sectarismo, y respetuosa de la libertad y de la conciencia del individuo.

A sus 72 años fue elegido Presidente del Consejo Directivo y desde allí realizó su objetivo. De él, Agustín Nieto Caballero afirmó desde la prensa: Es algo extraordinario ver a un guerrero que acaba su vida fundando una universidad. Si el general Herrera triunfa en su intento, dará el salto a la estatua . Y triunfó. Dio el salto a la estatua.

La Universidad Libre inició actividades académicas, científicas, culturales y de servicio social, el 13 de febrero de 1923 en Bogotá, con 600 estudiantes, distribuidos en las facultades de Derecho y Ciencias Políticas, Ingeniería, Comercio, Literatura y Filosofía, Escuela de Artes y Oficios y Escuela Preparatoria.

Un año después, el 29 de febrero de 1924, cuando la Universidad Libre funcionaba debidamente, murió su fundador.

La compañía anónima de capital limitado, Universidad Libre, se liquidó en 1947, para transformarse en la corporación Universidad Libre , de utilidad común e interés social, que desarrolla programas de educación, en diversos niveles y modalidades, con los que presta el servicio público de la educación superior, fomenta la cultura, promueve el conocimiento científico y pedagógico de docentes, discentes e investigadores, auspicia la capacitación y la educación continuada, y realiza investigaciones.

Lo anterior, con miras al progreso educativo, económico y social del país; calidad que ostenta en la actualidad.

La institución extendió su actividad doctrinaria y docente a otras regiones del país desde 1955, mediante la creación de seccionales y sedes, que fueron impulsadas por egresados de Bogotá y miembros influyentes de los partidos liberal y conservador, admiradores de la función de la corporación, residentes en cada una de las regiones, quienes aportaron su actividad personal y obtuvieron e hicieron donaciones de inmuebles y de organizaciones en funcionamiento, y actuaron en la orientación, organización y dirección de la nueva seccional.

De esta forma nacieron las seccionales de Barranquilla, Pereira, Socorro, Cúcuta, Cali, y las sedes de Cartagena y Popayán.

La Universidad, desde su fundación, ha sido un espacio constructor de las libertades de enseñanza y de aprendizaje, de pluralismo ideológico y de formación de profesionales capaces, con principios éticos, con amplia visión interdisciplinaria y de la realidad social colombiana, cuya vocación de servicio les permite ejercer un liderazgo moral y científico con sentido humanista y responsabilidad social, dentro del estado de derecho, la democracia participativa y el respeto a los valores humanos.

Además, ha sido hogar de agitación intelectual, en el que se han debatido las nuevas tesis sociales, políticas y económicas, constituyendo una revolución en el orden de la cultura.

La institución busca la verdad en donde se encuentra y por eso investiga en todas las escuelas filosóficas, particularmente en aquellas que han dado origen a una forma política de vida social, para adoptar progresivamente las que estimulen el correcto desarrollo o para combatirlas si tienden a provocar retrocesos perjudiciales en el campo de la cultura.

Eso explica el porqué los hombres más representativos en todos los tiempos como pensadores, polemistas, científicos, historiadores e intelectuales de las corrientes radicales han formado parte de sus cuadros directivos, docentes y discentes, constituyéndose en luces e iniciativas creadoras que son el orgullo de la institución.

Ejemplo de ellos son: Antonio José Restrepo, Francisco Arteaga, Laureano García Ortiz, Jorge Bejarano, Jorge Soto del Corral, Miguel López Pumarejo, Jorge Eliécer Gaitán, Tulio Enrique Tascón, Gerardo Molina, Diego Luis Córdoba, Darío Echandía, Alfonso López Michelsen y muchos otros que han ocupado y ocupan posiciones en las altas cortes, en el Congreso de la República, en el poder ejecutivo, en la administración publica nacional, departamental y municipal, y en el sector privado.

Como toda obra humana, no es perfecta. La acción de propios y extraños, en distintas épocas, han obligado a la institución a sortear, con entereza, situaciones difíciles de diferente índole, que gracias a sus fuerzas vivas ha podido superar, con vocación de cambio, promoviendo siempre un espíritu universitario, que dé respuesta a los nuevos paradigmas científicos y tecnológicos, que exigen de las universidades un papel determinante en la generación de conocimientos y en la formación del talento humano.

Actualmente, la Universidad Libre tiene cobertura académica desde el preescolar hasta la maestría y hace presencia en todas las regiones del país, con seccionales consolidadas por más de 25 años de servicio.

Su población estudiantil supera el número de 25.000 estudiantes y su proyección social se extiende a través de consultorios jurídicos, consultorios empresariales y centros de conciliación, a lo largo y ancho del país, bajo el concepto de una universidad estable, democrática, moderna, participativa y pluralista, fundada en el respeto a la dignidad humana y en la prevalencia del interés general.

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