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MEDUSAS CON PATENTE

MEDUSAS CON PATENTE

No hace mucho, una de las más extrañas medusas que se hayan visto trató de engullir a un pequeño submarino de investigación, que se desplazaba a 900 metros de profundidad, cerca de la costa de Bermudas. Los científicos quedaron con la boca abierta por la sorpresa: aquella criatura, semejante a una bolsa translúcida, de las que se utilizan para el mercado, intentaba nada menos que devorar un navío. Este retrocedió y posteriormente fue rescatado y llevado a la superficie.

Aquello parecía una enorme bolsa plástica, de sesenta centímetros de diámetro, aproximadamente , dice Laurence Madin, biólogo de la Institución Oceanográfica de Woods Hole, quien grabó el encuentro en vide. Creemos que este es el tipo de animal que normalmente yace en el fondo y espera que aparezca la presa para nadar hacia ella. Se podría suponer que es algo así como una enorme atrapamoscas marina .

Utilizando sumergibles para buceo profundo, la bióloga que trabaja en Seattle, Claudia Mills, y sus colegas, han descubierto y recogido 15 especies nuevas de medusa, en los últimos cinco años.

La más rara fue una pequeña pero inquietante depredadora, que Mills y Madin hallaron en las Bahamas. Apenas medía cinco centímetros de diámetro, pero tenía más tentáculos urticantes que cualquier otra medusa que me haya sido dado ver dice Mills. Podrían contarse por millares . Aunque la mayoría de las medusas apenas implican leves incomodidades para los seres humanos que llegan a rozarlas entre el agua, algunas son mortales. Una especie australiana, que tiene forma de estuche y que se conoce como la avispa marina, ha matado desde 1884 a por lo menos a 64 personas y ha provocado, posiblemente, muchas otras muertes no registradas. Dolores espantosos, espasmos musculares y parálisis, a veces, pueden afectar a nadadores incautos que se tropiezan con avispas marinas. Tentáculos malinterpretados Unas mil especies de medusas rondan por los océanos del mundo. Están hechas de una sustancia gelatinosa llamada mesoglea. Casi todas tienen tentáculos. Con unos cuantos centímetros de diámetro, apenas la mayoría entrañan un leve peligro para la gente. Ni siquiera la especie más grande, un monstruo de aguas profundas, que mide 120 centímetros y que se conoce como Stygio medusa fabulosa, tiene fama de asesina de seres humanos.

La mayor parte de las medusas parecen sombrillas o platillos invertidos. Lejos de ser incoloras, tienen diversidad de matices. Una especie despliega pintorescas vejigas, a manera de globos, que brillan al sol como iridiscentes adornos azul lavanda para el árbol de Navidad.

La medusa urticante infesta las aguas desde el ártico hasta los trópicos, pero se ve con más frecuencia en bahías y estuarios. Todas las medusas de este tipo están provistas de tentáculos con células urticantes. Dentro de cada célula hay una cápsula con un tubo que puede ser activado por una proyección semejante a un cabello, cuando la medusa se roza con una presa potencial. Como disparando arpones en miniatura, los tubos empalan a las víctimas y transmiten veneno desde las células. Quienes frecuentan las playas pueden no creerlo, pero el objeto principal de los tentáculos no es irritar y picar a la gente, sino capturar alimento. Actuando como sedales, los tentáculos del sifonóforo pueden suspenderse treinta metros bajo la superficie, retorciéndose pausadamente en busca de presa.

Madin da testimonio de su potencia: Nos encontrábamos en un bote de caucho recogiendo sifonóforos en cubos pequeños cuando fui picado por uno de ellos en un dedo. En media hora, todo el lado derecho de mi cuerpo estaba paralizado. Afortunadamente, este fenómeno solo duró un par de horas. En esta estación, medusas urticantes conocidas por ello como ortigas de mar, hallaron medios de vida más fáciles en la Bahía Chesapeake, de Maryland y Virginia.

Fueron una primavera y un verano secos dice la bióloga Jennifer E. Purcell, extrayendo una red con glóbulos translúcidos del río Choptank, cerca de Cambridge (Maryland). Creemos que las condiciones de sequedad aumentaron la salinidad del agua, con lo cual se estimuló la proliferación de ortigas .

En lugar de preocuparse por los números, Purcell y sus colaboradores en los laboratorios ambientales Horn Point, de Maryland, están tratando de contestar interrogantes sobre la dieta y las capacidades reproductoras de las ortigas. Nos gustaría saber cuánto y qué comen, así como su efecto sobre el zooplancton de los alrededores , dice Purcell. Practican canibalismo Las medusas comen aparatosamente. No sólo compiten con los peces por el alimento, sino que también se comen los huevos y las larvas de éstos. Los tentáculos transportan el alimento a la boca en la parte inferior de la medusa, que puede abrirse con amplitud suficiente para devorar objetos enormes, en comparación con el tamaño del animal. En ciertas ocasiones, la medusa consume alimento en forma comparable a la de un ser humano capaz de tragarse todo un asado de vaca.

Algunas medusas son tan glotonas que se devoran entre sí. Pero son muy contadas las demás criaturas que las hallan apetitosas. Su principal depredadora, la gigantesca tortuga de mar, algunas veces se equivoca y toma por medusas las bolsas plásticas que flotan a la deriva. Tragarse una bolsa puede provocarles a las tortugas la muerte por sofocación, o una lenta agonía por oclusión intestinal. En Japón y Corea, depredadores humanos persiguen las medusas para la mesa de osados gastrónomos, que las consumen con ensaladas y otros platos. Tiendas de ultramarinos en algunos países venden tiras secas y saladas de medusas a guisa de refrigerio. Agua en un 95 por ciento, la medusa no es, en realidad, un pez. Pertenece a una subdivisión de animales que se conoce como cnidaria o celentéreos, que son criaturas con celdas urticantes y con una cavidad corporal a manera de bolsa. Tienen una sola abertura para ingerir alimento y eliminar desechos. La medusa no tiene verdaderos ojos ni oídos, pero reacciona ante el medio gracias a diminutos órganos en la superficie de su cuerpo, que perciben luz, vibraciones y gravedad.

También nos interesa saber si responden a los mensajes químicos dice Madin, cuyo trabajo ha sido auspiciado por la Sociedad National Geographic. Es posible que localicen la presa detectando en el agua fluidos corporales u otras excreciones. La medusa no nada muy bien y a menudo se mueve entre el agua al capricho del viento, de las corrientes y las mareas. Tratan de enrumbarse mediante contracciones vibrátiles que se sirven del agua bajo sus cuerpos en forma de sombrilla o campana.

En efecto, es una especie de retropropulsión , dice Madin. La medusa, que precedió a la mayoría de los animales que pueblan la tierra, tiene patente de naturaleza en el sistema de reacción.

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