FUERON DOCE HORAS DE TIRE Y AFLOJE

FUERON DOCE HORAS DE TIRE Y AFLOJE

Por fin, logramos lo que para mucha gente era imposible , con estas palabras y un suspiro que sonó como si se hubiera quitado un gran peso de encima, la Superintendente de Servicios Públicos, Evamaría Uribe, resumió a la 1:30 de la mañana de ayer casi 12 horas de negociación para salvar a Emcali.

25 de septiembre 2003 , 12:00 a. m.

Por fin, logramos lo que para mucha gente era imposible , con estas palabras y un suspiro que sonó como si se hubiera quitado un gran peso de encima, la Superintendente de Servicios Públicos, Evamaría Uribe, resumió a la 1:30 de la mañana de ayer casi 12 horas de negociación para salvar a Emcali.

Las conversaciones no fueron color de rosa y prueba de ello fue lo que dijo un ex ministro que estuvo en medio del debate entre banqueros, generadores y Gobierno: La reunión estuvo muy dura y allá adentro se dieron varilla .

Las posiciones más rígidas las presentaron los bancos Popular y Occidente, pertenecientes al Grupo Aval, así como el Bbva Banco Ganadero, que son los más grandes acreedores de la empresa.

Inclusive el presidente del Popular, Hernán Rincón, fue uno de los más críticos de la propuesta inicial del Gobierno que contemplaba la condonación de deudas, de acuerdo con los comentarios de varios asistentes a la reunión.

Incluso hubo momentos en los que parecía que definitivamente no iba a haber acuerdo. El propio ministro de Hacienda encargado, Juan Ricardo Ortega, dijo a la prensa, apostada sobre la carrera novena con Calle 74, a las afueras del edificio de Profinanzas en Bogotá, que no esperaran ninguna noticia de primera página .

Sin embargo dentro de las instalaciones del edificio, en un recinto algo incómodo donde solo se hablaba de amortizaciones, cuotas y tasas de interés, continuaban las conversaciones.

Los pequeños recesos eran utilizados por los representantes de las entidades financieras para hablar desde los pasillos con sus superiores y explicarles en qué iban avanzando.

Pero quizás el personaje que jugó un papel fundamental para evitar que la negociación naufragara fue José Roberto Arango, el Alto Consejero Presidencial, quien es considerado la mano derecha del Jefe del Estado.

Esta fue una de las razones que animaron a los negociadores a seguir, porque sabían que en el recinto había poder de decisión. Arango, quien llegó a la reunión desde las tres de la tarde, estuvo en contacto todo el tiempo con el presidente Uribe en la Casa de Nariño.

Al final, uno de los más contentos con el acuerdo fue el alcalde de Cali, John Maro Rodríguez, quien luego de alabar los beneficios alcanzados se quejó porque tendría que pasar la noche en Bogotá con la misma ropa pues no pensó que fuera a estar tan complicado el tire y afloje.

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