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POR FIAR, ESTOY EN CRISIS

POR FIAR, ESTOY EN CRISIS

Después de trabajar 22 años en el Banco de Bogotá, Luis Alcibiades Vargas Espitia se pen-sionó y con su liquidación decidió abrir, en marzo de 1985, una tienda en su propia casa, en el barrio Santa Matilde, en zona céntrica de Bogotá.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de junio 2003 , 12:00 a. m.

Después de trabajar 22 años en el Banco de Bogotá, Luis Alcibiades Vargas Espitia se pen-sionó y con su liquidación decidió abrir, en marzo de 1985, una tienda en su propia casa, en el barrio Santa Matilde, en zona céntrica de Bogotá.

Las ideas y los planes que tenía eran muchos, pero le contó a Atienda! que cometió un error que lo llevó a la crisis que ahora vive y quiere dejar esta experiencia como ejemplo a sus cole-gas, a través de esta revista.

"Por aquí no habían negocios cerca y al prin-cipio me fue bien. Tenía buenos clientes, la ma-yoría eran mecánicos que venían casi todos los días. Me fue bien. Para qué voy a decir que no. Sobre todo a partir del año 92, que fue muy bue-no.

"Pude poner también venta de cerveza y juegos de rana, aunque pensaba que los vecinos se molestarían. Todo iba bien hasta el año 97, que se empezó a agravar la situación económica del país y entonces las cosas empezaron a templarse para todos.

"Además, los vecinos me echaron la Policía y me hicieron cerrar una vez. Luego acabé con la cerveza y los juegos y los clientes a los que les fiaba, que al principio eran muy buenas pagas, después empezaron a abusar, no volvieron y se perdieron.

"Cuando llegaban, yo no era capaz de decirles: me va a pagar de contado o es fiado? Pero los clientes no son delicados como uno cree y empe-zaron a colgarse y después no volvieron. Así perdí mucha plata y eso me llevó a descender en lo que había conseguido. Ahora no le fío a nadie y ya puse un aviso que dice No Fío . A muchos no les gusta, pero qué hace uno.

"Ese fue mi error como tendero. Porque no fue porque estuviera mal administrado, porque con mi familia no derrochamos, aunque los servicios también son muy costosos. Si no fuera por eso, también podríamos surtir mejor y tener más productos".

Luis Alcibiades quiere mucho su negocio y le dijo a Atienda! que antes de cerrar quiere hacer todo lo que esté a su alcance para tratar de sacarlo adelante. "Quiero esperar a ver si la situación mejora", dice con entusiasmo y la seguridad por el respaldo que recibe de su espo-sa Adolcinda Casas, sus tres hijos Martha Cecilia, Clara Lineth y Luis Enrique, y el de su so-brina y ahijada, Stefanny -de 13 años- a la que han criado desde que era una bebé.

"Para salir adelante, ahora dejo pocos produc-tos que traen los vendedores y prefiero ir a los grandes almacenes como Makro y Surtimax que tienen precios más económicos para los negocios, como en el arroz, la panela, el azúcar..., aunque haya que pagar de contado.

"Los proveedores dejan para cancelar a un mes, pero cuando las ventas están malas, uno se preocupa porque se llega la fecha y uno no tiene con qué pagar. En cambio así uno paga de una vez lo que compra y no tiene que estar pensando en eso, porque es molesto estar debiendo.

"Por el momento estoy teniendo paciencia. La ventaja es que no pago arriendo porque la casa es de nosotros. Si puedo sacar adelante la tienda, me gustaría buscar un local en otro barrio por-que por ser este un sector residencial, las perso-nas tienen su carro y prefieren ir a los grandes almacenes para hacer el mercado grande.

La inseguridad, un problema.

Por el momento, Luis Alcibiades sigue abriendo su tienda a las 7:30 de la mañana, cierra a la hora del almuerzo, vuelve a abrir a las 2:30 y hasta las 9 de la noche, "porque por estos lados han atracado a mucha gente. Se volvió peligroso tener abierto hasta muy tarde. Un negocio de pollos que está a pocas cuadras lo atracaron hace poco como a las 10 de la noche...

"A mí también me robaron hace como seis años. Eran como las 9 de la noche y estaba solo, viendo televisión, cuando llegaron dos tipos con un revólver y me dijeron manos arriba. Dónde está la caja? Les dije ahí está . Había poco por-que la mayor parte de la plata la tenía yo en el bolsillo, pero a mí no me esculcaron. De todas maneras el susto fue grande, porque también me dijeron cuidado hace algo, porque se muere usted y su familia .

"Otra vez fue hace como cuatro años, eran como las 5 de la tarde. Mi esposa y yo estábamos atendiendo al de la gaseosa, cuando entraron y atracaron al repartidor. Mi esposa tenía en la mano como 160.000 pesos y se quedó petrificada y yo me corrí para un lado. Ellos se dieron cuen-ta y nos dijeron tranquilos que a ustedes no les vamos a hacer nada, es aquí al señor, no más ".

De tendero a tendero.

No fíe.

Si las ventas disminuyen y no vuelven a ser lo que eran, lleve su negocio a otro sector.

Tenga en cuenta que los productos no se venden igual en todos los sectores de la ciudad.

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