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MENOR RENDIMIENTO Y ALZA BURSÁTIL OPACAN EL BRILLO DE LA DEUDA SOBERANA DE EMERGENTES

MENOR RENDIMIENTO Y ALZA BURSÁTIL OPACAN EL BRILLO DE LA DEUDA SOBERANA DE EMERGENTES

A pesar de dos turbulentos años que incluyeron una crisis financiera de Argentina, una recesión en Estados Unidos y una guerra en Irak, los bonos de los mercados emergentes han sido populares entre los inversionistas. Pero eso puede estar a punto de cambiar. (VER CUADRO: INVERSION ATRACTIVA)

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
24 de junio 2003 , 12:00 a. m.

A pesar de dos turbulentos años que incluyeron una crisis financiera de Argentina, una recesión en Estados Unidos y una guerra en Irak, los bonos de los mercados emergentes han sido populares entre los inversionistas.

Pero eso puede estar a punto de cambiar.

(VER CUADRO: INVERSION ATRACTIVA).

Incluso los analistas que alguna vez los recomendaron temen ahora que sus precios puedan haber aumentado demasiado y que el alza bursátil mundial estén comenzando a restarles atractivo.

Es muy difícil justificar las compras en este mercado , dice Christian Stracke, analista de mercados emergentes del grupo CreditSights.

Durante gran parte de la reciente caída mundial de los mercados, los bonos emergentes destacaron frente al resto, con rendimientos de hasta 10 puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro de EE.UU. a fines de 2001. Desde entonces, la deuda rusa han obtenido un retorno del 66%, la de Brasil un 38% y la de México un 29%.

Pero la reciente recuperación de las acciones ofrece alternativas. Como resultado, los inversionistas perdieron algo de interés en los bonos emergentes, hasta el punto de que se produjo una salida de dinero durante una semana de mayo, la primera vez que ocurre algo así desde enero.

Brad Durham, de EmergingPortfolio.Com Fund Research, dice que los fondos que invierten en acciones de América Latina han recibido dinero durante ocho de las últimas 10 semanas, por un total de US$95 millones; los fondos de acciones asiáticas, excluyendo Japón, han registrado tres semanas seguidas de mayores ingresos, totalizando US$206 millones.

Esta nueva ronda de escepticismo podría marcar el fin de un alza importante, aunque a veces volátil, que se remonta a 1998, después de la cesación de pagos de Rusia. Desde entonces, el índice de bonos de mercados emergentes de J.P. Morgan ha crecido un 139%, con un alza de 19% este año.

La combinación de reformas económicas, menor número de préstamos y pagos de interés más altos llevó a los inversionistas a buscar activos con mayores rendimientos.

Si el actual repunte se esfuma, la mayoría de los analistas no cree que se vaya a producir una venta masiva de bonos emergentes, sobre todo porque el mercado se ha estabilizado en los últimos cinco años. Tulio Vera, estratega de deuda emergente de Merrill Lynch, señala que no se ha vuelto a producir la volatilidad extrema que siguió a la devaluación mexicana de 1994, a la crisis asiática de 1997 y a la crisis de deuda de Rusia.

Los inversionistas dependen mucho menos ahora del dinero prestado o del apalancamiento, para adquirir deuda de emergentes, dice Vera. Los gobiernos que emiten deuda también ofrecen más información a los inversionistas que en el pasado, por lo que ha habido menos sorpresas.

Además, hay más inversionistas a largo plazo, como fondos de pensión y aseguradoras, que se vieron atraídos por los bonos emergentes por sus altos rendimientos en un momento en que el mercado bursátil estaba desplomándose y los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. caían a sus niveles más bajos desde los 50.

Cada vez más la pregunta es cuánto debería tener uno en bonos emergentes, y no si se debería invertir en mercados emergentes , dice Joyce Chang, responsable de análisis de mercados emergentes de J.P. Morgan.

De hecho, el flujo de dinero hacia fondos que invierten en emergentes fue de US$2.200 millones al 16 de junio, más de tres veces el monto récord de todo el año pasado, según EmergingPortfolio.Com Fund Research.

Chang dice que ni siquiera esa cifra logra medir completamente todo el dinero que se destina a los bonos emergentes; J.P. Morgan estima que durante el segundo semestre entrarán en ese mercado otros US$4.000 millones.

Eric Fine, analista de bonos emergentes de Morgan Stanley, también es cauteloso. Estoy preocupado por países como Venezuela, Turquía y Ecuador, que han tenido alzas en sus bonos sin serias mejoras económicas , dice. Rusia y México también han subido últimamente debido al alza de los precios del petróleo, y no porque hayan avanzado en las reformas estructurales.

Aún así, Fine cree que el alza de los bonos puede continuar porque Brasil, cuya deuda representa el 18% del índice emergente de J.P. Morgan, puede servir como un motor si se implementan las reformas políticas y se recortan las tasas de interés.

Pero incluso Brasil podría haber subido demasiado. La deuda brasileña ha rendido un 43% este año y casi se ha duplicado desde que tocó sus mínimos en septiembre. El repunte se produjo a pesar del flojo panorama económico y de que las tasas de interés están en un nivel prohibitivo del 26%. Por su parte, Stracke, de CreditSights, dice que el mercado ha establecido un escenario demasiado optimista para las reformas políticas en Brasil. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva está enfrentando trabas a la reforma de las pensiones, entre otras, dentro de su propio partido y por parte de manifestantes callejeros.

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