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A MANO ALZADA

A MANO ALZADA

Me asiste el deber moral de hacer uso público de mi razón y en el ejercicio pleno de mi libertad, asumo con responsabilidad la crítica que pueda derivarse de las acciones de gobierno que pretextando nobles propósitos, lo que realmente significa es el cabal cumplimiento de los requerimientos de la enajenación, la dominación y la dependencia.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de junio 2003 , 12:00 a. m.

Me asiste el deber moral de hacer uso público de mi razón y en el ejercicio pleno de mi libertad, asumo con responsabilidad la crítica que pueda derivarse de las acciones de gobierno que pretextando nobles propósitos, lo que realmente significa es el cabal cumplimiento de los requerimientos de la enajenación, la dominación y la dependencia.

Pero, sería muy iluso o ingenuo tal vez, exigir la misma razón por ejemplo, a quien tiene a su cargo la supercartera del ministerio del Interior y de Justicia, cuando desde el mismo momento de designación jactándose de su cultura grecoquimbaya, habla con desparpajo e irrespeto de quienes jugando en sentido contrario a la voluntad y el capricho del obrero de Invercolsa, simplemente están siendo responsables con la sociedad y la democracia.

A todas luces, encuentra uno algo paradójico en esa comedia del ministro: Siempre ha litigado contra el Estado, le ha hecho zancadilla a la justicia para que por factores puramente procedímentales, los fallos sean favorables a sus clientes las multinacionales y los monopolios. Pero cuando eso no resulta, las vociferaciones, los desafíos y los anatemas no se hacen esperar de boca del escudero mayor contra jueces, magistrados, congresistas y procuradores, aunque éstos hayan obrado y fallado en derecho.

Hay quienes dicen que así quisiera hablar el Presidente, deseo que a veces queda en evidencia, especialmente cuando se trata de desprestigiar a otras ramas del poder público o a organismos de control, por el simple hecho de cumplir con su misión constitucional.

Es decir, parecería que les incomoda la democracia, pues con pretenciosa suficiencia, a diestra y siniestra, en paradas militares, congresos y demás eventos, no ahorran esfuerzos para resolver sus desaciertos argumentando leguleyadas y poca inteligencia en las decisiones que les son contrarias y de paso, justifican reformas a la justicia y al Estado como limitar la acción de tutela. Suprimir la Corte Constitucional y el Consejo Superior de la Judicatura o acabar con las personerías municipales.

Lo que sí se puede deducir es que el ánimo pendenciero del gobierno, expresión cruda del autoritarismo imperante, enfila baterías contra el Estado de Derecho, lo cual ya dice mucho del régimen que se nos quiere instalar, de continuar el paroxismo demencial capaz de incubar en nuestra sociedad experiencias de las épocas nefastas de Laureano Gómez y Turbay Ayala.

Ya caerá el ministro, le anunciaron moción de censura, mientras tanto el régimen continuará inclinándose a la derecha, lo cual no significa que vaya a colapsarpara desgracia de millones de colombianos.

* Docente de Unillanos.

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