ESPINOSA, OTRO LUCHO QUE SIGUE LA HUELLA DEL ÍDOLO

ESPINOSA, OTRO LUCHO QUE SIGUE LA HUELLA DEL ÍDOLO

Yo quiero ser como Lucho Herrera , pensó Luis Espinosa en 1982, cuando apenas tenía 14 años y se volaba de su escuela en San Mateo (Boyacá) para ver en televisión los triunfos del fusagasugueño en el Tour de Francia. Hijo de campesinos cultivadores de maíz, trigo y arveja, este Lucho , como él mismo se llama, se inició en el ciclismo a los 19 años, hace cuatro. En 1985 había cursado dos años de bachillerato. Luego de pensarlo mucho, se atrevió a decir a sus padres que deseaba ir a Bogotá para dedicarse al deporte. Como era de esperarse, se opusieron. Tiene que acabar de estudiar , le dijeron. Sin embargo, insistió hasta que los convenció.

12 de junio 1991 , 12:00 a.m.

En Bogotá se alojó en la casa de un primo y trabajó, durante dos años, como empacador de un supermercado. Se retiró en 1987 y con la cesantía y las prestaciones compró su primera bicicleta. Fue una Standard , común y corriente, que le costó diez mil pesos.

Comenzó a entrenar todas las mañanas. A las 6:30 de la mañana salía hacia Fusagasugá, Villavicencio, Chipaque o La Calera. Pedaleaba cinco o seis horas y en la tarde le ayudaba a su tío en una zapatería. A cambio, él le daba el alojamiento y la alimentación.

Poco después participó en su primera competencia: el Clásico Nacional de Turismeros, en el que terminó cuarto y fue subcampeón de la montaña. Ahí me dio más moral. Pensé que sí podía servir para ciclista , dice.

Continuó entrenando con gran disciplina y participando en distintas pruebas, hasta que Pedro Duarte, quien patrocinaba el equipo de los ingenieros, le pidió que ingresara a él.

En 1990 corrió en la Vuelta al Táchira y quedó de undécimo luego de ganar una etapa. Fue cuando el entrenador José Castro le ofreció ir al equipo Café de Colombia, con el que tiene contrato hasta el próximo 31 de diciembre. Su aspiración ahora es que lo llamen a formar parte de alguna escuadra profesional.

Como aficionado, Lucho gana 300 mil pesos mensuales. Al pasar al ciclismo rentado podría obtener entre 10 y 15 millones al año. Por ello trabaja duro. En Bogotá continúa entrenando entre cinco y seis horas diarias. Luego de descansar lee el periódico y Condorito. Monta a caballo y juega ajedrez y dominó. Desde hace cuatro meses tiene una novia a quien él espera ver hoy en el aeropuerto.

Ahora regresa más o menos con dos y medio millones de pesos ganados en el Tour de Austria. Con ese dinero piensa pagar algunas cuotas de la casa que compró y que llega a estrenar en el barrio Villa del Río de Bogotá.

Así, este otro Lucho comienza a parecerse a Lucho Herrera no solo en el nombre. Ya le ganó en abril la Clásica Mundo Ciclístico, fue cuarto en la Carrera de la Paz y ahora finalizó segundo en el Tour de Austria. Pero aún le faltan años de pedaleo para ganar los mismos millones que merecidamente obtiene Herrera.

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