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MELUK LE CUENTA

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Este partido ya lo había jugado Medellín, y varias veces. Se lo había ganado al Barcelona, en Guayaquil; se lo había ganado al Cerro Porteño, en Asunción. Aguantando, salvándose, viendo como la pelota -como encantada- estaba condenada a entrar a su arco, pero la devolvía un morrito de pasto, la rechazaba una pierna atravesada, la desviaba el viento o rebotaba en un palo...

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
05 de junio 2003 , 12:00 a. m.

Este partido ya lo había jugado Medellín, y varias veces. Se lo había ganado al Barcelona, en Guayaquil; se lo había ganado al Cerro Porteño, en Asunción. Aguantando, salvándose, viendo como la pelota -como encantada- estaba condenada a entrar a su arco, pero la devolvía un morrito de pasto, la rechazaba una pierna atravesada, la desviaba el viento o rebotaba en un palo...

Anoche no le alcanzó. Perdió 1-0 con Santos, en Brasil. Un marcador que mantiene la ilusión de que clasifique a la final de la Copa, pero que le obliga a ganar en casa para forzar, así sea, un desempate por penaltis.

Si es por lo ocurrido en el primer tiempo, DIM logró un desmesurado premio: Santos le creó once, sí, once opciones de gol claritas, evidentes. Solo una explicación sobrenatural puede resolver el enigma del porqué la bola no entró, como en la increíble opción de Diego que solo, en el centro del arco, sin rival en frente y a medio metro, metió el guayo y el balón salió para atrás. Inexplicable!.

Y eso que Medellín tenía ocho y nueve hombres en actitud defensiva! Toda esa marea de remates desviados y sacadas debajo del horizontal se originaron en que Medellín era una montonera atrás que no acertaba a quitar la bola en serio ni a disminuir la velocidad del juego, pues como no tenía la pelota, veía jugar, aguantaba y rezaba. Ni organizó un contragolpe.

Para completar, el portero David González decidió equivocarse en los minutos pares y volar en los impares. A un error le seguía una atajada; a una salida se arquero de equipo de cuarto de bachillerato, una tapada de guardameta de equipo profesional. Que susto!.

Para el segundo tiempo, DIM hizo borrón y cuenta nueva. Y lo logró durante casi todo el episodio, cuando por fin agarró el balón, lo tocó y le quitó el vértigo al partido. Pero como el fútbol es el juego de la ilógica , cuando mejor jugaba, recibió el 1-0 a los 21 minutos. Cuando González se equivocaba menos porque le pateaban menos.

El 1-0 con el que terminó el partido abre una luz de esperanza para el DIM, porque aunque nunca es bueno perder, en estos duelos de ida y vuelta es preferible caer por poquito, que por la inmensa goleada que se presagiaba en el primer tiempo. El DIM ya había jugado este partido va en esta Libertadores, pero esta vez no pudo ganarlo.

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