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EL CONGRESO Y LA REFORMA

EL CONGRESO Y LA REFORMA

El Congreso, por intermedio de la Comisión Tercera de la Cámara, ha entrado en el análisis de fondo del proyecto de reforma tributaria presentado por el Gobierno. Con la coordinación del representante Rodrigo Garavito, una subcomisión multipartidista de cinco miembros encargada de rendir ponencia sobre la materia, inició desde la semana pasada un calendario de trabajo que incluye reuniones con el Gobierno y los gremios, así como desplazamientos a distintas regiones del país, con la declarada intención de lograr una ponencia que refleje la más amplia concertación social. El controvertido proyecto tributario comienza a debatirse, pues, en el escenario más adecuado. Es ésta, sin duda, una valiosa y singular oportunidad para que el Congreso confirme su papel de foro de la democracia y de vocero de los intereses de la comunidad. Y mal se puede prejuzgar su conducta, ni socavar su autoridad para ello, como lo han pretendido algunos voceros gremiales y comentaristas de televisión, con argu

Otra cosa es que a nadie le gusta pagar impuestos y que la perspectiva de nuevas cargas tributarias está destinada a suscitar una controversia nacional de marca mayor sobre todo en medio de las dificultades económicas de todo orden que han creado el racionamiento eléctrico y la parálisis de las telecomunicaciones. Pero para eso está el Congreso. Para debatir, desmenuzar, reformar o complementar las iniciativas del Ejecutivo. Lo que resulta censurable es que la coyuntura actual se preste para demagogias oposicionistas o protagonismos gremialistas, cuando hay por medio un palpable interés nacional.

Pero lo interesante del caso es que, salvo las inevitables excepciones, se advierte en el Congreso una actitud reflexiva y analítica frente al proyecto del Gobierno. Ya hay acuerdo para escuchar y asimilar la argumentación oficial sobre la necesidad inaplazable de generar nuevos ingresos, so pena de frustrar la materialización de las reformas aprobadas por la Asamblea Constituyente y las bases sociales del Plan de Desarrollo. No se trata, en fin, como lo expresó el representante Garavito, de que la reforma tributaria sea exactamente la que el Ejecutivo quiere, pero sí la que el país necesita. El porcentaje del IVA, los alcances precisos del Estatuto de Evasión, el impuesto a la gasolina, los autoavalúos, son, entre otros, temas que sin duda serán objeto de intensos debates. Lo que hay que entender es que no estamos ante un capricho del Gobierno sino ante una realidad escueta y objetiva. El Estado, impedido ya por la reforma constitucional para emitir, requiere nuevos ingresos para consolidar las reformas políticas y montar una sólida estrategia de desarrollo hacia el futuro. Corresponde ahora al Congreso de la República debatir y definir el contenido final de lo que el ministro de Hacienda ha calificado como un plan mínimo de supervivencia .

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