HISTORIAS DE LA OTRA CIUDAD

HISTORIAS DE LA OTRA CIUDAD

La ciudad innominada, ésa que no tiene nombre o que es mejor no nombrar. (CORRECCION: EL NOMBRE COMPLETO DEL CRONISTA Y ESCRITOR ES JOSE ANTONIO OSORIO LIZARAZO)

31 de agosto 2003 , 12:00 a.m.

La ciudad innominada, ésa que no tiene nombre o que es mejor no nombrar.

(CORRECCION: EL NOMBRE COMPLETO DEL CRONISTA Y ESCRITOR ES JOSE ANTONIO OSORIO LIZARAZO).

Una Bogotá alejada de las avenidas, los barrios de clase alta y los cafés de las tertulias literarias. Una ciudad de manicomios, orfelinatos, inquilinatos y cantinas. La otra Bogotá de comienzos del siglo pasado, que quedó registrada en crónicas y novelas y que hoy se puede encontrar colgada en la sala Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos de la Biblioteca Nacional.

Es la Bogotá de José Antonio Osorio Lizarazo, un periodista y novelista nacido con el siglo, que dejó en capítulos y crónicas el retrato de calles oscuras y seres anónimos. Un cronista dedicado a rescatar personajes cuyas vidas sencillas no eran dignas de ser tenidas en cuenta por los intelectuales, escritores e historiadores de la época.

"Es el retrato de la parte de la ciudad en la que no se vive el proceso de modernización -dice Oscar León Calvo, historiador y curador de la exposición-. Osorio se dedicó a explorar la ciudad y a encontrar personajes que eran considerados decadentes o intrascendentes".

Personajes protagonistas de sus crónicas publicadas en El Sol, Gil Blas, Mundo al Día y EL TIEMPO, entre otros medios. Cárceles, chicherías, hospitales y cementerios que se convirtieron en escenarios de novelas como La casa de vecindad, Hombres sin presente y El hombre bajo la tierra.

"Los personajes no pueden ser productos ideales o imaginarios en quienes el autor vuelca su fantasía adocenada, sino que proceden de la realidad efectivaá-aseguraba el autor-. No son muñecos sino seres impregnados de dolor, de fuerza combativa, de esperanza, de sentimientos que se han hecho más tangibles".

Osorio escribió, por ejemplo, de aquella pitonisa llamada Mariana Madiedo, quien durante 30 años, y camuflada en un taller de modista, se dedicó a leerles las cartas a los bogotanos y a descifrar palos de oros y copas de espadas.

Escribió de Alirio Caycedo, el hombre que le enseñó a bailar a media ciudad, primero bambucos y pasillos y luego valses y tangos, primero a punta de una orquesta de tiple, bandola y guitarra y luego con un gramófono de corneta.

Escribió de Cuchuco, un lustrabotas que también fue voceador de periódicos, poeta y barrendero del teatro Colón. Uno de los personajes más importantes de la década de los 30, que no se perdía desfile militar ni fiesta en la ciudad.

Escribió de personas comunes y corrientes que se convirtieron en personajes. Paisajes que se volvieron escenografía. Vidas que fueron historias. La cotidianidad del siglo pasado reunida en una exposición bibliográfica. Los procesos creativos del autor, su vida y las imágenes de los lugares que lo inspiraron. Fotografías, manuscritos, cartas y grabados de una ciudad innominada, reconstruida, desde esta semana, en la Biblioteca Nacional.

La exposición La ciudad innominada, organizada por el IDCT, se puede visitar hasta el 31 de octubre, de lunes a viernes, desde las 8 a.m. hasta las 6 p.m. Calle 24 No. 5-80. Entrada libre.

Fotos: 1. Tertulia y esperando noticias.

2. Vendedores de prensa frente al Capitolio.

3. Asilo de niños San José.

4. Plaza de mercado.

Fotos: Museo de Desarrollo Urbano.

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