Academia / ‘No nos digamos mentiras’

Academia / ‘No nos digamos mentiras’

Es imposible sacar conclusiones sobre los resultados de los TLC en el primer año de su operación.

23 de junio 2013 , 04:27 p.m.

Los efectos del TLC con Estados Unidos se han medido en términos de diversificación de las exportaciones e importaciones, tamaño del comercio, y oportunidades para desarrollar nuevos negocios entre los inversionistas de aquí y los de allá.

Pero con un año de vigencia resulta prematuro dar un concepto sobre si al país le ha traído beneficios, principalmente porque el plazo para la total desgravación arancelaria aún no se ha completado.

Sin embargo, si utilizamos como referente el TLC con México, que ya cumplió el plazo para la total desgravación, es posible tener una aproximación de los resultados de estos acuerdos comerciales.

Entre 1991 y 1995, antes de la firma del acuerdo comercial, el valor de las importaciones anuales en promedio llegaban a los US$ 330 millones e ingresaban al país 311 mil toneladas, concentradas en productos de las industrias químicas (52,5%).

Las exportaciones anuales, en promedio, sumaban US$ 80 millones y salían del país 194 mil toneladas en papel y cartón (26,5 %), textiles (14 %), productos químicos (13,6 %).

La inversión mexicana en Colombia era de USD 7 millones anuales y la de los colombianos en México USD 2 millones.

En el periodo 1996 - 2006 las importaciones anuales, en promedio, aumentaron a US$ 887 millones y 382 mil toneladas, con una nueva composición ahora liderada por máquinas y aparatos (46,6 %). De igual forma las exportaciones anuales, en promedio, aumentaron a US$ 310 millones y 386 mil toneladas, lideradas por los productos de la industria textil (24,6 %), de las industrias del plástico y caucho (14,3 %) y los productos minerales (13%).

Los negocios de los mexicanos en Colombia requirieron inversiones anuales de US$ 116 millones, mientras que las colombianas en México de US$ 5 millones al año, en promedio.

Una vez se consolida el Tratado de Libre Comercio con México (2007 - 2011), y con los plazos de desgravación terminados, se observa que el valor de las importaciones, en promedio, alcanzan los US$ 3.681 millones e ingresaron al país 1.322 miles de toneladas, principalmente de tres grupos: material de transporte (30,5 %), máquinas y aparatos (27,3 %) y manufacturas de metales (12,8 %).

En este periodo las exportaciones anuales, en promedio, llegan a los US$ 844 millones y 899 miles de toneladas, especialmente de productos de las industrias químicas (19,9 %), productos de la industria textil (17,6 %), productos minerales (15,3 %) y productos de plástico y caucho (14,8 %).

Aunque se hicieron nuevos negocios, las inversiones mexicanas en Colombia se redujeron en US$ 87 millones anuales, mientras que las empresas colombianas invirtieron US$ 85 millones anuales.

En primera instancia, se podría concluir que el TLC con México sí aumentó el tamaño del comercio, diversificó las exportaciones e importaciones, y creó oportunidades para desarrollar nuevos negocios. Sin embargo, cuando se compara la evolución de la tasa de crecimiento del comercio en (Figura 1), se observa que las importaciones redujeron su tasa de un 25 % a un 14 % en dólares, y en toneladas, el ritmo de crecimiento pasó de un 11 % a un 17 %.

Las exportaciones, por su parte, muestran un significativo descenso en su tasa de crecimiento, la cual pasó de un 8 % a un 5 % en valores y de un 15 % a un 5 % en volumen. En términos de diversificación lo que se observa es que el 58.8 % de las exportaciones colombianas son materias primas y los productos con mayor valor agregado representan un 12,44 %, sin incluir textiles; y las importaciones que se concentraban en materias primas (52,5 %) ahora están concentradas en máquinas y aparatos y material de transporte (57,8 %). Por último, la Figura 2, muestra la evolución de la balanza comercial entre Colombia y México, y es preocupante que a partir de 2005 el comercio crezca con un marcado sesgo hacia México, ya que la entrada a Colombia de productos mexicanos creció en un 100 % mientras que las exportaciones se mantuvieron estables, razón por la cual el déficit de balanza comercial se amplió por encima de los cinco mil millones de dólares.

De acuerdo con lo anterior, al inicio de los acuerdos comerciales, y mientras entran en vigor los puntos básicos, se puede llegar a observar ciertas señales que no son indicios para suponer los resultados finales.

Pero, si las estrategias para aprovechar los beneficios de mayores mercados potenciales para los productos colombianos se hacen una vez se venzan los plazos para la desgravación, entonces los efectos sobre la balanza comercial serán nefastos y la economía colombiana deberá ejecutar políticas cambiarias devaluacionistas que tarde o temprano llevarán a situaciones no deseadas como el estancamiento en el crecimiento, o inclusive llevarla a un ciclo recesivo.

Por lo anterior, no nos sigamos diciendo mentiras: no es posible sacar conclusiones sobre los resultados de los TLC en los primeros años de su operación, y es bueno decirles a los planificadores y desarrolladores de política que los TLC no son una política, son solo una herramienta.

En otras palabras, en Colombia nos estamos contentando con la firma del convenio, pero no planeamos para aprovechar los nuevos mercados o para crear nuevas oportunidades a partir de políticas que ataquen las debilidades y de estrategias que reduzcan las amenazas.

Javier Alfonso Galán Barrera

Profesor de la Escuela de Economía de la Universidad Sergio Arboleda y director Observatorio Económico, Financiero y Empresarial.

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